Las películas imprescindibles del Cine Quinqui de la Transición, en FlixOlé

El estreno de 'Yo, 'El Vaquilla' en la gran plataforma del cine español descubre una colección sobre las películas que abrieron el debate sobre la delincuencia juvenil, las drogas y la marginalidad en la España de los 70 y 80
'Yo, 'El Vaquilla', de José Antonio de la Loma
'Yo, 'El Vaquilla', de José Antonio de la Loma

El interés por nuestro pasado reciente, por el salto de la dictadura a la democracia en nuestro país, no ha hecho más que aumentar en los últimos tiempos. La Transición democrática, los años que contribuyeron decisivamente a tejer la convivencia que hoy tenemos los españoles, con sus virtudes y sus defectos, es un periodo de la historia de España apasionante, que en estos tiempos convulsos ha realzado su cara más controvertida y poliédrica.

De forma natural, sin necesidad de interpretaciones aventuradas, uno de los subgéneros que más puede contarnos sobre aquellos años es el Cine Quinqui, que ha sido objeto de un renovado interés, de un auténtico revival porque, en sushistorias de lumpen y juventud, encierra también una reflexión sobre los grandes temas que nos han traído aquí como país: la sociología, la política, la vida diaria, la estética de un pasado reciente que nos ha marcado tanto. 

El Cine Quinqui, convertido casi en un movimiento fílmico nos traslada a la vida de la calle de aquellos años 70 y 80, nos abre una ventana a la realidad de un pasado que ha forjado nuestro presente y nos ha hecho como somos.

Reevaluado, reivindicado y analizado, el Cine Quinqui ha entrado en el museo, se le han dedicado exposiciones, libros, reportajes, artículos periodísticos y académicos e incluso tesis doctorales. El género, que había sido tantas veces denostado y tratado como menor, ahora es revisitado desde ópticas sociológicas o históricas. Pocas películas más útiles para comprender el periodo de la historia de España que coincide con la Transición como estas, ambientadas en los barrios de las capitales, en el extrarradio de grandes ciudades como Madrid y Barcelona, donde se estaba moviendo por detrás algo mucho más potente que el mero trapicheo.

Este género se caracteriza por mostrar la vida de pandillas nacidas de la marginación social y de delincuentes juveniles (muchas veces basados en personas reales) y su forma de actuar y de vivir, en películas llenas de acción, persecuciones, disparos, pero también de sexo y de música. En un momento de auge de la delincuencia juvenil y de la convivencia con la mano dura policial para mantener (a un alto precio social) la seguridad en las calles, estas películas sirvieron para mostrar un problema real que había que resolver, pero sin renunciar al espectáculo ni a la adrenalina.

Uno de los grandes valores del cine quinqui era saber que lo que se retrataba en la película sucedía muy cerca del centro de las grandes ciudades, donde se veían las películas, que se convirtieron en grandes éxitos populares. El nombre de esos delincuentes juveniles aparecía en televisión, en las revistas, en la prensa, convirtiéndolos en figuras pop, algo que el cine quinqui promovió y de lo que se aprovechó.

FlixOlé aprovecha el estreno en la plataforma de Yo, el Vaquilla (Jose Antonio de la Loma, 1985), para lanzar una nueva colección, Cine Quinqui, en la que mostrar las joyas de este género. Con Yo, el Vaquilla (1985), De la Loma cerraba el largo ciclo del Cine Quinqui que él mismo había abierto con las tres partes de Perros callejeros. Esta cinta es una biografía del famoso delincuente, que de hecho aparece en la película, en la cárcel, en un prólogo, para testimoniar la veracidad de todo lo que se ve. La película tiene el contenido de acción y erótico de sus predecesoras pero va más allá en su denuncia y no tardó en convertirse en una obra de culto.

