El niño de 'Los 400 golpes' cumple 80 años: Jean-Pierre Léaud, el icono de la Nouvelle Vague que hoy vive en la ruina

La primera gran película de Truffaut, disponible en España gracias a Filmin, tuvo como protagonista a Jean-Pierre Lèaud, que hoy, a sus 80 años recién cumplidos, vive sumido en la depresión y la ruina.
Jean-Pierre Léaud en 'Los cuatrocientos golpes' de François Truffaut
Jean-Pierre Léaud en 'Los cuatrocientos golpes' de François Truffaut
Les filmes du Carrosse
Jean-Pierre Léaud en 'Los cuatrocientos golpes' de François Truffaut

Lo dejamos frente a un mar grande como la vida y, desde entonces, han pasado 65 años. Él, en aquel instante, acababa de cumplir 15. Su nombre era Jean-Pierre Lèaud, aunque el mundo lo conociese como el rebelde Antoine Doinel. De este personaje, no se separaría durante dos décadas. Entre tanto, siguió creciendo y, a la carrera frente a una cámara, Jean-Pierre Lèaud dejó atrás la infancia. Hoy, el niño abandonado en una playa es un hombre de 80 años devastado por la depresión. 

A partir de Los 400 golpes, Lèaud comenzó a llevar una existencia a caballo entre la ficción y la realidad. Como un héroe de nouvelle vague, lo cotidiano y lo artificial conformaban, de manera indistinguible, su vida. Truffaut se sintió identificado con aquel niño indómito y curioso, y lo escogió para interpretar a su álter-ego. 

François Truffaut y Jean-Pierre Lèaud
François Truffaut y Jean-Pierre Lèaud
Archivo

Con el tiempo, el autor de La piel dura se convertiría en un segundo padre de un Jean-Pierre Lèaud, quien cada vez se parecía más al propio Truffaut. “Estoy escribiendo una tragedia en verso”, le dijo Lèaud a Truffaut al poco de conocerlo. Si la acabó, nunca la publicaría. Se limitó a vivirla.

El hijo de Truffaut

La actuación del joven debutante fue elogiada y, aún hoy, figura en el puesto 98º de las 100 mejores interpretaciones para la revista Premiere. La nueva ola del cine francés se levantó en la playa en la que termina Los 400 golpes, y Jean-Pierre Lèaud la cabalgaba. En cuestión de años, trabajó para Cocteau y para Godard, con quien desarrolló una amistad similar a la que había trabado con Truffaut. Las leyendas del audiovisual europeo compartían actor fetiche. Para Jean-Pierre, ambos directores eran los padres de Antoine Doinel, esa criatura lunar que, decían los periódicos, tenía su rostro. 

Durante el rodaje de Los 400 golpes, Truffaut llevó a Lèaud al cine cada día. La película que veían una y otra vez era Al final de la escapada. Cuando Truffaut se reunía con Rivette, Godard o el propio Orson Welles, lo acompañaba un adolescente de 14 años. Truffaut, uno de los cineastas que mejor ha representado a los niños en sus películas, dirigía la infancia de Jean-Pierre Lèaud. 

Escena de la película 'Los 400 golpes', de François Truffaut.
Jean-Pierre Lèaud en 'Los 400 golpes', de François Truffaut.
Les Films du Carrosse

Su amabilidad y predisposición con un niño culto y con talento cobraban sentido cuando uno recordaba que Truffaut nunca conoció a su padre, y que su madre se desentendió de él en cuanto tuvo la oportunidad. Gracias a Lèaud, el director había al fin podido procurarse un padre.

Cuando a Lèaud lo expulsaron del colegio, Truffaut se hizo cargo de su situación. Más tarde, el realizador francés le compró, al independizarse, un apartamento, y le dio su primer trabajo como asistente en la dirección. En su última entrevista, Truffaut confesó que escribía y rodaba algunas escenas con el solo propósito de hacer reír a Jean-Pierre Lèaud. Le gustaba verlo feliz. En esta larga conversación, mantenida con el crítico Bert Cardullo, Truffaut nombra a su pupilo casi treinta veces.   

