Ni "mejor actor" ni "mejor actriz": las categorías por género desaparecen de los premios de cine y TV

Eliminando las categorías separadas para intérpretes masculinos y femeninos, el Festival de Donosti se ha sumado a una tendencia que ya siguen desde los MTV Awards a Berlín y los Emmy. ¿Para cuándo los Oscar? 
Mae Martin, intérprete no binario nominado al BAFTA por 'Feel Good'.
Mae Martin, intérprete no binario nominado al BAFTA por 'Feel Good'.
Cinemanía | Netflix

La sensación de estar asistiendo a un cambio trascendental en el mundo del cine es extraña, pero nos asalta sin descanso desde hace un año. Ahora, por si no bastase con los giros copernicanos en la distribución y la exhibición que ha propiciado la pandemia, nos encontramos frente a otra marea cuyas consecuencias son imprevisibles: la desaparición de las categorías por género en los premios de cine y TV.  

El Festival de San Sebastián acaba de sumarse a esta tendencia hoy mismo, anunciando la desaparición de sus Conchas de Plata al mejor actor y la mejor actriz. A partir de 2021, estas dos categorías se verán sustituidas por sendos premios a la mejor interpretación protagonista y de reparto. 

Así, el certamen donostiarra participa de una corriente que afecta a los premios más importantes del mundo audiovisual. En mayor o menor medida, el Festival de Berlín, los Emmy y los BAFTA, entre otros, se han posicionado acerca de las reclamaciones de trofeos que permitan a actores, actrices y personas de género no binario competir en pie de igualdad. 

Pero, si queremos ver el auténtico origen de esta corriente, debemos remontarnos hasta mayo de 2017, el momento en el que unos premios no precisamente estimados por la crítica rompieron los esquemas al adoptarla. ¿Una pista? Pues, para hacernos una idea, son los mismos galardones que incluyen la legendaria categoría al Mejor Beso. 

Los MTV marcaron tendencia

Hace cuatro años, en pleno apogeo de la 'generación Tumblr' y con el Me Too incubándose en Hollywood, los MTV Movie & TV Awards hicieron historia al eliminar la distinción por género de sus categorías dramáticas. 

De esta manera, Daniel Kaluuya (Déjame salir), Taraji P. Henson (Figuras ocultas) y una Emma Watson que acabó sosteniendo en alto la estatuilla por La bella y la bestia figuraron por primera vez en la misma lista de nominados. Asimismo, Millie Bobby Brown (Stranger Things) se impuso a sus colegas Emilia Clarke (Juego de tronos) y Jeffrey Dean Morgan (The Walking Dead) en la categoría televisiva. 

Emma Watson, en la gala de los MTV Awards 2017.
Emma Watson, en la gala de los MTV Awards 2017.
GTRES

"Nuestro público no ve líneas divisorias entre hombres y mujeres, así que nos dijimos: 'Vamos a eliminarlas", señaló en su momento Chris McCarthy, presidente de la cadena. Y, si bien esta decisión fue aclamada por medios como el New York Times o The Verge, hubo quienes la consideraron una mala idea. No necesariamente desde filas conservadoras, además.

Por ejemplo, la activista Melissa Silverstein (de la web Women in Hollywood) señaló que la disparidad de género en Hollywood podía perjudicar a las nominadas que compitiesen junto a varones. ¿Estaba en lo cierto? Tal vez sea temprano para decirlo, pero podemos remitirnos al palmarés de los años posteriores.

Mientras que la categoría cinematográfica ha premiado a un varón (Chadwick Boseman, ganador en 2018 y 2020) y a una mujer (Lady Gaga, en 2019), su contrapartida televisiva ha ido a parar solamente a mujeres: Millie Bobby Brown, que ganó por segunda vez en 2018, Elisabeth Moss (El cuento de la criada, 2019) y Elizabeth Olsen (Bruja Escarlata y Visión, 2020).

La Berlinale sigue la pauta

La decisión de los premios MTV podía ser fácil de subestimar. Al fin y al cabo, hablamos de unos trofeos que apuntan a un target adolescente y a los que rara vez se asoman nombres 'respetables'. Pero la cosa cambia cuando uno de los festivales más importantes de la Categoría A decide seguir esos pasos.

