Los desastrosos Oscar 2011 de James Franco y Anne Hathaway fueron "la cita a ciegas más incómoda del mundo" según sus guionistas

Una actriz hiperactiva y un actor "recién despertado de la siesta": hablan los responsables de la gala que dejó frío al mundo.
James Franco y Anne Hathaway, presentadores de la gala de los Oscar.
James Franco y Anne Hathaway, presentadores de la gala de los Oscar 2011.
Gary Hershorn / REUTERS

¿Qué es lo peor que le puede pasar un número de comedia? La falta de química entre quienes lo ejecutan. Algo que James Franco y Anne Hathaway nos demostraron, para nuestra desgracia, en los Oscar 2011: intentando ganarse al público joven (de entonces), la Academia de Hollywood nos ofreció una sucesión de encontronazos entre los dos presentadores más desubicados de la historia de sus premios. 

Semejante festival de incomunicación y falta de sintonía entre los dos actores debe tener detrás una intrahistoria de aquí te espero. Y ahora, dos de sus guionistas se han decidido a revelarlo en una entrevista para The Ringer (vía Entertainment Weekly).

"Fue como la cita a ciegas más incómoda del mundo entre el chaval guay rockero y fumeta y la adorable animadora que hace teatro en extraescolares", reconoce David Wild, uno de los escritores. 

Según Wild y su colega Jordan Rubin, otro de los guionistas de la gala, la cosa empezó con el paso cambiado. Básicamente, porque Franco y Hathaway llegaron al show como recambio de la primera opción de los productores: un Justin Timberlake que no estaba por la labor. 

Eso sí, tanto Rubin como su colega Megan Amram (futura productora ejecutiva de The Good Place) señalan que Hathaway se mostró entusiasta desde el principio. La actriz no solo se esforzó por aportar lo máximo posible a los guiones, sino que también quiso darle un enfoque feminista a su parte. "Quería estar segura de que reflejaba a las mujeres de forma positiva", apunta Amram. "Recuerdo pensar que era alucinante que eso le importase tanto, y que era muy raro verme en un armario con Anne Hathaway". 

Cuando llegó el turno de contar con James Franco, la cosa cambió. En parte, porque el actor tenía la agenda muy apretada. Y en parte, según Jordan Rubin, porque Franco (nominado por 127 horas) parecía "recién despertado de la siesta" a todas horas, algo que chocaba con la hiperactividad de su compañera. 

"Era como si vas a un partido de tenis y una persona decide que va a jugar como si estuviera en el Open de Estados Unidos y el otro llega en vaqueros y pelotear un rato", comenta Jordan Rubin.

A Franco, añade Wild, esa disparidad le gustaba: "Quería interpretarlo como si fuera una buddy comedy de policías con dos protagonistas opuestos", recuerda. Pero la cosa se agrió cuando Hathaway intentó poner de su parte y su compañero reaccionó poniéndose borde. 

"Ella le decía: 'A lo mejor deberías probar esto'. Y él le contestaba: 'No me enseñes cómo ser gracioso", recuerda David Wild. Aunque la cosa nunca se tradujo en una bronca abierta, la relación entre los presentadores acabó volviéndose gélida, y el único momento en el que ambos parecieron conectar resultó una falsa alarma: "Era que Anne se había ido al camerino y James estaba sonriéndole a su doble de luces".  

Con el tiempo, tanto Franco como Hathaway han tratado de quitarle hierro a la decepcionante gala. Especialmente la segunda, que afirma recordarla como "un subidón". "Creo que parecía muy nerviosa y como una 'híper-animadora', pero no me arrepiento", señaló la actriz en 2012. 

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