[Málaga 2022] ‘Ámame’, el desnudo integral de Leonardo Sbaraglia por el que merece todos los premios

El actor de ‘Dolor y gloria’ borda una interpretación arriesgada y salvaje como un hombre roto en la película de Leonardo Brzezicki
'Amame', de Leonardo Brzezicki
'Amame', de Leonardo Brzezicki
Cinemanía

En uno de sus efusivos brotes de euforia, el protagonista de Ámame sale de una tienda de ropa cara y observa a una pareja de chicos. Van vestidos de uniforme, probablemente escolar. Uno llora y se apoya en el hombro del otro, que a su vez le consuela rodeándole con el brazo. Es un mero detalle. Aparentemente, carece de importancia. Sin embargo, emociona. Y también revela el talento de quien mira. Apúntense su nombre nada fácil de recordar: Leonardo Brzezicki.

Ilusiona descubrir que no es un detalle aislado. Ámame está llena de pequeños momentos como ese, un zoom sobre el protagonista en la inmensidad del océano brasileño, una canción cantada al piano, un baile con paraguas, un vídeo de María Callas en el momento justo. Una comprende por qué a este cine se le llama de autor. E inevitablemente echa de menos esa autoría en tantas otras películas que ve.

Ámame es un retrato de un hombre que sufre. “Tengo algo aquí dentro que nunca se calma”, le dice al protagonista la madre de su hija (Eva Llorach, un papel corto pero contundente). Y es así como se siente él mismo. Un hombre roto incapaz de amar porque no consigue quererse a sí mismo, porque su padre nunca le enseñó. No sabe estar solo, no sabe querer, no sabe comprometerse, no sabe no ser egoísta, no sabe ser padre.

Leonardo Sbaraglia en 'Ámame'
Leonardo Sbaraglia en 'Ámame'
Cinemanía

Hemos visto retratos de este tipo de personajes antes. Sin ir más lejos, hace unos pocos años el Festival de Málaga nos descubrió No sé decir adiós, de Lino Escalera. Son retratos a la manera cassavetiana que precisan de unas interpretaciones arriesgadas, salvajes, entregadas. Así es la de Leonardo Sbaraglia en Ámame.

El actor interpreta a un hombre homosexual desesperado por que le quieran pero incapaz de amar. Y Sbaraglia es capaz de transmitir esa desesperanza con precisión. Durante casi dos horas le vemos llorar, reír, perderse a sí mismo en orgías gays, borracheras, olvidarse de su hija, de la que a la vez es incapaz de separarse, y desnudarse. El actor se desnuda en todos los sentidos –en el literal además con baile– y humaniza profundamente a su personaje. Consigue lo que su personaje persigue: que lo queramos aunque sea un desastre. Es sin duda la mejor interpretación de Sbaraglia y merece ser reconocida en la temporada de premios como tal.

¿Quieres recibir todos los viernes en tu correo las mejores recomendaciones de cine y series? Apúntate a nuestra Newsletter.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento