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Monstruos, vampiros y simios antes de de llegar a Gotham: descubre el cine de Matt Reeves, director de 'The Batman'

De ‘Felicity’ a Gotham City, pasando por el planeta de los simios: aunque no muestre ínfulas de autor, este amigo de J.J. Abrams es una de las miradas más personales del fantástico contemporáneo
Matt Reeves en el rodaje de 'The Batman'
Matt Reeves en el rodaje de 'The Batman'
Cinemanía

“Aterrorizado”: así, brevemente, ha descrito Matt Reeves (en una entrevista para Esquire) la sensación que le produce haber dirigido The Batman. Algo comprensible, y no solo porque la cinta le llegase como un proyecto de segunda mano después de que Ben Affleck renunciase a la silla de tijera. 

Tampoco porque devolver al cine al Señor de la Noche, 13 años después (¡menuda cifra!) de El caballero oscuro, vaya a ponerle en el punto de mira de esos mismos fans que clamaron a gritos por el ‘Snyder Cut’ de Liga de la Justicia. También, nos permitimos añadir, porque la carrera de este director, guionista y productor nunca ha acabado de encajar en parámetros claros, ni en cine ni en TV.

Nacido en Nueva York (Long Island, para ser exactos) en 1966, y después emigrado a Los Ángeles con su familia, la carrera temprana de Reeves es, como en tantos otros casos, la de un chaval enamorado de la imagen en movimiento que hacía cortos caseros con sus amigos. Con una salvedad: uno de esos amigos, también neoyorquino de nacimiento, atendía por J. J. Abrams. 

David Schwimmer y Gwyneth Paltrow protagonizaban 'Mi desconocido amigo'
David Schwimmer y Gwyneth Paltrow protagonizaban 'Mi desconocido amigo'
Cinemanía

Bien relacionado con la industria gracias a su padre productor, Abrams no solo consiguió que aquellas películas primerizas se emitieran en una emisora local, sino que también se agenció, para él y para su colega Reeves, el trabajo veraniego con el que sueña cualquier larva de cineasta: pasar a VHS los Super 8 de Steven Spielberg. Después, la universidad les separó. Abrams fue a Sarah Lawrence, pero Matt se quedó cerca de casa, en la USC, donde uno de sus profesores de guion fue el aclamado escritor de cómics Jeph Loeb.

Así las cosas, la carrera de Matt Reeves parecía encarrilada: mientras Abrams se coronaba como el niño prodigio de la TV estadounidense, su colega escribía el guion de Alerta máxima 2, debutaba en largo con Mi desconocido amigo (1996), una comedia romántica marca Miramax con Gwyneth Paltrow y David Schwimmer (Friends) y ponía en marcha (junto al amigo J. J.) Felicity, la dramedia universitaria por excelencia del cambio de siglo. 

Ahora bien: también colaboraba con David Simon, el futuro creador de The Wire, en la serie Homicide: Life on the Street. Y, llegado 2008, firmaba el que puede considerarse como el auténtico arranque de su carrera en cine. Porque, más allá del gimmick que supuso la aplicación del metraje encontrado al género de criaturas gigantes, Monstruoso fue una revisión intimista y con sabor a hiel del cine de catástrofes. En 2010, un trabajo tan mercenario como el remake estadounidense de Déjame entrar le permitió ahondar en este contraste entre lo personal y lo ultramundano, inoculando la fábula sobre infancia y vampirismo del original con los diversos pánicos (políticos y morales) de la era Reagan.

Matt Reeves en el rodaje de 'Monstruoso'
Matt Reeves en el rodaje de 'Monstruoso'
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Pero, si tenemos que quedarnos con lo mejor de Matt Reeves hasta la fecha, eso sería la dupla de El amanecer del planeta de los simios (2014) y La guerra del planeta de los simios (2017), dos películas severas y silenciosas que pueden resumirse como una mirada casi herzogiana al nacimiento de una cultura y un melancólico neowestern cubierto de nieve, respectivamente. Los filmes tuvieron resultados discretos en taquilla, pero el hecho de que entre sus fans se encontrara el portugués Pedro Costa (epítome del cine ‘de autor’ más ascético y opuesto a Hollywood) debió de resultar estimulante.

Ahora, hablando de The Batman, Matt Reeves evoca su experiencia al leer Batman: Año Uno, aquel tebeo de Frank Miller y David Mazzuchelli que convertía a Bruce Wayne en un personaje de Scorsese. Concretamente, en el Robert De Niro de Taxi Driver, una imagen que, en la cabeza del director, se mezcló con la de Kurt Cobain. “En cierto sentido, es un drogadicto –declara Reeves sobre el ‘Bats’ de Robert Pattinson–. Su adicción es el deseo de venganza”. 

Matt Reeves en el rodaje de 'La guerra del planeta de los simios'
Matt Reeves en el rodaje de 'La guerra del planeta de los simios'
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Aunque la perspectiva de otra ‘Bat-película’ oscura e intensita nos dé pereza, hay algo en este honesto mercenario que nos anima a fiarnos de él. Será su capacidad para escudriñar (a fondo, pero sin aspavientos) las tinieblas que se esconden tras los iconos pop… o el hecho de que él fuese el hombre que nos descubrió a Keri Russell. Eso no se paga con dinero.

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