'Viuda Negra': el largo regreso a casa de la primera heroína del MCU

Tras esperas y retrasos sin fin, Marvel le hará justicia a Natasha Romanoff en su vuelta a la madre Rusia
'Viuda Negra' (película, 7 de mayo)
Scarlett Johansson en 'Viuda Negra' 
Cinemanía

Es el final de una era. Cuando Viuda Negra haya llegado a los cines, la espía interpretada por Scarlett Johansson se despedirá para siempre del Universo Cinematográfico Marvel, y Thor: Love and Thunder (estreno previsto para mayo de 2022) será el único hilo audiovisual que una a la Casa de las Ideas con su primera promoción de superhéroes. ¿Reposará tranquilo este legado en las manos de un Chris Hemsworth con mucho martillo y poca neurona? ¿Estarán a su altura los personajes que vengan después? No lo sabemos. Solo podemos afirmar que Natasha Romanoff ha tenido que esperar demasiado para tener su propia película. Primero, la culpa la tuvo el machismo de las filas marvelitas, y después esa dichosa pandemia que ha obligado a retrasar tres veces el lanzamiento de este filme desde mayo de 2020.  

No nos quejemos, sin embargo. Al menos, no demasiado, porque la llegada de Viuda Negra a los cines representará varias cosas positivas: además de justicia para Johansson y su personaje, tendremos un nuevo filme Marvel con una directora al frente. En este caso, la británica Cate Shortland, cuya Lore demuestra que sabe mostrarnos juventudes rotas por regímenes totalitarios, y que ha prometido “una película que puede volverse un tanto oscura para después abrirse de nuevo”. 

Esperemos que esto sea así, porque, si nos guiamos por cómics tales que El nombre de la rosa, Origen mortal o Regreso a casa, las aventuras de Natasha Romanoff tienen el color de unas tinieblas teñidas de escarlata. No podía ser menos, hablando de uno de los personajes Marvel más directamente vinculados a la Guerra Fría, y que, según los cómics, fue seleccionado por el mismísimo Stalin para entrar en la Habitación Roja, ese lóbrego centro que convertía a niñas en operativos de élite para el KGB.

Rachel Weisz, Florence Pugh y Scarlett Johansson en 'Viuda Negra'
Rachel Weisz, Florence Pugh y Scarlett Johansson en 'Viuda Negra'
Cinemanía

Así pues, Viuda Negra no es solo una precuela sobre los orígenes de la heroína Marvel, ni tampoco una película de acción y espionaje. También es un recorrido por los restos de esa URSS que creó tanto a ‘Nat’ como a sus compañeras de aventuras: Florence Pugh como Yelena Belova, otro producto de la Habitación Roja, y Rachel Weisz como la científico Melina Vostokoff, supervillana en los tebeos (con el alias ‘Doncella de Hierro’) y aquí antigua mentora de Natasha. Pero el exponente más acabado de todo esto, en todos los sentidos, es Alexei Shostakov, el Guardián Rojo (David Harbour). Exmarido de la heroína en el papel, este personaje ha pasado a ser su viejo maestro en el cine, pero su simbología es inequívoca: un señor entrado en años y en carnes, embutido en un uniforme lleno de iconografía soviética.

“[Guardián Rojo] fue la contrapartida soviética del Capitán América, algo que le convirtió en una estrella durante los años del régimen comunista”, explica un Harbour amabilísimo que asiste a su videoconferencia ataviado con una señorial bata de casa. “Después, debido a las circunstancias y a sus propios defectos, las cosas se le torcieron”, añade el actor neoyorquino, explicando que ese contratiempo (posiblemente relacionado con el Supervisor, un villano cuyo intérprete aún desconocemos) le obligará a emprender un viaje junto a Natasha y sus antiguas compañeras. Durante el periplo, señala Harbour, tanto Alexei como las tres ‘viudas negras’ se encontrarán con viejos conocidos y revivirán “esa especie de estructura familiar que tenían cuando eran agentes secretos”.

Como han dejado claro tanto las viñetas como la pantalla (véase Capitán América: El soldado de invierno), a Natasha le importan tres pitos las coyunturas políticas siempre que estas no la hagan traicionar sus ideales. El caso de Alexei, puntualiza Harbour, es muy diferente: “Es un narcisista tremendo y nunca ha aprendido a preocuparse de otra gente que no sea él mismo. Su carisma es superficial, y eso ha arruinado sus relaciones y su vida. En su día supo quedar bien y tener buena prensa, pero lo echó a perder porque no tiene disciplina ni sabe concentrarse”.

Scarlett Johansson junto a David Harbour y Florence Pugh en 'Viuda Negra'
Scarlett Johansson junto a David Harbour y Florence Pugh en 'Viuda Negra'
Cinemanía

Como corresponde a un hombre de 46 años, Harbour recuerda vagamente la caída del imperio soviético, “con George Bush en la tele diciendo: ‘¡Señor Gorbachov, derribe ese muro!”, y ahora se ha documentado a fondo para entender a su personaje. “[El fin de la URSS] es un tema latente en la película, y, para entenderlo tuve que entender por qué Alexei es un comunista convencido, por qué odia al Capitán América y por qué perdió el rumbo cuando desapareció la Unión Soviética”. “Creo que Rusia perdió el norte, al menos durante un tiempo, cuando cayó el comunismo”, indica el actor, cuyo proceso de documentación incluyó entrevistas con personas que habían vivido el “terremoto” de los 90 y lecturas que abarcaron desde la historia del KGB a los escritos de Marx y Lenin.

“Guardián Rojo cree en la dictadura del proletariado y en el Partido como vanguardia, pero la URSS nunca dio el paso hacia la disolución del estado y él sigue creyendo que eso es posible: hasta lleva el nombre de Marx y la cara de Lenin tatuados”, comenta. Y resume: “Es casi un personaje de Chéjov, porque vive en su propio mundo”, concluye el actor de Stranger Things.

Después de Natasha

Las palabras de Harbour abren un puente insospechado entre Marvel, el materialismo dialéctico y el autor de La gaviota. Pero, aunque sea tentador meditar sobre esto, debemos mirar más allá. Concretamente, al porvenir del MCU después de Viuda Negra y Thor: Love and Thunder, cuando la Casa de las Ideas haya roto los últimos vínculos con su origen

Florence Pugh y Scarlett Johansson en 'Viuda Negra'.
Florence Pugh y Scarlett Johansson en 'Viuda Negra'.
Cinemanía

En su momento, el estudio se apoyó en el carisma probado de estrellas como Johansson y Robert Downey Jr., así como en revelaciones de la talla de Chris Evans y Sebastian Stan, para meterse al público en el bote. Pero, aunque valores seguros como Elizabeth Olsen (espectacular en la serie Bruja Escarlata y Visión), Paul Rudd y Benedict Cumberbatch se mantengan en sus puestos, nada nos asegura la calidad de proyectos como Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, Eternals o las secuelas de esas Capitana Marvel y Black Panther que, cinematográficamente hablando, tampoco fueron para tirar cohetes.

Tal vez el futuro marvelita tenga mejor pinta en las series, formato en el que debutarán heroínas insignes como Hulka y Ms. Marvel. O tal vez su destino le dé la razón a uno de los aforismos más agudos de Marx: aquel según el cual los hechos históricos aparecen como tragedias y después se repiten como farsas.

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