Jean-Pierre Lèaud, Jacqueline Bisset y François Truffaut en 'La noche americana'
Jean-Pierre Lèaud, Jacqueline Bisset y François Truffaut en 'La noche americana'
Archivo

Aunque Lèaud trabajó con decenas de directores (con Godard, en nueve ocasiones), su amistad con Truffaut se mantuvo hasta la muerte de este último en 1984. Para entonces, la relación entre Truffaut y Godard se había resquebrajado: el segundo había arremetido contra el primero por dirigir La noche americana, y se lo hizo saber en una carta. Sin embargo, lo que encolerizó a Truffaut fue una segunda misiva, dirigida a Jean-Pierre Lèaud, que el director de Los 400 golpes le devolvió a Godard sin dejar que la leyese el actor. Esta carta nunca se ha encontrado.

“La encontré repulsiva. Y es por eso por lo que te escribo”. Lo que sigue es el, quizá, la bofetada epistolar más famosa del cine. Truffaut intercaló acicates cinematográficos con lo que, al parecer, le preocupaba más: el trato que Godard pudiera destinar a Léaud. “Él te admiraba mucho, y yo nunca te he criticado delante de él”, escribe. 

Jean-Pierre Lèaud y Jean-Luc Godard
Jean-Pierre Lèaud y Jean-Luc Godard
Archivo

Godard, a juzgar por el contenido de la carta, no tuvo el mismo reparo frente a Jean-Pierre: “Esto sería como decirle a un niño que su padre es un borracho”, se queja Truffaut. El niño en cuestión tenía 30 años. Pese a todo, Godard y Jean-Pierre Lèaud siguieron en contacto. Juntos, firmaron películas como Pierrot el loco, Alphaville o La Chinoise.

Un huérfano de 80 años

Un salto de varias décadas: Jean-Pierre Lèaud se transforma en un icono del cine más allá de la nouvelle vague, aparece en casi un centenar de películas, trabaja para Bertolucci, con Marlon Brando (aunque Brando le imponía tanto que pidió filmar sus escenas en El último tango en París cuando su compañero de rodaje descanse) Kaurismäki, Pasolini o Jean Eustache. En algún momento, la crítica lo denomina “el mejor actor europeo de la historia”, y se guarda un educado silencio de aprobación. 

Entre tanto, se suceden, muy espaciadas en el tiempo, dos muertes: las de Truffaut y la de Godard. La primera afectó tanto a Jean-Pierre Lèaud que llegó a rumorearse que, al saber del fallecimiento de su maestro, el actor había intentado suicidarse. 

La trayectoria de Albert Serra es tan ascendente y visionaria como alejada ha sido siempre del gran público. Sin embargo, La mort de Louis XIV significa una cota tan alta que resulta imposible de obviar., , Este filme crepuscular es una nueva exploración sobre el tema de la muerte donde Serra no ha mostrado concesiones ante nadie. Mucho menos ante el público., , La mort de Louis XIV supone un ensayo sobre la agonía de la muerte en un único decorado repleta de personajes fantasmagóricos expectantes a la defunción del rey sol, plasmado soberbiamente por Jean-Pierre Léaud. Un rey del cine caído en desgracia que corona esta magnífica y pictórica obra de Albert Serra., , DAVID CABELLO
Jean-Pierre Lèaud en 'La muerte de Luis XIV'
Cinemanía

Jean-Pierre Lèaud es, sobre todo, un enigma. Todo lo que se dice de él puede ser verdad y una gran mentira al mismo tiempo. Su biografía es esa tragedia en verso que comenzó a escribir a los 14 años. Ahora, está casi terminada. En 2023, Jean-Pierre volvió a las portadas de los medios: un amigo recaudaba dinero para salvarlo “de la ruina financiera y moral”, como se leía en la petición de auxilio. El último de los 400 golpes que recibió fue la muerte de Godard, al que también consideraba un padre. Su fallecimiento lo empujó a la tornadiza depresión. Antoine Doinel, como escribió Aute, moría en su domicilio conyugal

En menos de una semana, cinéfilos de todo el planeta reunieron 20.000 euros para Jean-Pierre y le hicieron llegar su apoyo. Como respuesta, el actor abandonó las sombras mediante un escueto comentario, que comenzaba así: “Gracias a vosotros, me siento mejor”. A continuación, volvió a desaparecer en la tenebrosa noche americana, que es la vejez de quienes recuerdan que, un día, fueron reyes. 

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