'Nomadland' y las otras 'road movies' del cine norteamericano

Entre la contracultura y el viaje de iniciación o de búsqueda personal, desde 'Easy Rider' al mismísimo mutante 'Logan' .
Detalle de uno de los carteles de 'Nomadland'
Detalle de uno de los carteles de 'Nomadland'
Searchlight Pictures

¿Una misma casa siempre en la misma ciudad? Es lo que se plantea Fern (Frances McDormand) en Nomadland. Una viuda de mediana edad que tras perder a su marido, y el trabajo que tenía a causa de la crisis de 2008, decide vender su vivienda y comprarse una camioneta para lanzarse a la carretera en busca de trabajos temporales. 

La sentida road-movie de Chloé Zhao es candidata a seis Oscar, entre ellos el de mejor película, y clara favorita a llevarse por lo menos el de mejor dirección. En nuestros cines se estrenó este 26 de marzo. Y es también una exaltación de la vida en libertad, o al menos de vivir sin ataduras duraderas, y a la vez un retrato de la gente más desfavorecida por los sistemas económicos para quienes la política del dólar (o de los euros) se ha convertido en una dictadura en sí misma.

Las road movies son un género genuinamente norteamericano, tanto como lo han sido los wésterns con el que comparten no pocos puntos en común. Pero pronto adquirió características muy propias. Sus historias y personajes se erigieron en un icono de la contracultura, de la decepción ante el llamado sueño americano. 

Teniendo en cuenta que el concepto se forjó como tal a finales de los 60 e inicios de los 70, aunque pudiera aplicarse a "películas de carretera" anteriores, no solo estadounidenses, también recogieron muchos de los postulados del movimiento hippie, y a su vez de la novela fundacional On the Road de Jack Kerouac publicada en 1957, que inspiraría una generación y un género cinematográfico. Este es un breve itinerario por lo que dado de sí, limitado al cine norteamericano.

La senda de los rebeldes

Una imagen de 'Carretera asfaltada en dos direcciones'
Una imagen de 'Carretera asfaltada en dos direcciones'
Universal

Fuera de las normas establecidas, una película y de muy bajo presupuesto se bastó para hacer leyenda, Easy Rider (Buscando mi destino) de 1969 y dirigida por Dennis Hopper. También es una de las más puras road movies jamás rodadas Carretera asfaltada en dos direcciones (Two-Lane Blacktop, 1971), donde el hogar estaba bajo el techo de un Chevrolet del 55, y la única motivación para seguir adelante de sus jóvenes protagonistas eran las carreras ilegales de coches.

No menos adicto a la velocidad era el Kowalski (Barry Newman) de Punto límite: cero (Vanishing Point, 1971), dispuesto a mandar al garete su empleo en una empresa de alquiler de vehículos, aún intuyendo que su meta final solo puede ser trágica. También heredera de los movimientos juveniles de protesta tenemos Zabriskie Point (1970) de Michelangelo Antonioni.

En un plano distinto se situaría Días del cielo (1978) de Terrence Malick, con los personajes interpretados por Richard Gere y Brooke Adams, errantes ganándose la vida en empleos temporales en los campos de maíz, y heredera en parte del espíritu de Las uvas de la ira (1940) de John Ford en su visión de los más desfavorecidos.

En el camino está la historia

Richard Farnsworth en 'Una historia verdadera'
Richard Farnsworth en 'Una historia verdadera'
Disney

No todo van a ser relatos al límite, sin regreso atrás o marcados por la fatalidad, pues el trayecto que nos deparan no es solo físico, moviéndose entre carreteras, sino también psicológico. Así que el camino recorrido se convierte en una metáfora del aprendizaje, también de la mística del viaje o de lo que buscan sus personajes, sea a alguien, algo o lo que le dé sentido a sus vidas.

Del tono amable y romántico de la gran comedia de Frank Capra Sucedió una noche (1934) a la ácida visión de las amarguras y alegrías del matrimonio, vista como un viaje en pareja, de Dos en la carretera (1967) con Audrey Hepburn y Albert Finney. Las posibilidades y personajes dan para mucho, como el anciano Alvin Straight (Richard Farnsworth) de Una historia verdadera (1999) de David Lynch, que recorrerá 500 kilómetros, con su lento cortacésped como vehículo, para la última gran misión de su vida: reunirse e intentar hacer las paces con su hermano enfermo. 

El formato road movie no era inusual en Lynch, y allí está Corazón salvaje (1990) para certificarlo. Mucho más a la ligera se lo tomó la hilarante Dos tontos muy tontos (1994) con Jim Carrey y Jeff Daniels.

Otras películas destacadas serían: Luna de papel, Mi vida es mi vida y Wanda (las tres de 1970), El último deber (1973), Harry y tonto (1974), El aventurero de medianoche (1980), Extraños en el paraíso (1984), Mi Idaho privado (1991), Casi famosos (2000), A propósito de Schmidt (2002), Pequeña Miss Sunshine (2006), Nebraska (2013) o Green Book (2008).

