"#SaveTheCineramaDome": La última oportunidad para salvar al cine más legendario de Los Ángeles

Fans y estrellas como Ben Stiller y Olivia Wilde se movilizan para conservar este emblemático local en forma de cúpula, inaugurado en 1963 y ahora amenazado de cierre. 
El Cinerama Dome de Los Ángeles.
El Cinerama Dome de Los Ángeles.
Cinemanía

Que la industria de la exhibición de cine está sufriendo lo indecible a resultas de la pandemia de coronavirus es algo que ya sabemos. Pero es algo que se hace todavía más patente cuando un cine especialmente legendario amenaza con cerrar sus puertas. Se trata del Cinerama Dome de Los Ángeles, un mítico local asociado a nombres como Quentin Tarantino, Steven Spielberg o George Lucas, y que ahora se enfrenta a un posible fin.

La compañía Pacific Theatres, propietaria de esta sala, ha anunciado que echará el cierre a sus locales. Una decisión que se hará notar especialmente en California, y que afecta en concreto al Cinerama Dome. Tras la caída de otras cadenas emblemáticas en EE UU, como Alamo Drafthouse, la noticia ha caído como un mazazo entre la población angelina y los amantes de las proyecciones en pantalla grande. 

Inaugurado en 1963, el Cinerama Dome fue proyectado para exhibir películas en el formato que le da nombre, catalogable como un antecesor lejano del IMAX y en el que fueron estrenadas cintas como La conquista del Oeste y 2001: Una odisea del espacio. 

El edificio es reconocible tanto por su marquesina como por su remate en forma de cúpula geodésica, y durante los últimos años se ha especializado en proyecciones conmemorativas, así como en pases especiales para votantes de los Oscar.

Así pues, estamos hablando de un local que seguiría siendo rentable en caso de que alguien se hiciera cargo de él. Pero ¿quién sería ese "alguien"? Descartada la posibilidad de que otra cadena como AMC o Regal adquiera el edificio, Variety apunta la posibilidad de algún cinéfilo con muchos posibles o en la mismísima Netflix, que ya ha comprado el Egyptian, otro local muy querido por el público de los Ángeles.

De momento, el hashtag "#SaveTheCineramaDome" ("Salvemos el Cinerama Dome") ya ha tomado las redes, con algunos nombres célebres sumándose a la iniciativa. 

Ben Stiller, por ejemplo, proclama: "Este lugar debería ser un bien protegido, y siempre debería ser una sala de cine". 

El millonario y presentador de TV Marcus Lemonis le responde: "Entonces, comprémoslo". 

Joseph Gordon-Levitt añade: "Estoy tan triste. Recuerdo ir a ver Star Trek IV con mi padre al Cinerama Dome cuando era pequeño. Tantos recuerdos desde entonces". 

Olivia Wilde, más escueta, añade un "Nooooooo" y un corazón roto. 

Rian Johnson (Puñales por la espalda) recuerda a los trabajadores del cine: "Cada persona que trabajaba en [el complejo de cines] Arclight amaba las películas, y se notaba. Mi amor para cada acomodador, gerente y proyeccionista que se ponía esa camisa azul y lo convertía en un lugar tan especial". 

Edgar Wright, por su parte, prefiere mantener la esperanza: "No quiero escribir esto en tiempo pasado, ni quiero escribir un obituario. Mi primer pensamiento fue: '¿Qué podemos hacer para ayudar?". 

Otros admiradores del cine postean imágenes de las decoraciones que ha lucido su cúpula en ocasiones especiales, como las proyecciones de Los Minions o la saga Shrek. 

Y también recuerdan a uno de sus fans más destacados, Quentin Tarantino, que presentó en él una retrospectiva dedicada a su filmografía. 

De hecho, Tarantino incluyó el Cinerama Dome en su homenaje al paisaje urbano de Los Ángeles en Érase una vez en Hollywood. 

Por ahora, el director de Pulp Fiction no ha levantado su voz para defender al Cinerama Dome, pero la importancia de esta situación está clara. No solo porque vaya a perderse un local mítico, sino también porque una ciudad como Los Ángeles necesita defender sus hitos arquitectónicos contra viento y marea para no perder su personalidad. 

Así pues, cabe preguntarse si estas voces tendrán algún efecto y ayudarán a que el Cinerama Dome no caiga víctima de la especulación inmobliaria. Aunque quizás, como rezaba la canción de los Rolling Stones empleada por Tarantino en Érase una vez…, haya que asumir que se le ha acabado el tiempo.

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