Tom y Jerry: historia de un dolor como no hay otro igual

Tom & Jerry vuelven a los cines con una película que celebra ocho décadas de risas y lesiones jugando al gato y el ratón.
Tom y Jerry
Tom y Jerry
Cinemanía

Metro-Goldwyn-Mayer lo tenía todo para ser el mayor estudio de Hollywood, según los deseos de Louis B. Mayer, pero la animación se les resistía. Desde que cierto ratón Mickey salió a navegar, MGM pasó una década intentando replicar el éxito de Walt Disney. A pesar de contar con los servicios del legendario Ub Iwerks, sus resultados fueron tibios hasta la fundación en 1937 de MGM Cartoon, su propio estudio de animación.

Bajo el mandato de Fred Quimby, un par de animadores llamados William Hanna y Joseph Barbera propusieron la idea de un gato y un ratón en conflicto constante. Aunque fue tildada de poco original, salió adelante con el corto Puss Gets the Boot (1940), donde un felino y un roedor (llamados Jasper y Jinx) se enzarzan en una endiablada persecución slapstick sin palabras ni más arco narrativo que la sucesión de trompazos. 

'Puss Gets the Boot' (1940)
'Puss Gets the Boot' (1940)
Cinemanía

El éxito de público fue inmediato, el corto recibió una nominación al Oscar y MGM les dio continuidad tras recibir cartas de exhibidores que reclamaban más aventuras del dúo animal.

Primeros clásicos [1941-1942]

Lo primero fue cambiarles el nombre. Mediante un concurso de ideas en todo el estudio (50$ de premio), se eligió Tom & Jerry: nombre de un cóctel popular en la época, a su vez así bautizado en honor a un dúo de gamberros creado un siglo antes por el escritor británico Pierce Egan. Mayer, envalentonado porque el corto The Milky Way (1940), de MGM, había derrotado por primera vez a Disney en los Oscar, empezó a inyectar dinero en la división de animación. 

Hanna y Barbera refinaron la fórmula de Tom & Jerry hasta hacerla infalible. Tom fue progresivamente abandonando sus detalles de gato más naturalistas hasta adoptar un antropomorfismo bípedo a la par del que tuvo Jerry desde el principio. 

Sus trifulcas fueron sofisticándose e incorporando personajes secundarios (el bulldog Spike, la minina Toodles) sin renunciar a dos elementos clave: el frenesí y la ultraviolencia.

La edad de oro [1943-1953]

114 cortos de Tom & Jerry dirigieron Hanna y Barbera entre 1940 y 1958. Durante ese periodo alcanzaron el cénit de una propuesta artística cimentada en la velocidad y la destrucción. No necesitaban el candor de Disney ni el ingenio de las Looney Tunes para cautivar a millones de espectadores, arrasar en los Oscar (siete estatuillas y 13 nominaciones) y convertirse en iconos culturales de primer orden. 

La llegada de Tex Avery a MGM en 1942 contagió a sus compañeros de estudio el delirio, el movimiento perpetuo y la ruptura de cualquier regla, tanto de la física como de la lógica, si se interponía en conseguir un buen gag. 

Cortos como The Yankee Doodle Mouse (1943), Quiet Please! (1945) o The Cat Concerto (1947) son la culminación de un trabajo tan meticuloso –Barbera hacía los storyboards y la puesta en escena, Hanna la animación y los efectos de voz (principalmente, quejidos de dolor de Tom)– como atrevido en su apuesta por el caos; incluso las partituras vanguardistas de Scott Bradley eran tan veloces que ponían en apuros a los músicos del estudio.

Cameos

Eran las estrellas de la casa y MGM los reunió con sus homólogos humanos en dos ocasiones sin darle mucha importancia a buscar una justificación narrativa. Jerry bailó con Gene Kelly en Levando anclas (1945) y bucearon junto a Esther Williams en Mojada y peligrosa (1953).

Crisis y recortes [1954-1958]

La animación limitada, que además de los movimientos de los dibujos recortaba considerablemente los costes, se hizo fuerte con el estilo UPA, disputando popularidad y premios a producciones mucho más caras. MGM contraatacó con la grandiosidad del CinemaScope pero también pegó un hachazo presupuestario que repercutió en la calidad de unos cortos mucho menos celebrados que las reposiciones. En 1957 cerró el estudio de animación y Hanna-Barbera partieron a hacer historia de la TV.