El éxito de este tipo de películas hizo que muchos directores y productores normalmente volcados en la realización de películas comerciales, que seguían las modas del momento, se fijasen en el género y apostasen por él. Ese fue el caso de, por ejemplo, Juventud drogada (José Truchado, 1977), una película que mezcla lo quinqui con el thriller, poniendo en paralelo la venta de droga en las calles y el asalto a unos laboratorios farmacéuticos, Los violadores del amanecer (Ignacio F. Iquino, 1978), sobre una banda de chicos que se dedica a secuestrar a jovencitas o La patria del rata (Francisco Lara Polop, 1980), el biopic de un delincuente, esta vez de ficción, que huye por toda la geografía española después de haber atracado un banco.

Pero también se acercaron al género algunos directores de prestigio, algunos nombres claves del cine español. Lo que hicieron fue coger las características principales de este tipo de películas, para acercarlos a otros géneros, como el melodrama o el thriller, estilizando también sus formas. Eso es lo que sucede, por ejemplo, en Barcelona Sur (Jordi Cadena, 1981), una película que recoge influencias de la Serie B americana para estilizarla, dando además por primera vez el protagonismo de este tipo de películas a unas mujeres. En Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981), considerada una de las obras maestra de su director, una película que trasciende el Cine Quinqui para convertirse en uno de los films más románticos hechos en nuestro país, con una inolvidable banda sonora de Los chunguitos. El propio Saura, en sus inicios, ya había experimentado con temas similares en su filme iniciático, Los golfos (1960), en una época desarrollista totalmente diferente. Hay más: en Coto de caza (Jorge Grau, 1983), con Assumpta Serna, sobre una abogada de oficio que es acosada por uno de los delincuentes a los que defiende; en Fanny Pelopaja (Vicente Aranda, 1984), una película que abraza el mejor cine negro, con una mujer fatal que vuelve a la ciudad para vengarse de aquel que la traicionó cuando parecía que iba a conseguir escapar de la delincuencia; también en 27 horas (Montxo Armendáriz, 1986) una desolada historia de desempleo y pobreza y de cómo eso abocaba a los jóvenes a perder el futuro y la perspectiva en el mundo de la droga, y en Matar al Nani (Roberto Bodegas, 1988), una película basada en un hecho real que conmocionó a la opinión pública, que destapó una intrincada red de corrupción que implicaba a destacados políticos.

Pero si hay un director que amplió el alcance de estas películas, convirtiéndolas en verdaderos alegatos políticos de denuncias de las condiciones sociales del país, fue Eloy de la Iglesia, el director más revindicado en la actualidad, homenajeado en festivales de todo el mundo. Fue De la Iglesia quien consiguió ir más allás de la espectacularidad de las persecuciones y la acción, para, sin alejarse de ella, acercar el Cine Quinqui al cine social. Clásicos contemporáneos como Navajeros (1980) o Colegas (1982), esta última protagonizada por Antonio Flores, Rosario Flores y Jose Luis Manzano, ahondaron en el desempleo y el desarraigo como motivo de la delincuencia juvenil. Otras como Miedo a salir de noche (1980) se permitieron bromear y parodiar el estado de alarma social. Después vendría su celebérrima El pico (1983) seguida de El pico II (1984), otra vez con José Luis Manzano como protagonista, en la que se dio una vuelta de tuerca al tema, mostrando de frente el infierno de la dependencia a la heroína a la que estaban abocados mucho de estos jóvenes. Este tema fue llevado al sainete costumbrista en La estanquera de Vallecas (1987), adaptación al cine de la popular obra de teatro, con José Luis Gómez como protagonista.

En los últimos años, algunos cineastas han reivindicado el legado del cine quinqui, actualizándolo y adaptándolo a los tiempos actuales. El primero en hacerlo fue Gabriel Velázquez en Ártico (2014), que lleva este género a una ciudad de provincias, situándola entre la ficción y el documental. En la misma frontera se mueve la exitosa Quinqui Stars (Juan Vicente Córdoba, 2019), un documental en el que con el cantante El Coleta como guía, partimos en busca de lo que queda de esa subcultura en la periferia de las grandes ciudades.

Con esta colección, FlixOlé quiere ofrecer la posibilidad de descubrir este género audaz, interesante y comprometido a las nuevas generaciones que buscan luz sobre nuestro pasado reciente y a los que quieren volver a disfrutarlo. Y como siempre, con copias con la mejor calidad de imagen y sonido posibles.

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