El hogar de los fugitivos

Un fotograma de 'Malas tierras'
Sissy Spacek y Martin Sheen en 'Malas tierras'
Warner Bros.

Y luego están los personajes obligados a vivir de un sitio a otro más por sus cuentas pendientes con la justicia que por las circunstancias económicas o de elección propia. Son los proscritos y fugitivos de muy diversa calaña. Los hay de legendarios, como en la fundamental Bonnie & Clyde (1967), y la pareja de atracadores interpretada por Faye Dunaway y Warren Beatty; y otra pareja más anónima, hasta que se estrenó Malas tierras (1973) de Terrence Malick, con los jóvenes personajes que encarnaron Martin Sheen y Sissy Spacek que no dudaban en matar para proteger su amor.

Los hermanos Coen nos trasladaron con O Brother! (2000) a los tiempos de la Gran Depresión para narrar, en una de sus comedias más logradas, la fuga de unos condenados a trabajos a cargo de George Clooney y su pandilla. También la pareja de personajes marginales formada por Patrica Arquette y Christian Slater debían afrontar en Amor a quemarropa (1993), de Tony Scott, un largo trayecto regado de cadáveres y sangre, no era para menos contando con un guion de Tarantino. 

En la alucinógena Miedo y asco en Las Vegas (1998) de Terry Gilliam, la marihuana, los ácidos y otras sustancias poco recomendables eran el principal bagaje del Chevroelt rojo que conducían Johnny Depp y Benicio del Toro. Y ni siquiera los mutantes se libran de sus periplos forzados, con hostiles perseguidores pisándoles los talones. O al menos así lo presentó ese canto del cisne para el personaje de Lobezno que representó Logan (2017) con Hugh Jackman, el profesor Xavier de Patrick Stewart y la joven Laura, alias X-23 (Dafne Keen).

Otros títulos significativos son El diablo sobre ruedas (1971), La huida (1972), Quiero la cabeza de Alfredo García y Loca evasión (ambas de 1974), Bajo el peso de la ley (1986), Asesinos natos (1994), clásicos del cine negro de los 40 como Detour (1945) y Gun Crazy (1950), o incluso una de zombis, Bienvenidos a Zombieland (2009).

En definitiva, un género no apto para los más hogareños, en el sentido más tradicional, y sí para aquellos que como la Fern de Nomadland, quizás contemplen con nostalgia y por última vez las que fueron las cuatro paredes que formaron parte de su vida, pero que al vislumbrar el horizonte de espacios abiertos que les espera, sin barreras, sin límites ni espacios acotados, esbozarán una sonrisa y sabrán que en la carretera estará su lugar.

TRAYECTOS A LOS QUE SEGUIR INCONDICIONALMENTE

Joel McCrea y Veronica Lake en 'Los viajes de Sullivan'
Joel McCrea y Veronica Lake en 'Los viajes de Sullivan'
Paramount

Los viajes de Sullivan (1941). La comedia de Preston Sturges también nos situó en el contexto de los efectos de una crisis, la Gran Depresión de 1929. Pero aquí el viaje lo realizaba un director de cine (Joel McCrea) disfrazado de vagabundo y viviendo las penurias que sufrían los sin techo. Y lo hacía para descubrir el incalculable valor que posee el cine si logra arrancar unas sonrisas.

Peter Fonda y Dennis Hopper en 'Easy Rider'
Peter Fonda y Dennis Hopper en 'Easy Rider'
Sony

Easy Rider (1969). Sin ataduras y a bordo de sus choppers, dos amigos (Dennis Hopper y Peter Fonda) recorren Norteamérica de punta a punta. Dirigida por el mismo Hopper, en su debut, se convirtió en todo un símbolo de un estilo de vida y de la contracultura. Como muestra de su éxito, apenas costó 400.00 dólares y recaudó más de 60 millones solo en cines.

Susan Sarandon y Geena Davis en 'Thelma y Louise'
Susan Sarandon y Geena Davis en 'Thelma y Louise'
20th Century Studios

Thelma y Louise (1991). Otra huida sin posibilidad de volver atrás, la de dos mujeres, interpretadas por Susan Sarandon y Geena Davis, rebelándose contra sus frustraciones y contra la violencia machista. Acabarán siendo incluso perseguidas por el FBI. La road movie feminista de Ridley Scott sigue siendo una de las propuestas más emblemáticas del género, con las ansias de libertad como telón de fondo.

Emile Hirsch en 'Hacia rutas salvajes'
Emile Hirsch en 'Hacia rutas salvajes'
Universal

Hacia rutas salvajes (2007). Un joven universitario decide dejar atrás todas sus pertenencias y convertir su hogar en un sitio errante. El viaje le llevará hasta los más inhóspitos parajes de Alaska. Adaptó la novela del escritor y montañista Jon Krakauer, basada en una historia real, fue protagonizada por Emile Hirsch y dirigida por Sean Penn.

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