Tras el telón de acero [1961-1962]

La ausencia de Tom & Jerry no duró mucho tiempo. En la nueva década, MGM contrató los servicios de Gene Deitch, un antiguo alumno del estudio UPA, que se había instalado en Praga. 

En sus 13 cortos de Tom y Jerry, producidos durante un par de años, Deitch dejó huella en el estilo anguloso y tendente a la abstracción de unos fondos que compensaban la animación low-cost con situaciones inéditas y una notable crueldad en el maltrato de Tom.

La era Chuck Jones [1963-1967]

A pesar de la escasez de medios y de cariño crítico, los cortos de Deitch llevaron a Tom & Jerry a superar por primera vez a Looney Tunes en taquilla. Precisamente, fue un Chuck Jones recién despedido de WB quien tomó el relevo durante la última etapa cinematográfica del dúo. La estilización del creador del Coyote y el Correcaminos es evidente en el rediseño de los personajes y la afinidad por elementos ci-fi.

Decadencia en cine y televisión [1975-2006]

Cuando los dibujos animados desaparecieron de los cines, los cortos de Tom & Jerry desfilaron por TV en versiones editadas por violencia y estereotipos racistas en su dueña original, Mammy Two Shoes. En 1975 volvieron a Hanna-Barbera, pero atrofiados por las restricciones de contenido de la franja infantil; decidieron hacerles amigos para vivir aventuras por el mundo y Jerry comenzó a llevar un lazo rojo. 

La decadencia del par se perpetuó durante décadas sufriendo toda clase de humillaciones. En los 80, Filmation, la mayor rival de Hanna-Barbera, se hizo con los personajes de MGM y los arrastró por el barro de la animación ultralimitada y reciclada. 

Tom & Jerry Kids fue la típica aberración con versiones infantiles de dibus conocidos, muy de moda en los 90. Para colmo, tras haber peleado por un largometraje durante décadas, la película de 1992 fue un desastre herético con el dúo de comparsa parlanchina

Después, su adquisición por parte de Warner Bros. los ha llevado a protagonizar un ramillete de películas directas a vídeo de escasa calidad, cuya génesis se asemeja a una infausta tormenta de otros conceptos (Sherlock Holmes, el mago de Oz, Willy Wonka) acoplados al gato y el ratón sin mucha preocupación ni esmero.

Regeneración [2014-2019]

Warner Bros. Animation absorbió el estudio Hanna-Barbera en 2001. Hanna murió ese mismo año y Barbera en 2006, coincidiendo con la primera serie de Tom & Jerry en Warner, que recuperaba las persecuciones slapstick originales.

No obstante, no es hasta la llegada de El show de Tom y Jerry a Cartoon Network en 2014 cuando podemos hablar de un reboot en condiciones bajo la batuta de Sam Register, también responsable de la renovación de Looney Tunes. Su animación en Flash devuelve a los personajes la elasticidad y movilidad que habían perdido, así como el ánimo destructor sin freno.

Regreso a la gran pantalla 

Tom y Jerry, el filme de animación y acción real que ahora se estrena, no ha estado exento de complicaciones. Comenzó a prepararse en la temible época de los híbridos de acción real con cartoons clásicos digitalizados en 3D como Alvin y las ardillas (2007) o El oso Yogui (2010). Por fortuna, los retrasos en la producción han permitido que las modas cambien. 

El proyecto desarrollado por Warner Animation Group, el estudio de La Lego película que con ¡Scooby! (2020) ha iniciado un universo compartido basado en personajes de Hanna-Barbera, apuesta por unos Tom y Jerry animados de trazo tradicional, que no abren la boca y se llevan a matar con hilarantes consecuencias.

Tim Story (Los 4 Fantásticos) dirige y Sam Register aporta tranquilidad desde la producción para pensar que se respetará la esencia clásica. Lo que incluye un argumento tan mínimo como Jerry generando caos en el hotel neoyorquino donde trabaja Chloë Grace Moretz mientras Tom intenta atraparlo.

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