"Yo hice un cameo en el 'Sherlock Holmes' de Garci"

Iba para hacer un reportaje pero acabó vistiéndose de época, poniéndose un bigote falso y apareciendo en 'Holmes. Madrid suite 1890', la película sobre la visita a España del detective más famoso de todos los tiempos que dirige José Luis Garci. Por ÁLVARO CORTINA URDAMPILLETA
"Yo hice un cameo en el 'Sherlock Holmes' de Garci"
"Yo hice un cameo en el 'Sherlock Holmes' de Garci"

[NOTA DE LA REDACCIÓN: En el número de enero de CINEMANÍA se publicó la visita al rodaje de Holmes. Madrid suite 1890, la película que actualmente está filmando José Luis Garci sobre una hipotética visita de Sherlock Holmes y su ayudante Watson a la capital española. Nuestro compañero Álvaro cuenta en su artículo datos sobre la producción y da voz a los principales implicados en la película, pero se reservó un detalle importante. En su visita fue elegido por el propio Garci para actuar como figurante en algunas escenas de Holmes. Madrid suite 1890. Lo que sigue es el relato de Álvaro de cómo pasó de reportero a extra]

“¿Tengo que llevar necesariamente bigote?". La respuesta no se hizo esperar: “Sí. Han dicho que hay que llevar o bigote o patillas, si no te van a hacer volver”. La encargada de maquillaje en la película Holmes. Madrid suite 1890, de José Luis Garci, fue seleccionando temibles mostachos nietzscheanos de todos los colores. Se detuvo, como los dentistas con sus herramientas, en un bigote con vuelta, digno del chef italiano del restaurante Tony en La Dama y el Vagabundo. Uno se resigna ante estas cosas. Me peinaron un poco y con el bigote falso (¿de dónde sacarán este pelo?) pegado en mitad de la cara, salí a un pasillo abarrotado de figurantes atrezados. Las mujeres, con distinguidos sombreros de pluma de faisán y moño, se abanicaban. El bigote picaba un poco. Lo comenté con algún otro. Allí la gente está mucho al comentario, porque en el cine siempre hay esperas largas entre secuencia y secuencia. Muchos figurantes son de agencias, cobran 30 euros la jornada, y se conocen entre sí de otros rodajes. Están en vestíbulos, pasillos, calles y oficinas impostadas de mil películas y series. A veces con frase, como Ricky Gervais en Extras.

Escribe Garci en su último libro Mirar de cine: “Hay en los “extras” o figurantes algo triste, algo marchito, cierta melancolía incluso a esa hora soleada del mediodía en que comen el bocadillo y charlan por los codos de cuando Paco le dio un beso a Sofía Loren o de si a Mariela la invitaba a café todos los días Yul Brynner”. Yo comí un bocata con esos hombres vestidos de época por la marca especializada Cornejo, esa noche de diciembre. Que si he estado en Águila Roja, que si yo en la escena de la fiesta de la última de Almodóvar… Aquí la tipología del figurante en el escrito de Garci: “Estudiantes, jubilados, opositores, amas de casa, empleados de Seguros, practicantes, reventas, vagos de siete suelas, qué sé yo”.

Con bigote, fui fotógrafo, con un trípode y un flash antiguo de polvo de magnesio que debía tener un poco apartado de la cara cuando lo hacía explotar con la mano. Martin Scorsese hace un cameo similar en La edad de la inocencia, no es por nada. También salí en varios planos generales de un comedor. A mis espaldas pasa el estrábico genial Enrique Villén para encontrarse con el detective inglés Sherlock Holmes (Gary Piquer) y Watson (José Luis García-Pérez). “Más tranquilo”, le dijo Garci. A repetir. “Vosotros hablad. Quiero ruido”. Estuve en dos mesas diferentes, aportando ruido dicharachero. En una compartí desayuno con una niña, una damisela y un chico. Él, frente a mí, llevaba bigote. Yo por entonces tenía pegadas dos patillas decimonónicas con alguna cana: él, “de agencia”, nos habló de sus pinitos sin frase en series y rodajes de cine, mientras la niña miraba a otras mesas. Después hablamos de más cosas, para hacer tiempo. Una conversación de ascensor si los ascensores durasen 15 minutos. En la segunda mesa, de otra mañana ficticia diferente, yo estaba más cerca de Holmes y conservaba las patillas pero con otra chaqueta. Mi compañero de mesa y charla, también con patillas, era electricista y amigo de Garci. Por los fotogramas de Holmes. Madrid suite 1890 hay muchísimos allegados del director. David Gistau, el periodista Luis Herrero, Eduardo Torres-Dulce (co-argumentista), Inocencio Arias, el ministro Alberto Ruiz Gallardón, además de hijas y nietas (en otras mesas). Prácticamente todo el equipo técnico ha hecho cameos por esta España de la Restauración. Y yo hice dos papeles y tres apariciones. Conseguí que me cambiaran patillas por el bigote picante la segunda vez. La chica de maquillaje se apiadó. Pero no llegué a saber de dónde sacan el pelo falso: Holmes y el caso del bigote de cadáver.

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