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[Sundance 2021] ‘Prisoners of the Ghostland’: Sion Sono y Nicolas Cage se montan un ‘Mad Max’

El cineasta japonés se los pone por corbata a un 'Nic' que suma otro hito a su desquiciada y divertida carrera.
Nicolas Cage en 'Prisoners of the Ghostland' (Sion Sono).
Nicolas Cage en 'Prisoners of the Ghostland' (Sion Sono).
Cinemanía

A Sion Sono le quedaba por hacer una película en inglés. El maestro japonés más difícil de clasificar, un poeta del cine, según él mismo, llevaba tiempo queriendo dar su salto al inglés y vio la posibilidad en el guion de Prisoners of the Ghostland.

Escrito como un spaghetti western, pensaba rodarlo en México con Nicolas Cage como vaquero protagonista, pero todo se torció. Sono sufrió un ataque al corazón, estuvo muerto 60 segundos y cuando reanudaron la producción tiempo después Cage insistió en que rodaran en Japón.

La experiencia cercana a la muerte y rodar en su país le dio la vuelta a la historia mezclando todos los estereotipos de los géneros más paradigmáticos del Oeste y del Este.

Cage es Hero. "Héroe": así se llama su personaje, aunque empieza robando un banco a punta de pistola. Un atraco que sale muy mal, el socio pierde los papeles y Hero acaba encarcelado por el Gobernador, el capo mafioso de la zona, dueño de geishas, jefe de samuráis, vaqueros…

Según el actor de Leaving Las Vegas, Prisoners of the Ghostland ha sido su experiencia más salvaje y hablamos de alguien que en los últimos años se ha vuelto claramente cucú (o muy avaricioso) en la elección de sus proyectos. Pero se entiende al poco de empezar la película, con ese plano de su cuerpo (y culo) en taparrabos de sumo, mientras geishas y colegialas se ríen de él y de su miembro.

La entrepierna de Cage es un importante personaje secundario.

El taparrabos es sustituido por un traje de cuero estrecho con microbombas ajustadas a sus testículos, sus codos y su cuello, pueden ir explotando una a una si tiene pensamientos impuros o no trae con vida a la nieta adoptada más querida del Gobernador, Bernice (Sofia Boutella), atrapada en Ghostland, un misterioso mundo en el que sus prisioneros sujetan el tiempo y tienen miedo al exterior, dominado por zombies.

El despropósito de película solo crece y crece, pero Cage parece pasárselo tan bien en ese universo distópico, trash, creado a su medida. El imaginario de Sono pasa del colorismo parchís a una tragedia griega. De Terry Gilliam a Mad Max.

unque no todo es absurdo porque sí, Sono se ha inspirado en el desastre nuclear de Fukushima o en la bomba atómica de Hiroshima: la torre del reloj, la hora que marca todo el rato es un minuto antes de que estallara… Profundidad surrealista para esta locura que volverá muy locos a los fans de Nicolas Cage y los de Sion Sono. Querrán más. Pedirán más. Quién sabe si una saga.

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