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Por qué Julia Roberts lleva 20 años sin hacer comedias románticas

Acaba de regresar junto a George Clooney al género que le llevó al estrellato, en ‘Ticket to Paradise’.
Julia Roberts en 'La boda de mi mejor amigo'
Julia Roberts en 'La boda de mi mejor amigo'

Julia Roberts lleva siendo una estrella más de tres décadas, pero solo una ligera porción de este tiempo lo ha invertido en protagonizar comedias románticas. Lo que no quita que este género sea con el que más se la suele identificar, gracias a un puñado de títulos que incluye Mystic Pizza y, desde luego, la increíble cosecha de los años 90: La boda de mi mejor amigo, Notting Hill, Novia a la fuga o Pretty Woman, posible comedia romántica definitiva. Pero llegados los 2000 Roberts ganó el Oscar por Erin Brockovich y su carrera pasó a ser más seria y académica, siendo inevitable pensar que Roberts había pasado página como actriz. Durante una entrevista con el New York Times ha negado que esto sea cierto, pues nunca han dejado de gustarle las comedias románticas.

Así, hay unos motivos muy concretos por los que Roberts se alejó del género que le dio la fama. Y, entre ellos, está que nunca ha vuelto a encontrarse con guiones tan buenos como los de la época de Pretty Woman. “La gente confunde el tiempo que ha pasado sin que haya hecho una comedia romántica con que no haya querido hacerla. Si leyera algo tan bien escrito como Notting Hill o La boda de mi mejor amigo la haría. No las encontré hasta esta película que acabo de hacer, y que Ol Parker ha escrito y dirigido”. Dicha película es Ticket to Paradise, a cargo del mismo director que nos trajera la sorprendente Mamma Mia: Una y otra vez, y que Roberts coprotagoniza junto a, ejem, George Clooney. “La película solo funcionaría de ser George Clooney”, asegura Roberts.

Ticket to Paradise presenta a Roberts y Clooney como pareja divorciada con una hija interpretada por Kaitlyn Dever (Súper empollonas): pareja que como mandan los cánones terminará reencontrándose. Es el motivo por el que Roberts ha reflexionado sobre su relación con el género, al tiempo que promociona una nueva serie en Starz, Gaslit, que protagoniza junto a Sean Penn abordando el caso Watergate. “Es una alegría volver a jugar en esta caja de arena, porque ha pasado mucho tiempo”, explica Robert sobre su regreso a la comedia romántica. Ticket to Paradise, distribuida por Universal pero aún sin fecha de estreno, ha propiciado que Roberts vuelva a un registro que disfruta mucho.

“Me encanta reír. Es cuando notas esas endorfinas disparadas mientras eres ocurrente y la gente dice ‘¡oh!’. Y se convierte en algo automático cuando piensas en términos de hacer reír”. Sobre el listón tan alto que se puso durante años, y al que ningún proyecto de comedia romántica parecía acercarse, Roberts también ha explicado que se debía a sus obligaciones familiares. De los aproximadamente 20 años que ha pasado Roberts sin acercarse al género, 18 han estado marcados por su matrimonio con Danny Moder, con quien tiene tres hijos. “Esto lo hacía más difícil porque no solo era cuestión de ‘¿es bueno este material?’”.

“También entraba en la ecuación el horario de trabajo de mi marido y el horario escolar de los niños y las vacaciones de verano. No era solo ‘quiero hacer esto’. Me siento orgullosa de estar en casa con mi familia y considerarme un ama de casa”, explica Roberts. “Pero a medida que mis hijos crecen, sobre todo mi hija, tengo la responsabilidad de demostrarles que puedo ser creativa y es algo importante para mí”. La actriz recuerda, por ejemplo, plantearse rechazar su papel en Agosto en 2013 debido a que su hijo menor iba a empezar la guardería por entonces. Pero su marido le animó a aceptarlo igualmente, y como resultado Roberts fue nominada al Oscar a Mejor actriz secundaria. 

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