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Todo lo que debes saber de 'Thor: Love and Thunder', la comedia romántica metalera de Marvel

El dios asgardiano regresa en una nueva aventura para enfrentarse a su destino, a un nuevo villano e incluso a su expareja Jane Foster.
Imagen de 'Thor: Love and Thunder'
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Cinemanía

“Por lo que yo sé, ha terminado. No sé si algún día me querrán para Los Vengadores 7 o algo así”. En estos términos se refería Natalie Portman a su futuro en el MCU en 2016, en una entrevista para The Wall Street Journal. No la culpamos; ya había sufrido el fanatismo exacerbado en una saga mainstream (las precuelas de Star Wars, ejem) y no corrió mejor suerte en su salto a Marvel como Jane Foster

Para ser justos, la mayor hazaña de la novia astrofísica de Thor (Chris Hemsworth) en dos películas (Thor y Thor: El mundo oscuro) había sido darle un sonoro tortazo a Loki (Tom Hiddleston). Ella, bajo la peluca rosa de Closer, que se rapó la cabeza contra el fascismo en V de Vendetta, bailarina torturada de Oscar en Cisne negro y titulada en Harvard, volvía a darse de bruces contra el blockbuster épico. Para colmo de males, Patty Jenkins fue remplazada por Alan Taylor en la secuela, algo que cabreó tanto a la actriz que no dudó en firmar el divorcio definitivo (al menos, en aquel momento) con Marvel.

¿Cómo respondió el estudio de Kevin Feige? Fichando a Taika Waititi, un outsider con acento raro lo bastante demente como para cortarle la melena a Thor, arrancarle el martillo y embarcarlo en el mayor despiporre del MCU. En cuanto a Jane, su ausencia en la siguiente epopeya galáctica se justificó con que apenas había un par de escenas en la Tierra, y ni siquiera se molestaron en aclarar quién dejó a quién. 

Con Thor: Ragnarok, Waititi dio una segunda vida a aquel vengador en horas bajas, una inyección de color y autoparodia de la que se beneficiarían las reuniones vengadoras Infinity War y Endgame. Cinco años después, el humor bobalicón, los traumas enquistados y los kilos de más le han valido al personaje una cuarta entrega en solitario por primera vez en la historia del MCU, un privilegio del que ni Iron Man (Robert Downey Jr.) ha gozado.

Imagen de 'Thor: Love and Thunder'
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¿Y qué ocurrencia ha impuesto el neozelandés en su segundo asalto con Thor: Love and Thunder, que dirige y coescribe junto a Jennifer Kaytin Robinson? El regreso de Natalie Portman, una idea que ya le rondaba la cabeza mientras dirigía Ragnarok. “Juntamos a Natalie con Taika y, en un solo encuentro, ella accedió a hacerlo”, contaba Kevin Feige en la Comic-Con de 2019 en la que confirmaron la vuelta de Portman, Mjölnir en mano. 

La visión que tenía el cineasta de Foster, ahora como Mighty Thor, fue clave para que Portman decidiera dar una nueva oportunidad al cine de capas y mallas. “La intención es seguir reinventando esta franquicia, no verla otra vez como una científica que espera a Thor en la Tierra”, ha asegurado Waititi. La actriz ha avanzado que Jane ya no depende del vengador melenudo: “En las anteriores películas, ella era alguien que necesitaba ser salvada por Thor, pero en esta historia sigue su propio camino”. Sin duda, suena mucho mejor que Los Vengadores 7.  

Dioses y monstruos

Thor: Love and Thunder es una comedia romántica descacharrante y desquiciante. No lo decimos nosotros, lo dice Taika Waititi, y Chris Hemsworth lo corrobora. El vengador rubiales recupera melena y abdominales justo a tiempo para el reencuentro con su ex tras “8 años, 7 meses y 6 días”. ¿Que cómo llega a este punto? Huyendo precisamente del amor. 

El protagonista arranca este nuevo periplo arrastrando aún el dolor por las pérdidas que ha sufrido en los últimos años. Con Nuevo Asgard en las competentes manos de Valkiria (Tessa Thompson) y sus días de héroe en suspenso, Thor emprende un viaje de autodescubrimiento junto a los Guardianes de la Galaxia (regresan Peter QuillChris Pratt–, Nebula –Karen Gillan–, Mantis –Pom Klementieff–, Drax –Dave Bautista–, Rocket –Bradley Cooper– y Groot –Vin Diesel–). Normal que, después de haber tenido que despedir a un número considerable de familiares y amigos y haberse torturado culpabilizándose por el chasquido de Thanos (Josh Brolin), necesite tiempo.

