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“Nunca vas a ver un centavo de mi éxito”: los problemas de Tarantino con su madre

El cineasta cuenta que no recibió mucho apoyo familiar durante su juventud.
Quentin Tarantino
Quentin Tarantino

Tarantino sigue contando sus cosas. La promoción de su novela de Érase una vez en Hollywood ha supuesto una gran oportunidad para pasarse por los medios y hacer lo que más le gusta: hablar. El tema estrella de las entrevistas está siendo a qué se dedicará en los próximos años y cuál será la película que en teoría clausure su carrera, y más allá de las sugerencias que ha dado (que van desde un reboot de Reservoir Dogs a una… adaptación de la novela que originó Rambo) parece claro que podemos esperar un libro de ensayos sobre cine y una obra de teatro. “No voy a pensar en mi última película durante un tiempo".

Más allá de los futuros proyectos, el firmante de Pulp Fiction también tiene tiempo de reflexionar sobre episodios de su pasado, y durante una reciente entrevista en el podcast The Moment con Brian Koppelman se ha desmarcado con una anécdota de infancia algo traumática. Y es que, al parecer, Tarantino no fue un niño fácil, ni se llevaba especialmente bien con su madre a causa de su comportamiento en la escuela. Durante las clases, en vez de atender o hacer sus deberes, el joven Quentin se dedicaba a escribir guiones de futuras películas, algo que fue visto por los profesores como “un acto desafiante de rebeldía”. Y, claro, alertaron a su madre sobre ello. Y la bronca no se hizo esperar.

Connie McHugh aseguró estar pasándolo muy mal debido a la “incapacidad escolar” de su hijo. “Me estaba regañando por eso”, recuerda Tarantino, “y luego, en medio de su pequeña diatriba, me dijo ‘oh, y por cierto, esta pequeña ‘carrera de escritor’ (lo dijo haciendo comillas con los dedos y todo), esta pequeña ‘carrera de escritor’ que estás haciendo… esa mierda se ha acabado’. Se refería a que no podía hacer eso en clase cuando deberías estar haciendo otra cosa”. A Quentin esas comillas le llegaron al alma, y de inmediato planeó una venganza.

“Cuando ella me dijo eso de esa manera tan sarcástica, se me metió en la cabeza y dije ‘vale, señora, cuando me convierta en un escritor de éxito, nunca verá un centavo. No habrá casa para usted. No habrá vacaciones para ti. No habrá Cadillac. No tendrá nada por culpa de lo que ha dicho’”. Tarantino hubo de convertirse años después en un cineasta fundamental con miles de seguidores, de modo que cabe preguntarse si cumplió su promesa. Y la respuesta… es afirmativa. “Sí. Le ayudé a salir de un apuro con Hacienda. Pero no hay casa. Ni Cadillac, ni casa”.

Tarantino tiene claro que esta anécdota tiene una moraleja. “Hay consecuencias por tus palabras cuando tratas con tus hijos. Recuerda que habrá consecuencias por tu tono sarcástico si hablas de cosas importantes para ellos”. Madres del mundo, aplíquense el cuento.

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