Nadie las quiere: 10 películas abandonadas por sus directores

Muchos directores se apean de un rodaje en el momento más inoportuno, te los recordamos en este informe.
Nadie las quiere: 10 películas abandonadas por sus directores
Nadie las quiere: 10 películas abandonadas por sus directores

Todo está listo en el plató: los actores repasan sus líneas, los cámaras y los iluminadores ponen sus cacharros a punto y el productor se frota las manos (en el mejor de los casos) pensando en las millonadas que va a recaudar. Todo está listo, decimos, salvo por un detalle: el director no se ha presentado al rodaje, ni piensa hacerlo. Aunque parezca exagerado, este caso se ha dado muchas veces.

En la historia del cine, tampoco es nada demasiado sorprendente: todos los filmes que te presentamos a continuación vieron cómo sus máximos responsables se iban por peteneras tras una discusión con los estudios, un mal trance personal, o sencillamente porque les daba por ahí.

Lo que el viento se llevó (1939)

La película más taquillera de la historia (sin hacer trampas con la inflación) fue un huracán de pasiones delante y detrás de la cámara. Mientras Atlanta ardía, y Clark Gable y Vivien Leigh vivían su propia guerra de secesión entre el salón de baile y el dormitorio, el productor David O. Selznick echaba del rodaje a todo un George Cukor, para sustituirle por el fogueado Victor Fleming (Capitanes intrépidos). Y, por si esto fuese poco, Fleming sufrió un ataque de nervios que le obligó a abandonar la producción: Selznick tuvo que sustituirle por Sam Wood, futuro habitual de las películas de los Hermanos Marx. Cukor rió el último, eso sí: al año siguiente, Historias de Filadelfia le proporcionaría su segunda nominación al Oscar.

El forajido (1943)

El millonario Howard Hughes no era un personaje para tomárselo a la ligera, ni cuando pilotaba (y estrellaba) sus aviones ni cuando producía sus películas. Por eso hacían falta los redaños de todo un Howard Hawks para mandarle al guano en medio de una producción, como en este caso. Consciente de que El forajido era un vehículo de lucimiento para Jane Russell, para su escote y para el sujetador especial diseñado por el magnate, Hawks aceptó la oferta de Gary Cooper para dirigir El sargento York, espetándole a su patrón: "Si tantas ganas tienes de que esto se estrene, ¿por qué no lo diriges tú mismo?". Obstinado como siempre, Hughes se tomó el desplante al pie de la letra, y en los créditos de la película figura como único responsable.

La gata sobre el tejado de zinc (1958)

En Un tranvía llamado Deseo, Elia Kazan había demostrado ser el director más indicado para los delirios pasionales de Tennessee Williams. Entonces, ¿por qué no se encargó él de esta otra adaptación? Sencillo: por cosas de la censura. Cuando el estudio insistió en excluir la homosexualidad del personaje de Paul Newman, entre otros cambios de peso, Kazan y Williams agarraron un cabreo digno de Elizabeth Taylor, abandonando el rodaje y dejando con la papeleta a otro director muy talentoso: Richard Brooks (A sangre fría).

El Capitán Trueno y el Santo Grial (2011)

¿Por qué desertó Juanma Bajo Ulloa, recién ascendido a la fama gracias a Airbag, de la que se prometía como la gran épica del cine español? Dejemos que nos lo explique él mismo: "Al año y pico de trabajo, se me comunica que el dinero que hay para hacer la película es poco más de un tercio del que se necesita. Querían que trabajásemos el doble de horas, arrancaron las páginas del guión más complicadas...". Cuando sus jefes le instaron a suplir con imaginación la falta de medios, el cineasta vasco les respondió: "Perdona, pero el de los panes y los peces [Jesucristo] se murió hace 2000 años". Finalmente, y tras otro abandono (el de Elsa Pataky) la película llegó a los cines... Pero mejor que se hubiese quedado en la sala de montaje, vistos los resultados.