Imagen de 'Thor: Love and Thunder'
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“La mayor parte de personas que tratan de encontrarse a sí mismas están huyendo de algo”, afirma el productor Brad Winderbaum: “De lo que él huye es del amor porque, en su experiencia, todo aquel al que ama muere. Piensa que está maldito”. Sin embargo, en el cosmos, a diferencia de lo que pasa en Madrid, uno se puede encontrar con su ex en cualquier momento y el asgardiano pronto se topa con Jane Foster convertida en Mighty Thor. De momento, sabemos que es superpoderosa y diestra con el martillo, aunque desconocemos si seguirá el arco del cómic de Jason Aaron, The Mighty Thor, donde su transformación en Diosa del Trueno viene acompañada de un cáncer que empeora cada vez que lucha.

Más allá del pasado romántico que comparten, lo que reúne a la pareja en esta producción tiene nombre propio: Gorr, el Carnicero de Dioses, una nueva amenaza que obligar a Thor a posponer su retiro. El antagonista, interpretado por un irreconocible Christian Bale, era devoto hasta que una dolorosa pérdida lo llevó a masacrar a todos aquellos dioses a los que solía venerar. “No puedes dejar de mirarlo”, reconoce Hemsworth sobre Bale, que regresa al género superheroico una década después de colgar la capa de Batman. “Todos estábamos algo asustados en presencia de Gorr”, ha confesado Portman.

Por suerte, Thor no está solo en esta batalla cósmica contra Gorr. Además de con Jane Foster y su Mjölnir, el protagonista cuenta con la ayuda inestimable de Valkiria, deseosa de volver a la acción tras demasiado tiempo sentada en el trono de Nuevo Asgard rememorando con añoranza sus años como guerrera de élite. También regresa Korg (con voz de Taika Waititi), compañero fiel del protagonista en batallas gladiadoras y contiendas de Fortnite

“Sigue siendo leal a Thor”, adelanta el director sobre su personaje: “Mantiene esa inocencia, ve lo mejor en las personas”. Quién no parece, al menos inicialmente, tan por la labor de echar una mano al grupo es el dios entre los dioses, Zeus, interpretado por Russell Crowe. La poderosa deidad ha sucumbido tanto a los excesos en la Ciudad de la Omnipotencia (entre sus aficiones está la de desnudar asgardianos) que ni siquiera se ha percatado de que cierto asesino galáctico está masacrando divinidades. “Nunca pensé que estaría presente el día en el que Russell apareciera en pantalla con pintas de Gladiator, burlándose de sí mismo”, cuenta Hemsworth sobre su compañero.

Imagen de 'Thor: Love and Thunder'
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Metal Hero

Thor ya no es lo que era, en el mejor sentido posible. En poco más de una década de vida cinematográfica, el dios marvelita ha pasado de ser el fornido heredero al trono de Asgard y uno de los vengadores más encorsetados en el cliché del héroe a convertirse en un personaje complejo, tremendamente divertido y carismático, y una pieza indispensable en el MCU. Y todo eso se lo debemos a Taika Waititi, que supo sacar provecho al lado más gamberro y bufón de Hemsworth. 

No me parece descabellado que un personaje como Thor cambie”, zanja el director: “Lleva mucho tiempo en la saga, ha tenido tiempo de pasar por varias fases”. Sin embargo, tuvo que llegar él para propiciar la transformación y, aunque sabía lo que quería contar, el creador reconoce que se sintió aliviado cuando Ragnarok obtuvo buenas críticas en sus primeras proyecciones: “Me enorgullece que nos las arregláramos para reinventar al personaje y que el filme funcionara, y al mismo tiempo la gente se quedara con ganas de más”.

Thor: Love and Thunder es heredera de todo aquello que hizo de su predecesora directa uno de los títulos más celebrados del universo liderado por Kevin Feige, pero también de las expectativas. De los vengadores originales, solo el Dios del Trueno se ha ganado una película en esta transición generacional en la que se encuentra el Universo Marvel, y el escenario ha cambiado por completo desde que despidiéramos al personaje en Endgame: Spider-Man (Tom Holland) ha protagonizado una reunión de Hombres Araña y el Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) se ha visto arrastrado a un multiverso desatado en una ‘Fase 4’ rendida a Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen).

Esta nueva odisea de Thor parece extrañamente ajena a semejante desmadre, indiferente ante cualquier fin del mundo o realidad paralela. Waititi, por su parte, garantiza un tono y estilo similares a los de Ragnarok, pero aumentando la pulsión: “Queríamos acentuar lo vibrantes y locas que son las situaciones que vive Thor”. Tal vez sea el productor Brad Winderbaum el que mejor explique el chute de endorfinas: “Si Ragnarok era un álbum de synth-pop de los 80, Love and Thunder es metal”. Démosle al ‘play’ de una vez.  

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