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Tarantino no confiaba en que Diane Kruger fuera a hacer un buen trabajo en ‘Malditos bastardos’

“No quería darme una audición”, revela la actriz que está a punto de estrenar ‘Agentes 355’.
Diane Kruger en 'Malditos bastardos'
Diane Kruger en 'Malditos bastardos'

Desde su estreno en 2009 a Malditos bastardos se ha constituido como una de las películas más queridas de Quentin Tarantino, gracias a lo orgánicamente que su cinefilia se fundió con el relato bélico y (pseudo)histórico de la Segunda Guerra Mundial. También fue muy alabada por el entonado reparto, donde muchos conocimos a Christoph Waltz paralelamente a disfrutar de las interpretaciones de Brad Pitt, Michael Fassbender, Melánie Laurent o… sí, Diane Kruger, que por su papel de la agente doble Bridget Von Hammersmark llegó a ser nominada en los SAG (Screen Actors Guild Awards) a Mejor actriz de reparto. No ganó, pero hubo consenso en que su interpretación había sido estupenda.

De ahí que sorprendan considerablemente unas recientes declaraciones de la actriz. Kruger promociona estos días Agentes 355, thriller a cargo de Simon Kinberg que nos presenta a un espectacular plantel femenino de espías: además de Kruger tenemos a Penélope Cruz, Jessica Chastain y Binging Fan. La película se estrena este 21 de enero, y durante el tour de prensa la actriz alemana ha recalado en el podcast Reign with Josh Smith, donde le ha dado por recordar lo difícil que fue para ella conseguir su papel en Malditos bastardos. ¿Por qué? Por la renuencia de Tarantino, que no se fiaba de ella e incluso trató de torpedear su proceso de selección.

“Hizo audiciones con todo el mundo. Pero no quiso darme una a mí porque vio una película donde participaba que no le había gustado. Así que desde el principio no creía en mí. Literalmente la única razón por la que me hizo una audición fue que no había nadie más”, recuerda la actriz de Troya, que no ha llegado a concretar qué película fue la que espantó a Tarantino de ese modo. “Tuve que pagar mi propio vuelo desde Nueva York para ir a Alemania. Porque él, aunque obviamente es americano, no me quería ver en EE.UU. Tuve que pasar por todas estas fases que definitivamente me sacaron de quicio, pero me dije ‘¿sabes qué?, ¡que se joda!, voy a hacerlo y demostrarle que puedo hacerlo”.

“Afortunadamente todo salió bien, pero a veces parece muy injusto y tienes que cambiar la narrativa”, reflexiona. Kruger apunta a haberse reconciliado con el director de Érase una vez en Hollywood gracias a la experiencia posterior del rodaje (en otras ocasiones ya ha asegurado que disfrutó mucho trabajando con él), y trata de quitarle hierro al asunto. “Creo que para él también debe haber sido una lección. A veces eres tú quien le pone la cruz a la gente (seguro que yo también he caído en esto). Crees que van a ser de una forma y luego no lo son en absoluto”. Los inconvenientes de las primeras impresiones.

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