[SEFF 2018] 'Obra sin autor', desmedido drama sobre el amor y el arte

El autor de 'La vida de los otros' vuelve al redil con un filme irregular pero contundente
[SEFF 2018] 'Obra sin autor', desmedido drama sobre el amor y el arte
[SEFF 2018] 'Obra sin autor', desmedido drama sobre el amor y el arte

Florian Henckel von Donnersmarck protagonizó uno de los patinazos más sonoros de los últimos años (o eones) al pasar de la maravillosa La vida de los otros a la bochornosa The tourist. Ocho años ha tardado en recuperarse el hombre, y el fruto de tal penitencia es un dramón de tres horas sobre el arte fatuo, el nazismo, la locura, la RDA, la ginecología, el amor, la memoria desenfocada y muchas cosas más llamado Obra sin autor, una película-río de aguas a veces gélidas, otras conmovedoramente cálidas (o tórridas) y, las menos, destempladas y parsimoniosas.

El argumento gira en torno a la peripecia de Kurt Barnert, un pintor atormentado por una infancia marcada por su asistencia a la célebre exposición de “arte degenerado” organizada por los nazis en 1937. A partir de ahí, la vida de Barnert es un torbellino de búsquedas, frustraciones y topetazos para lograr plasmar sus emociones y vivencias traumáticas en el lienzo, sobre todo en la Alemania de los años 60, cuando la pintura tenía menos futuro que los láser-discs. Por si fuera poco, también tiene que lidiar con su siniestro suegro (Sebastian Koch, en su línea), un reputado médico del cogollito del Tercer Reich y que no ve con buenos ojos que su única hija se case con un vulgar muralista de brocha semigorda.

Muchos ingredientes y muchas corrientes internas tienen cabida en una película con ínfulas de epopeya y ajuste de cuentas histórico-artístico que Henckel maneja con timón firme, aunque es inevitable que la nave zozobre y padezca alguna fuga. Sin embargo, a pesar de cierta pompa y pirotecnia, Obra sin autor posee calado, corazón y alma, regalándonos algunas escenas memorables (cuando el ya nada adolescente artista da en el clavo de su arte más allá del lienzo en blanco), al lado de otras que, aunque no hagan daño a los ojos (bonita pareja la formada por Tom Schilling y Paula Beer, por cierto), son tan gratuitas y artificiosas como pensar en John Ford jugando al Red Dead Redemption 2.

Obra sin autor se estrena el 8 de febrero en España

Mostrar comentarios

Códigos Descuento