Flixolé desentierra la película de Marta Sánchez… y consigue que nos entren ganas de verla

'Supernova', uno de los títulos más radiactivos del cine español, ha resucitado en VOD. ¿Es el primer paso para su transformación en filme de culto?
Flixolé desentierra la película de Marta Sánchez… y consigue que nos entren ganas de verla
Flixolé desentierra la película de Marta Sánchez… y consigue que nos entren ganas de verla

El cine español tiene secretos que ríete tú de los de Hollywood. Temas escabrosos, siniestros e inmencionables, capaces de convertir un fiestón post-gala de los Goya en una tumba donde todo el mundo palidece y se hace de cruces mientras suda la gota gorda. Y uno de esos secretos acaba de resurgir gracias a FlixOlé. La plataforma de VOD especializada en los clásicos de nuestra cinematografía ha revelado en Twitter la pieza más radiactiva de todo su catálogo: nada menos que Supernovala película protagonizada por Marta Sánchez en 1993.

Marta Plateada y el filme maldito

En lugar de quemar los negativos y enterrar las cenizas en un cofre de hormigón, como habría sido esperable, FlixOlé no solo ha incluido a Supernova en su oferta de películas. También ha lanzado un hilo de Twitter sobre el filme. El cual, para nuestro pasmo, casi nos ha dado ganas de recuperar la cinta como un icono del petardeo patrio.

Para apreciar la grandeza de Supernova, será mejor que nos pongamos en situación. La situación de una España que, en 1992, se encontraba en plena efervescencia, no solo debido a las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, sino también a un tímido repunte del cine de género que se gestaba en festivales de cortos, escuelas de cine y algún despacho que otro. Al año siguiente, este repunte cristalizaría en forma de Acción mutante, el debut de Álex de la Iglesia. 

Pero Álex, cual Galactus, tuvo un heraldo. Y, en vez de Estela Plateada, ese heraldo fue una 'Martísima' que, por entonces, rompía los medidores de energía cósmica. En 1990, su aparición en el Golfo Pérsico cantando Soldados del amor frente a las tropas españolas había provocado más estragos que los misiles Patriot. Y en 1992, recién desvinculada de su grupo Olé Olé, la diva provocó una conmoción a la que no haría justicia ni el mismísimo Jack Kirby: su desnudo para la revista Interviú, gestado (por no decir "extorsionado") en circunstancias bastante turbias, y por el que cobró 35 millones de pesetas de las de entonces (alrededor de 240.000 euros). Parte de los cuales le fueron entregados en bolsas de El Corte Inglés.

Así pues, la combinación del papel cuché con sus glorias musicales, sumadas a ese obvio atractivo físico y su inmensa popularidad, parecían ponerlo todo a punto para que Marta Sánchez debutase como actriz. Si esa Madonna con la que tanto detesta que la comparen había vuelto a las carteleras en 1990 con Dick Tracy (y acompañada de Warren Beatty, nada menos), ¿por qué no iba a tener ella su propia Buscando a Susan desesperadamente?

Pero no todo iba a ser tan fácil. Para empezar, porque el cóctel propuesto por el director Juan Miñón y los coguionistas Juan Francia Jesús Beltrán era arriesgadísimo. Digamos, resumiendo mucho, que Supernova propone una hibridación entre el cyberpunk de William Gibson Bruce Sterling (entonces tan en boga), la ciencia-ficción cañí de un Juan Piquer Simón (Supersonic Man) y las comedias de Mariano Ozores con Pajares Esteso.

Una película inconcebible

Dado que el hilo de FlixOlé resume el argumento de Supernova de forma muy fidedigna (sí, todo lo que lees en él es auténtico), dejémoslo en sus puntos básicos. Efectivamente, estamos ante una película que reunió a Marta con Javier Gurruchaga (como villano), Chus Lampreave (como mad doctor) y Gabino Diego. También cuenta en su BSO con Everlasting, un temazo cantado en inglés por la diva que (¡ay!) no llamó la atención fuera de nuestras fronteras. Y, para colmo, Marta aparece en él dividida en dos. Cual Brigitte Helm en Metrópolis, la estrella pop Fénix, protagonista del filme, es replicada con un clon maligno que se bautiza como… pues sí: Supernova.

La reacción suscitada por este destello de genialidad fue, nos tememos, tirando a negativa. Tras una premiere a todo lujo (durante la que el filme "no cosechó ni un aplauso", según señaló un viperino ABC), Supernova tuvo una taquilla minúscula (llegó a informarse sobre pases con solo uno o dos espectadores en la sala) y recibió críticas devastadoras. En 1995, con ocasión de un pase televisivo, Joaquín de Luna calificaba a la película en El País como "la alucinación más grande del cine nacional desde El E.T.E. y el Oto". Es decir, desde aquella parodia de E. T. rodada por los Hermanos Calatrava sin haber visto el original.

Así las cosas, no es extraño que Marta Sánchez reniegue de Supernova. "Ni la he visto. Me siento tan avergonzada de esa película...", declaró la estrella en 2012 a Vanity Fair. Y prosiguió: "Sobre el papel tenía buena pinta. Luego se estropeó porque solo querían utilizar a la sex symbol".

¿El renacer?

Huelga decir que esta película ha sido, durante tres décadas, una pieza de culto inencontrable: ni en el videoclub más insondable del rincón más lóbrego de la Región de Murcia (es un suponer) era posible encontrar una copia. Y los escasos fragmentos que asomaban a YouTube aparecían en un estado muy vintage (es decir, con la cochambre magnética característica de los VHS veteranos) que no le hacía en absoluto justicia al original. Solo los festivales dedicados al cine cutreB la sacaban, de vez en cuando, de su letargo.

Lo cual es una lástima, porque Supernova se adelantó a una fiebre que sacudió al cine nacional durante la segunda mitad de los 90: la de los filmes con tono (postizo) de serie B, que parecían concebidos para atraer un público de varones gays y que acababan, irremediablemente, estrellándose en taquilla. Pero, a diferencia de Perdona, bonita, pero Lucas me quería a mí (1996), La lengua asesina (1996) o No me hables de los hombres que me pongo atómica (1998), a esta película no se le apreciaba rastro alguno de coartada cool. Sencillamente, era así. Y, además, llegó primero.

Así pues, ¿que ocurrirá ahora que Supernova vuelve a estar a nuestra disposición? ¿La rescatará el público 'GenZ'? ¿Se convertirá en carne de sesión golfa y etílica, cual una The Rocky Horror Picture Show cañí? Cualquiera sabe, pero algunas de sus ideas (ese microondas que funciona también como máquina teletransportadora y videoteléfono) son puro vaporwave, y su estética y su BSO pegan a la perfección con el vigente revival de los 90.

Así pues, no desesperemos: lo mismo Marta Sánchez vuelve a cantar Everlasting en directo, y todo.

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