Hablamos del Festival de Berlín, que modificó su palmarés en 2020 según los mismos parámetros que ha empleado San Sebastián. Es decir, sustituyendo sus Osos de Plata al mejor actor y la mejor actriz por sendas categorías dedicadas a las interpretaciones principales y de reparto. “Creemos que es una señal de una conciencia más sensible al género en la industria cinematográfica”, señaló entonces la dirección del festival.

Como siempre, es muy pronto para apreciar los efectos a largo plazo de esta novedad en el palmarés de Berlín, pero sí podemos decir que las primeras ganadoras de las nuevas categorías fueron la alemana Maren Eggert y la sueca Lilla Kizlinger. 

Habrá que ver si esta nueva actitud hacia los temas de género en el cine se traduce también en una mayor presencia femenina entre las ganadoras del Oso de Plata al mejor director. También, y sobre todo, en el acceso de las películas dirigidas por mujeres a la máxima categoría del certamen, el Oso de Oro. 

Pero, dicho esto, la actitud de Berlín resulta de lo más progresista si se compara con la de los otros dos grandes festivales europeos: Venecia y Cannes. Ni el certamen italiano ni el certamen francés han hecho ningún movimiento al respecto: de hecho, este último se ha ganado pescozones debido a la escasísima presencia femenina en su edición de este año. 

Emmy y BAFTA: en tierra de nadie

Mientras Cannes y Venecia no se dan por enterados de este terremoto, otros premios de cine ajenos al circuito de festivales mueven ficha… o, al menos, reciben aguijonazos que les instan a hacerlo. 

En el primer caso, tenemos a los Emmy. Los trofeos televisivos de EE UU han anunciado que sus categorías seguirán igual, pero que dará opción a los candidatos a no ser aludidos por su género. "Ahora, los nominados y los ganadores de cada categoría dramática titulada 'Actor' o 'Actriz' podrán solicitar que en su certificado o su estatuilla aparezca el término 'intérprete", señala su comunicado. 

The Hollywood Reporter, fuente de la noticia, señala que el mensaje de la Academia de Cine y Televisión resulta confuso. Además, la medida resulta un acto meramente cosmético que elude el quid de la cuestión: el derecho de las actrices a competir en el mismo terreno que sus colegas masculinos, y el de las personas de género no binario a no ser encasilladas en categorías con las que no se identifican. 

Un ejemplo de esto último nos lo dan los BAFTA, que se enfrentaron a esta coyuntura en su edición de 2017. Fue entonces cuando Mae Martin, intérprete  de género no binario (usa los pronombres "ella" y "elle"), le agradeció a la Academia británica su nominación por Feel Good… añadiendo la postdata "el género es un constructo". 

El gesto de Martin no pasó de ser una reivindicación a título individual, pero se sumó a protestas ya existentes sobre la falta de inclusividad en los BAFTA… y también sobre la tendencia de estos premios de olvidarse de las actrices una vez estas pasan de los 40. En mayo de este año, un estudio demostró que la edad media de las candidatas a los premios ha descendido de 52 a 32 años en las últimas dos décadas. 

Pero ¿qué pasa con los Oscar?

Como hemos visto, la eliminación de las categorías por género no solo obedece a aspiraciones razonables, sino que también pone de relieve taras endémicas en la industria del cine. Y, mientras los premios que ya hemos mencionado afrontan la cuestión, o la esquivan, hay otros que ni se la plantean. 

Hasta el momento, trofeos como los Oscar, los Goya o los César franceses no se han pronunciado al respecto. Lo cual puede significar tanto que prefieren ignorar los signos de los tiempos o que se acogen a ese bonito refrán que reza "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio". 

No obstante, si esta corriente se prolonga en el tiempo, incluso los mayores mastodontes de la industria se verán obligados a reaccionar ante ella. Y, cuando estén en ello, podrían meditar también sobre otros problemas, como la dificultad de las mujeres y las personas no binarias para optar a premios como directoras o en las categorías técnicas. Al fin y al cabo, una vez dado el primer paso, los demás se hacen más sencillos. 

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