Sin followers no hay paraíso: Magdalena Kolesnik intenta sobrevivir a internet en 'Sweat'

'Sweat' es el retrato de la pesadilla de ser influencer. Entrevistamos a su protagonista.
'Sweat' (Magnus von Horn, 2020)
'Sweat' (Magnus von Horn, 2020)

La fama cuesta… y en Instagram es donde la vais a empezar a sudar. Esa parece ser la moraleja detrás de Sweat, segunda película de Magnus von Horn y segunda reflexión polaca sobre las redes sociales del año después de la sobresaliente Hater (de Jan Komasa, disponible en Netflix). 

La historia de una Patry Jordán polaca que descubre que, sin su móvil, no es nadie. A su protagonista, Magdalena Kolesnik, también le ha costado lo suyo protagonizar este viaje emocional y físico por la soledad del día a día de una influencer. Sin pantallas de por medio, desvirtualizamos a una de las intérpretes del año.

Estuviste un año y medio preparando el papel para cambiar tu físico…

Contratamos a un entrenador personal, porque yo hasta entonces solo practicaba ashtanga yoga. Pasó algo extraño. A medida que trabajaba mi cuerpo me daba cuenta de que también cambiaba mi interior. Hacer ejercicio te cambia a un nivel mucho más profundo de lo que imaginé.

¿En qué sentido?

Empecé a construir mi personaje en el gimnasio. Lloré un montón haciendo pesas. Me sentía vulnerable. Y eso después se ve en la pantalla. Fue un laboratorio para implicarme personalmente.

En ese momento no tenías ni siquiera perfil de Instagram… ¿Qué te interesó del proyecto?

Fue un gran riesgo desde el punto de vista de la producción, porque podían haber elegido a cualquier otra actriz que ya tuviera miles de followers en Instagram. Me gustaba que fuera radical, que fuera un reto. Tuvo que empezar de cero e intentar entender por qué la gente sube momentos de su vida a Instagram, y por qué a otras personas les interesa. Qué es eso de tener a tu teléfono como tu mejor amigo. Era interesante ver cómo la gente se interesaba por mi persona aunque no me conocieran de nada.

¿Crees que la vida de las influencers y la de las actrices son parecidas?

Sí, es cierto que hay algo similar. Somos diferentes personas al interpretar nuestros personajes de la misma manera que los influencers interpreta un rol. Pero cuando eres una actriz tienes más autenticidad. Te puedes abrir de un modo que una influencer nunca podrá.

¿Y qué tiene de bueno el mundo influencer?

A veces las redes sociales pueden ser más honestas que el mismísimo cine. Puedes vivir con un instagramer muchos años, incluso toda tu vida. En el cine solo disponemos de dos horas.

Es curioso porque las influencers que, como tu personaje Sylwia, se dedican al fitness se han convertido en muy populares debido a la pandemia…

Creo que, durante el confinamiento, quien más quien menos ha visitado perfiles de influencers. Es curioso lo importante que se han vuelto en nuestra vida.

El director, Magnus von Horn, sostiene que el guion cambió sustancialmente con tu entrada. ¿A qué se refiere?

Nuestras conversaciones han modulado aspectos del personaje relacionados con mi propia biografía: mi relación con la familia, el acompañar a una persona desvalida a un hospital… Y, sobre todo, la escena final, que escribimos por separado la noche antes. A la mañana siguiente, nos dimos cuenta de que ambos coincidíamos en los sustancial.

Hablando de familia, tu hermano es Bartosz Bielenia, el fabuloso protagonista de Corpus Christi (Jan Komasa, 2019). ¿Hay competencia familiar?

No competimos. Vamos por caminos paralelos. No nos damos consejos el uno al otro. Creemos en nuestras capacidades y nos queremos. Hicimos de pareja en un corto (Ondyna, 2019)… ¡incluso teníamos una escena de sexo!

Tu último post en Instagram es de hace un año, Magdalena… ¿En casa de herrero cuchillo de palo?

Sé que me iría mejor en la industria si me manejara de una forma más eficiente en las redes sociales… pero son una pérdida de tiempo tan grande… Para mí es importante gastar mi tiempo en mi gente.

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