José Luis Moreno fue el supervillano más apropiado para una saga como 'Torrente'

El productor y ventrílocuo, detenido por su presunto liderazgo de una red de estafa y blanqueo de capital, se enfrentó al antihéroe de Santiago Segura en 'Torrente 2: Misión en Marbella'.
José Luis Moreno en 'Torrente 2: Misión Marbella'
José Luis Moreno en 'Torrente 2: Misión Marbella'
Cinemanía

La primera entrega de la saga Torrente, estrenada e 1998, fue un éxito descomunal que se convirtió en la película más taquillera del cine español hasta ese momento. Por supuesto, un bombazo así estaba llamado a tener secuelas. La primera fue Torrente 2: Misión en Marbella (2001), estrenada tres años después y, como el resto de entregas de la saga, de nuevo escrita, dirigida y protagonizada por Santiago Segura.

Como suele ser lo habitual con las secuelas, la producción de Torrente 2 contó con mucho más dinero que su antecesora: un presupuesto de 475 millones de pesetas (unos 2,8 millones de euros actuales) para darle al esperpéntico agente de la ley José Luis Torrente una aventura a lo grande siguiendo la estela de la saga James Bond. Eso incluyó una localización exótica proclive al despilfarro (la ciudad de Marbella) y un supervillano grotesco, papel para el que Segura reclutó a José Luis Moreno.

José Luis Moreno, recientemente detenido en una operación policial de desmantelamiento de una organización criminal dedicada a la estafa y el blanqueo de capitales que presuntamente lideraba, era muy conocido por el público español por su carrera artística como ventrílocuo, organizador de galas televisivas para todos los canales españoles (TVE, Antena 3, Telecinco) y, en general, productor audiovisual de gran poder.

"Dolor, veo mucho dolor"

Santiago Segura ofreció a Moreno el papel de Spinelli, un villano excéntrico y pasado de rosca, inspirado en genios del mal de la saga 007 como el Dr. No o Blofeld, pero sustituyendo su inteligencia por muecas grotescas, risotadas capaces de hacer que sus esbirros se meen encima y la inseparable compañía de un macaco llamado Luis Alberto que solo se alimenta de plátanos de Canarias. Es decir, una versión muy casposa del habitual enemigo bondiano, apropiada siguiendo los códigos paródicos de la saga de Segura.

Su plan consiste en chantajear al Ayuntamiento de Marbella por dos mil millones de pesetas bajo amenaza de hacer saltar la ciudad por los aires con unos misiles de última generación. Para detonarlos necesita un chip que le ha robado el mafioso dueño de un club de alterne (Tony Leblanc, que ya interpretó su padre en la primera película) a través de un agente doble (Arturo Valls) con la intención de chantajearlo.

En el clímax de la película, tiene lugar un enfrentamiento a bordo del yate de Spinelli que acaba con uno de los misiles disparado sobre Gibraltar y el otro explotando sin llegar a abandonar la embarcación, por lo tanto llevándose por delante también al villano, que poco antes tuvo que soportar ver cómo Torrente mataba a su mono Luis Alberto.

Aunque la imagen pública de José Luis Moreno ya había sido salpicada por graves polémicas –como el juicio por el desplome de una cornisa del teatro Calderón de Madrid, gestionado por él, que causó la muerte de una persona–, su participación en Torrente 2: Misión en Marbella se tomó como uno más de los papeles para personalidades famosas que Segura convirtió en imagen de marca de la saga Torrente. 

Aún tardarían en destaparse asuntos como la demanda de varios profesionales por impagos, quejas de la Unión de Actores, su imputación en casos de corrupción como el Palma Arena o la declaración judicial de José Luis Bárcenas, extesorero del Partido Popular, donde afirmaba que el partido había recibido varios millones en dinero negro del empresario, precisamente por aquella época.

No obstante, dentro de la industria del espectáculo y el cine español eran conocidas sotto voce las prácticas del futuro productor de Aquí no hay quien viva, así que no se puede descartar que su casting como jefe tiránico no diera puntada sin hilo.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento