Oscar 2020: 'Parásitos' hace historia con subtítulos

La retorcida fábula social de Bong Joon-ho completa en Hollywood su incontestable carrera conquistando premios, crítica y público. Vivimos en una sociedad.
Oscar 2020: 'Parásitos' hace historia con subtítulos
Oscar 2020: 'Parásitos' hace historia con subtítulos

Caía la lluvia a mares sobre Los Ángeles. Pero no se percibió durante la alfombra roja de los Oscar 2020 porque decenas de trabajadores del Dolby Theatre se deslomaron durante horas tapando goteras con cubos envueltos en terciopelo rojo (para no desentonar) y achicando el agua acumulada sobre el toldo que cubría a las mayores estrellas del cine mundial.

Era fácil pensar en la tormenta que quiebra Parásitos, en su retrato de la desigualdad social y las burbujas del capitalismo más asfixiante. Una interesante manera de anticipar lo que iba a traernos la noche: el triunfo absoluto de la película de Bong Joon-ho. Se llevó cuatro Oscar: mejor película, mejor dirección, mejor guion original y mejor película internacional.

Es la primera vez que una película no hablada en inglés (se supone que la francesa The Artist, por silente, no cuenta) gana el máximo galardón de los Oscar.

La de Parásitos es victoria incontestable que supone un acontecimiento histórico para el cine coreano y una apertura de miras inaudita para la Academia de Hollywood. Que haya hecho falta multiplicar considerablemente sus miembros en número y diversidad étnica para que la gente se animara de una vez a ver una película subtitulada ya es tema para futuras reflexiones, después de celebrarlo soju en boca como se merece.

Volvamos a recordar el principio de la gala. Janelle Monáe, siempre la persona más talentosa de cualquier habitación, empezó amenizando la velada con un número musical tan desbordante como cualquiera de los suyos; y mejor que todos los que estaban por venir. La cantante y actriz empezó vestida como Mr. Rogers y acabó bajo un manto de flores como el de Florence Pugh en Midsommar, pasando el micro a las primeras filas, donde Brad Pitt fue el más motivado (no esperábamos menos).

Justo después, el intérprete con de-aging natural incorporado subió a recoger su esperado premio de mejor actor de reparto por Érase una vez en Hollywood. Tras abrazarse con Leonardo DiCaprio, y con un discurso más comedido que los que venía haciendo últimamente, se acordó de los especialistas y dobles de acción, para quienes el personaje de Cliff Booth quizás haya hecho más que varios años de reclamaciones sobre sus condiciones laborales.

La conjura de Elsas internacionales cantando junto a Idina Menzel la Into the Unknown de Frozen II nos preparó para el jarro de agua fría (nos la bebimos de manera divertida; gracias, Gisela) que cayó sobre Klaus cuando Toy Story 4 se hizo con el Oscar de mejor película de animación. No pasa nada, Sergio Pablos o Jérémy Clapin (director de la espléndida ¿Dónde está mi cuerpo?), total, solo es la décima vez que Pixar gana esta estatuilla.

Diane Keaton y Keanu Reeves, recordando Cuando menos te lo esperas (alguien tenía que hacerlo), entregaron el primer premio de la noche a Parásitos. Bong se impuso a su fan Quentin Tarantino y subió por primera vez al escenario, acompañado de Sharon Choi, su inseparable traductora y auténtica MVP de la temporada de premios. Volvería a hacerlo en tres ocasiones más, incluida la de mejor película internacional (ya lo sentimos, Pedro) y mejor dirección.

Era la noche de Parásitos y Bong lo consiguió todo. Incluso que la platea entera que dejaría sin un solo Oscar a El irlandés aplaudiera a Martin Scorsese cuando el italoamericano celebró sinceramente que el coreano fuera acumulando galardones. Además de anhelar una sierra eléctrica con la que cortar la estatuilla para compartirla con sus compañeros (la violencia bizarra nunca va a faltar en la mente de un cineasta coreano), Bong también agradeció a Tarantino que, cuando sus películas no se veían en EE UU, él siempre las ponía en sus listas de lo mejor del año (¡sí, sirven para algo!).

