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'Destinos': La debacle de Bulgaria a vista de taxi

Hablamos con Stephan Komandarev, el director de la película búlgara que ganó el premio de mejor guion en el Festival de Gijón tras pasar por la sección Un Certain Regard de Cannes.
'Destinos': La debacle de Bulgaria a vista de taxi
'Destinos': La debacle de Bulgaria a vista de taxi

Bulgaria ingresó en la Unión Europea en 2007, de la mano con Rumanía, aunque ninguno de los dos países cumplía con todos los criterios de Bruselas. Diez años después, la situación de ambos países sigue resultando drásticamente distinta de la del resto de miembros comunitarios. La infrarrepresentación de la realidad búlgara es un tema que siempre ha preocupado a Stephan Komandarev, director de El mundo es grande y la felicidad se esconde en cualquier esquina (2008), que después de estudiar medicina especializándose en psiquiatría y pasar cinco años trabajando en una institución decidió usar la cámara de cine como herramienta para psicoanalizar a la sociedad de su país.

En Destinos, la película con la que compitió en la sección Un Certain Regard del pasado Festival de Cannes y ganó el premio de mejor guion en el reciente Festival de Gijón, Komandarev recurre a un puñado de taxistas como guías por las calles de Sofía y los recovecos más recónditos de la realidad búlgara, esos de los que no les gusta hablar a los medios de comunicación nacionales. "Si ves la televisión búlgara o lees los periódicos, parece que el país cada vez está en una situación mejor. Pero cuando sales a la calle y hablas con la gente te das cuenta de que no es exactamente así", nos cuenta el cineasta en Gijón. "Puedes reaccionar de dos maneras: ignorando la realidad o intentando cambiarla. Por mi formación como médico, sé que el 80% de un buen tratamiento depende del diagnóstico correcto, así que quiero colaborar en ese importante primer paso tan importante para mejorar".

Y nadie más cercano a la realidad de la calle, sin intermediarios mediáticos, que los taxistas pluriempleados que recorren la capital búlgara de punta a punta. "No absorben la realidad a través de la tele, sino desde los asientos de sus coches. Y la realidad entra en los taxis con cada nuevo cliente. Saben exactamente lo que ocurre", afirma el director.

Tan coral como una Noche en la Tierra (1991) mil veces más desoladora y cáustica, Destinos es un filme coral estructurado a través de complejos planos secuencia que siguen las carreras de sus protagonistas por la ciudad durante una misma noche. La noche del día en el que un compañero de profesión ha matado a tiros al banquero que le extorsionaba y después se ha disparado en la cabeza. Los periplos nocturnos se mueven entre lo tremendista y lo grotesco, con la profunda crisis de valores de un tejido social que pasó de la órbita soviética al prometido sueño de Europa sin solución de continuidad regeneradora de por medio.

El desafío técnico de Destinos no fue pequeño. Komandarev recorrió 12.000 kilómetros solamente dentro del núcleo urbano de Sofía hasta encontrar las diferentes rutas a través de las que organizaría los planos secuencia que van componiendo el mosaico humano y urbano de la película. "Hicimos muchos ensayos para poder llevar a cabo los planos secuencia", explica. "Primero una lectura de guion tradicional, luego recorriendo con los actores de cada episodio el trayecto auténtico en mi coche y una tercera vez en taxis. Después rodamos toda la película con una cámara pequeña, sin preocuparnos por la iluminación ni el sonido. Montamos ese metraje y vimos cómo quedaba, de manera que antes de empezar el rodaje real ya teníamos una primera versión de 100 minutos de la película. La vimos todos juntos, el equipo técnico y el reparto, y cambiamos varias cosas. Para los actores fue muy importante toda esta preparación, porque durante el rodaje tenían que interpretar a sus personajes mientras conducían los taxis en medio del tráfico auténtico de Sofía".

Komandarev ya está trabajando en su siguiente película después de Destinos, que espera convertir en la primera entrega de una trilogía. Ahora prepara otra historia coral contada desde coches de policía y concluirá con una dedicada a conductores de ambulancia. Tres tipos de asiento (motorizado) en primera línea para ver lo que ocurre de verdad en las calles y ciudades de Bulgaria.

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