Alien 3 (1992)

Asegurada la presencia de Sigourney Weaver gracias a un camión lleno de dinero (como diría Krusty el Payaso), a los productores Walter y Debra Hill sólo les quedaba un 'pequeño' problema con la tercera entrega xenomorfa: encontrar a alguien que la dirigiese. Todo parecía arreglado cuando ficharon al neozelandés Vincent Ward (Navigator), pero pasó lo de siempre: justo cuando iba a iniciarse la producción, el director constató que su guión estaba siendo mutilado, y que la 20th Century Fox no tenía muchas ganas de cederle el control creativo. "Es difícil tratar con gente que no piensa en las películas, sino en las franquicias", constató un desolado Ward después de hacer las maletas. Sus ex jefes, por su parte, hallaron un sustituto en la persona de un tal David Fincher, conocido (entonces) por sus videoclips para Madonna.

Layer Cake: Crimen organizado (2004)

Hablando de la 'reina del pop', hay que hacer constar un hecho triste pero cierto: ella es la responsable de que este thriller criminal no llegase a los cines con la firma de Guy Ritchie. El futuro autor de Sherlock Holmes debería haber dirigido a Daniel Craig y a su banda de matones british, pero decidió largarse para filmar una cinta a la medida de 'Madge' y así salvar un matrimonio que hacía aguas. Por desgracia para Ritchie, dicha cinta se titulaba Barridos por la marea, y ha quedado como uno de los títulos más impresentables de lo que llevamos de siglo. Y, por suerte para Layer Cake, el director que acabó haciéndose cargo de ella (por recomendación de su predecesor) fue Matthew Vaughn.

El encuentro con una productora hambrienta de recaudaciones y un director muy autoral, de esos que trabajan despacio y minuciosamente, es la ocasión perfecta para una tragedia detrás de la cámara. En el caso de El hombre lobo, la productora fue Universal y el director, Mark Romanek, otro experto en videoclips que se tomó demasiado en serio su incursión en el terror clásico. Con el calendario de rodaje azuzando y el presupuesto pendiente de un hilo, Romanek abandonó el filme para encargarse de la estupenda Nunca me abandones. Aunque dicho filme no fuera un éxito de taquilla, le fue mejor que a esta película: pese a ofrecer un duelo entre Benicio Del Toro y Anthony Hopkins, El hombre lobo quedó como uno de los mayores batacazos taquilleros de 2010.

Una recién nacida web de CINEMANÍA se quedó patidifusa hace tres años al dar esta noticia: Guillermo Del Toro había dejado en la estacada a su amigo Peter Jackson, abandonando la precuela de El Señor de los anillosy poniendo en entredicho el futuro del filme. Por lo visto, la culpa de la deserción la tuvieron los retrasos en el rodaje provocados por la quiebra de MGM. Tras otro batacazo (la producción abortada de En las montañas de la locura), Del Toro volvió a las pantallas con Pacific Rim. Y, a pesar de los pesares y de otros mil inconvenientes, Jackson acabó dirigiendo personalmente las aventuras de Bilbo Bolsón.

The Man from UNCLE (2015)

Una serie de TV clásica, pero aún muy popular en el mundo anglosajón, y rebosante de elegancia sixties... Parecía una excusa perfecta para que Steven Soderbergh y George Clooney repitiesen la jugada de Ocean's Eleven, ¿verdad? Pues estuvo a punto de serlo: el actor y el director se apuntaron entusiastas, el habitual de Soderbergh Scott Z. Burns llegó a terminar un guión, David Holmes afinaba sus teclados para la banda sonora... Y, entonces, Clooney sufrió una lesión en la espalda, y se marchó alegando que no podría rodar las escenas de riesgo. Reacio a admitir a otros actores en el rol de Napoleon Solo, y presa de las habituales broncas por razones de presupuesto, Soderbergh fue el siguiente en abandonar la película, que finalmente fue a parar a manos de Guy Ritchie con Henry Cavill como protagonista.

La mula (2013)

La mula lo tiene todo para figurar aquí. Porque no estamos hablando de un director (en este caso, Michael Radford) que se las pira en preproducción: aquí, el cineasta se hartó de no cobrar su sueldo cuando la película estaba casi terminada, y la productora decidió encomendar las escenas restantes a un cineasta anónimo y encapuchado. El follón resultante, que implicó tanto a Gehko Films (encabezada por Alejandra Frade) como al ex director del ICAA, Ignasi Guardans, dio lugar a una complicadísima batalla legal. Al final pudimos ver La mula en pantalla grande y los fanfatales de Mario Casas se quedaron, por fin, a gusto.

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