Como tantas veces en la vida, hay que acordarse de Laura Dern. En este caso, celebrando su cumpleaños con el Oscar de mejor actriz de reparto por Historia de un matrimonio. Aunque ya sabía que nadie le iba a regalar nada tan chulo como la consagración como icono gay que le brindaron los Independent Spirit Awards la otra noche. Dedicó el premio a sus padres, Bruce Dern Diane Ladd; sus héroes de la actuación, y de todo lo demás.

En cuestión de representatividad, Taika Waititi ganó a Greta Gerwig en la categoría de mejor guion adaptado. A Mujercitas no le quedó más remedio que conformarse con el galardón de mejor diseño de vestuario, un must si la película es de época y está al frente Jacqueline Durran. 

Cuando Maya Rudolph y Kristen Wiig salieron a entregar premios, como suele pasar, nos hicieron soñar con una gala que las tuviera de anfitrionas. Como eso no sucederá nunca (ni con Julia Louis-Dreyfus y Will Ferrell, el otro dúo de presentadores más inspirado de la noche), nos conformamos con estas apariciones tan atesorables. Por cierto, ¿dónde andaba Tiffany Haddish este año, gente?

De forma bastante inesperada, Eminem celebró los 18 años de 8 millas bendecido con una actuación completa que duró más que la de sir Elton John al piano antes de ganar su segundo Oscar con (I'm Gonna) Love Me Again, canción compuesta para su biopic Rocketman. 

Tom Hanks gritó "¡Yo soy Espartaco!" antes, y Kirk Douglas no faltó en el vídeo In Memoriam que alguien tuvo que aumentar rápidamente tras la muerte del actor centenario. El desfile de fallecidos (lágrimas por Agnès Varda Anna Karina, reunidas) fue acompañado por Billie Eilish cantando Yesterday mientras su hermano Finneas O'Connell la acompañaba al piano.

No salió en el vídeo In Memoriam, pero hubo un sentido recuerdo a otra desaparición. Cuando subieron a recoger el premio de mejor montaje de sonido, los galardonados señalaron que Le Mans '66 era la última película de 20th Century Fox que iba a estar nunca presente en una gala de los Oscar. Sic transit gloria mundi.

Con 25 años de retraso, Roger Deakins ahora corre el riesgo de acostumbrarse a ganar. Con el atlético plano secuencia de 1917 se ha llevado su segundo Oscar como director de fotografía. Justo en el momento más letárgico de la función (si Bong deja de subir al escenario, nos enfadamos y nos vamos), Rebel Wilson James Corden aparecieron disfrazados de Cats para recordar la importancia de unos buenos efectos especiales. ¡Animalicos!

Iban haciendo falta buenas noticias, y para ello llegaron tres especialistas en levantar el ánimo: Brie Larson en representación de Marvel, Gal Gadot en representación de DC y Sigourney Weaver en representación de la especie humana ("¡Todas las mujeres somos superheroínas!"). Ellas entregaron los premios de las categorías musicales, incluido un muy especial: el que ganó la islandesa Hildur Guðnadóttir por su partitura para Joker.

Junto a la victoria de Parásitos, quizás ese fue el mayor alivio de la noche: que de Joker solo ganaran sus mejores aspectos. La pesadillesca música de Guðnadóttir, impecable. La actuación de Joaquin Phoenix, también (ya lo sentimos, Antonio).

Después del alegato vegano de Phoenix, y de que Renée Zellweger como mejor actriz protagonista por Judy cumpliera el trámite de la casilla asegurada que todo el mundo tenía en su porra, llegó el momento de cruzar los dedos y contener la respiración.

Muy adecuadamente, fue Jane Fonda (en un paréntesis fuera de la cárcel donde suele ir por sus protestas contra el cambio climático) la encargada de entregar el premio gordo. Y Parásitos ganó mejor película. La troupe coreana subió al escenario y Hollywood se atrevió a dar su máximo reconocimiento a una película de fuera de EE UU y no hablada en inglés.

Si esto supone un cambio a corto plazo para los Oscar, una apertura definitiva a otras sensibilidades fuera de la órbita anglosajona, está por ver. Por ahora, tenemos mucho soju que beber para celebrarlo.

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