Así es 'Nomadland', el poema a la gente sin casa que triunfó en los Globos de Oro

La directora de 'The Rider' se echa a la carretera con un emocionante retrato de los nómadas estadounidenses vehiculado por Frances McDormand y que CINEMANÍA pudo ver en el pasado Festival de San Sebastián 
[San Sebastián 2020] 'Nomadland': Poema a la gente sin casa
[San Sebastián 2020] 'Nomadland': Poema a la gente sin casa

"No es que no tenga un hogar, lo que no tengo es casa", dice el personaje de Frances McDormand en Nomadland. Fern es una viuda desempleada que decide echarse a la carretera en una furgoneta cuando el pueblo de Nebraska en el que habitaba desaparece con la fábrica de pladur que lo sostenía.

Basada en el libro de no-ficción Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century y en el interés de McDormand por la vida nómada, la tercera película de Chloé Zhao confirma el compromiso de la directora con los personajes marginales de la América profunda en la línea de Kelly Reichardt y recordando por momentos a los documentales en digital de Agnès Varda (Fern tiene algo de espigadora).

El personaje de McDormand es una mera excusa para recorrer EE UU en busca de estos personajes que viven en furgonetas y trabajan donde puedan (atracciones turísticas, campings, Amazon) dejando a la vista otra de las fisuras del capitalismo. Zhao deja que estos hombres y mujeres se interpreten a sí mismos y sus historias llegan al espectador con una verdad que ninguna interpretación, por buena que sea, conseguiría.

Una mujer a la que le quedan siete meses de vida y no quiere volver al hospital, un veterano con estrés postraumático que no es capaz de asentarse o una mujer que vendió su casa y con ese dinero ha calculado que no tendrá que volver a trabajar si vive en la carretera. Estas son las historias que Fern va encontrando en parajes impresionantes –entre ellos, las Badlands de Terrence Malick, a quien Nomadland le debe tanto– bañados por la poética música de Ludivico Einaudi (que por momentos recuerda a Alberto Iglesias).

Además de ser crónica de una América ahogada por las deudas inmobiliarias y de una tribu que ha decidido buscar otro camino –¿qué hay más estadounidense que eso? "Me recuerdas a los pioneros", le dice a Fern su hermana–, Nomadland termina siendo la historia de una viuda eligiendo la soledad de la carretera. Y uno se pregunta, mientras mira emocionada fotos antiguas de sus padres o su marido, los que en un día le hicieron compañía, y es incapaz de asentarse con un hombre nuevo hasta qué punto esa libertad no tiene algo de tiranía.

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