Mads Mikkelsen: El mejor actor europeo peor aprovechado por Hollywood

El fichaje del danés para 'Animales fantásticos 3' no es necesariamente una buena noticia
Mads Mikkelsen en la serie 'Hannibal'.
Mads Mikkelsen en la serie 'Hannibal'.
Cinemanía

La incorporación de Mads Mikkelsen a Animales fantásticos 3, donde sustituirá a Johnny Depp como Gellert Grindelwald, habrá alegrado a algunos. Para empezar, al propio actor danés, que estará ya pensando en el incremento de rigor en su cuenta corriente. A otros, sin embargo, no nos ha hecho especial ilusión: con excepciones honrosas, cada vez que Hollywood recurre a Mikkelsen para una película de gran presupuesto acaba ofreciéndole un rol muy por debajo de sus posibilidades.

Tenemos razones para decir esto, porque afirmar que Mads Mikkelsen es uno de los mejores actores vivos no es una exageración. Ejemplos sobran, desde sus trabajos con Nicolas Winding Refn (Pusher, Con las manos ensangrentadas, la vikinga Valhalla Rising) al papelón que interpretó para Tomas Vinterberg en La caza. Eso, por no mencionar su buen hacer en dramas de época como Un asunto real y Michael Kohlhaas.

Sumemos a esto, además, que nuestro hombre ocupa un lugar muy notable en el panteón de villanos de James Bond gracias a Casino Royale. Al hombre que nos hizo gemir de dolor 'acariciando' las gónadas de Daniel Craig, ningún estudio le negaría un rol a su altura, ¿verdad? 

Pues que si quieres arroz, Catalina. O, puestos a ponernos nórdicos, "que si quieres arenque en salazón, Agnetha". La autenticidad de esta última expresión es cuestionable, lo admitimos, pero las evidencias están al alcance de cualquiera en IMDB y otras bases de datos.

Sin ir más lejos, podemos recordar que en 2004 (dos años antes de Casino Royale, cuando su nombre era casi desconocido fuera de Dinamarca), Mads Mikkelsen tuvo uno de los peores debuts en Hollywood que uno pueda imaginarse. El actor, con un Premio del Cine Danés ya en la estantería, se montó nada menos que en El rey Arturo, aquella flojísima versión del mito de Camelot protagonizada por Clive Owen y una Keira Knightley que aún se pregunta qué hicieron con su anatomía en el póster. Y, desde entonces, tampoco es que haya mejorado mucho la cosa.

El resto de la producción made in USA de Mads Mikkelsen también tiene delito, en su mayor parte. El desnortado remake de Furia de titanes con Sam Worthington y la versión de 2011 de Los tres mosqueteros (lo sentimos por Milla Jovovich, pero es lo que hay) no son precisamente filmes con los que uno pasa a la historia. Pero, puestos a hablar de decepciones, hay dos que nos duelen especialmente.

La primera, sin duda alguna, es Rogue One: Una historia de Star Wars. Con el precedente de sus buenas interpretaciones, a muchos se nos hacía la boca agua pensando en Mikkelsen como el padre de la comando Jyn Erso (Felicity Jones), máxime sabiendo que este sería uno de los ingenieros que proyectaron la Estrella de la Muerte. Para una saga siempre llena de tormentos paternofiliales, ese encuentro podía ser un momento cumbre.

Sin embargo, esta película llena de costurones y 'reshoots' (recordemos los latigazos verbales de Tony Gilroy sobre el rodaje) acabó reservándole al actor danés un personaje sin demasiado fuste. Para gustos, los colores, pero a nosotros nos parece que ninguna de sus escenas resulta memorable.

El segundo tortazo fue el que más dolió. Porque, si bien Marvel no siempre saca partido de sus estrellas invitadas, la idea de ver a nuestro hombre como villano de Doctor Strange frente a Benedict Cumberbatch y Tilda Swinton resultaba prometedora para cualquier marvel zombie de bien, y más aún sabiendo que el terrible Dormammu iba a dejarse ver en la película.

Qué más daba que su personaje apareciera en las sinopsis con el nombre de "Kaecilius': la posibilidad de un Mikkelsen poniéndose on fire (literalmente) para interpretar al rey de la Dimensión Oscura era demasiado prometedora como para que Marvel la desaprovechara… o eso pensábamos nosotros. 

Al final, el personaje de Mads Mikkelsen en Doctor Extraño fue exactamente lo que prometía su nombre: un villano de cuarta fila rescatado de entre las viñetas. Imaginarnos lo que un actor como este habría podido hacer con un personaje como Dormammu (ese malo malísimo y over the top que te hace reír y te da yuyu al mismo tiempo) nos hace sufrir por la ocasión perdida: ya responderán Kevin Feige y el director Scott Derrickson por su crimen ante los inmortales Vishanti.

Finalmente, señalemos que la industria de Hollywood sí le ha ofrecido un buen papel a Mads Mikkelsen. Uno del cual el actor se siente enormemente orgulloso… y que le quitaron de las manos justo cuando más interesante se estaba poniendo. ¿Vamos a hablar de Hannibal? Pues claro que vamos a hablar de Hannibal…

Durante las tres temporadas de esta serie, y formando un equipo estupendo con sus antagonistas de ficción Hugh Dancy Laurence Fishburne, Mikkelsen rehabilitó al personaje tras un filme tan mediocre como Hannibal: El origen del mal. Y también entregó una interpretación capaz de igualarse en nuestro recuerdo con la de Anthony Hopkins en El silencio de los corderos. Cosa que a muchos les parecerá una monstruosidad, pero que nosotros defenderemos hasta las últimas consecuencias.

Pero, en este caso concreto, se unieron dos factores de mucho peso. Para empezar, Bryan Fuller es uno de los showrunners más gafes de la historia (hablamos de un señor que no ha podido terminar ni una sola de sus series). Y, para seguir, la serie contenía demasiados experimentos visuales, demasiado homoerotismo y demasiado gore como para que ninguna cadena en su sano juicio la mantuviese mucho tiempo en antena.

Así pues, llegado 2020, Mads Mikkelsen comenta de cuando en cuando lo mucho que le gustaría resucitar Hannibal… y sigue aceptando papeles rutinarios para llenarse la cartera mientras rueda películas notables en Europa. Algo que nos recuerda a aquella época en la que Hollywood no tenía otro uso para los talentos de Maximillian Schell Max von Sydow que vestirles de oficiales nazis o espías de la RDA.

Así pues, el veredicto está claro: con un estilo demasiado personal en sus interpretaciones, con un físico que impide ficharle como galán de temporada, Mads Mikkelsen es un actor demasiado bueno para Hollywood. Esperemos que, tarde o temprano, los estudios se den cuenta de este hecho y le den un rol a su altura, aunque nos tememos que esa ocasión no llegará con Animales fantásticos 3. 

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