[IFFR 2021]: 'Der 10. Mai': cuando Suiza tuvo miedo de la invasión de los nazis

Rotterdam recupera varias cintas que ahondan en la diversidad de respuestas a los regímenes totalitarios que definieron la Europa del siglo XX.
Der 10. Mai
Der 10. Mai
Cinemanía

El 10 de mayo de 1940, el ejército de la Alemania nazi invadió las naciones de la Benelux, en una operación que formaba parte de la celebrada blitzkrieg que condujo a los de Hitler a tomar también Francia en las siguientes seis semanas. Esa efeméride es también el punto de partida de Der 10.Mai (1957), de Franz Schnyder, recuperada en el marco del Festival Internacional de Cine de Róterdam junto a otras dos piezas que orbitan alrededor de los regímenes totalitarios que definieron la Europa del siglo XX.

En Rotterdam siempre hay espacio para el cine patrimonial, máxime para aquel que todavía hoy resulta algo oscuro, ya sea porque algunas obras no han podido ser restauradas hasta hace poco; porque no se ha dado valor a algunos y algunas cineastas hasta recientemente; o por cualquier otro motivo.

Hace cuatro años tuvimos la oportunidad de disfrutar en las salas del IFFR de Kirmes (1960), una crítica nada velada de Wolfgang Staudte al proceso de democratización de Alemania y en especial a la complacencia de la sociedad de la posguerra, gracias al trabajo del programador Olaf Möller –quien, por cierto, ha vuelto a Staudte para un programa retrospectivo del próximo Cinema Ritrovato­–; y este año es el turno de ver cómo la ficción suiza ha hecho lo propio con el papel del país helvético en la Segunda Guerra Mundial.

Cabe adelantar que Schnyder tampoco se muerde la lengua a la hora de hablar de los pecados de sus conciudadanos. “Sé bueno y no pongas los pies en nuestro país”, le espeta el agente fronterizo suizo Tschumi a su colega alemán a los pocos minutos de arrancar Der 10. Mai. Aunque el tono del guarda helvético es algo jocoso, adivinamos que algo de cierto hay en esa chanza. Todavía hoy pocas cosas parecen disgustar más a los suizos que un extranjero sin papeles.

Der 10. Mai
Der 10. Mai
Cinemanía

El nombre del extranjero protagonista es Karl Kramer, un joven perseguido por la Gestapo que ha llegado a la frontera bordeando y nadando parte del trazado del Rin, confiando en que podrá pedir asilo político. Al no poder demostrar que está en peligro, no obstante, se enfrenta a ser devuelto a Alemania, pero el guarda hace la vista gorda y lo deja entrar. Aún no lo sabe todavía, pero ese mismo día Alemania invade Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y las tropas nazis se situarán frente a la frontera germano-suiza.

Schnyder se hizo célebre en el cine del país gracias a sus adaptaciones de las obras del poeta campesino Jeremias Gotthelf y, sobre todo, por el biopic Gilberte de Courgenay, (1942), su película más popular y que cuenta la historia de una camarera de hotel que se convirtió en una heroína durante la Primera Guerra Mundial. 

Sin embargo, pese a gozar del favor del público y de la industria del momento, tuvo que producir por sí mismo Der 10. Mai. El cineasta siempre consideró este filme su película más importante. aunque el público de la época lo minusvaloró. Probablemente, no debió de gustarles el áspero retrato que ofrecía.

Aparte de acusarles de xenofobia institucionalizada, Schnyder tilda también a sus compatriotas de cobardes, codiciosos, machistas y traidores. Cierto es que en tiempos de guerra la bonhomía no es que abunde demasiado, pero el retrato es ciertamente afilado y podríamos decir que honesto, ya que el cineasta conoció de primera mano los hechos del 10 de mayo de 1940 como soldado en un regimiento de montaña y fue testigo ¿privilegiado? del discutible comportamiento de los suizos, temerosos de perder su patrimonio.

Cuando se premiaba la propaganda soviética

Schnyder comenzó a escribir el guion de Der 10.Mai en 1956, año en que tuvo lugar el levantamiento húngaro contra la dominación soviética, y hecho que marcó por completo esta historia de un hombre desesperado que intenta huir de su destino. Al otro lado del telón de acero, sin embargo, las cosas parecían verse de otra manera con la llegada de Nikita Jrushchov al poder, tal y como retrata The Living Heroes (1959), obra coral episódica firmada por Arūnas Žebriūnas, Balys Bratkauskas, Vytautas Žalakevičius y Marijonas Giedrys.

Se trata de una de las pioneras de las nuevas olas del cine soviético y un conjunto de hermosas miniaturas propagandísticas que narran el devenir de Lituania en cuatro momentos históricos del país: a finales de los años 30, durante la Segunda Guerra Mundial, en la primera posguerra y, por último, en los años 50. 

Todas estas estampas están protagonizadas por niños y por niñas, y comparten una poética peculiar, entre el fervor de la propaganda, la herencia estética del primer cine soviético –planos constructivistas, montaje de colisión– y unas formas emparentadas con la modernidad fílmica, notable especialmente en el interés por unos vigorosos primeros planos llenos de emoción.

The Living Heroes
The Living Heroes
Cinemanía

Con The Living Heroes (1960), el cine soviético lituano se convirtió en punta de lanza de la vanguardia del bloque del este. De hecho, la cinta fue premiada con el Fipresci de la crítica internacional en el Festival de Karlovy Vary y, a excepción de Balys Bratkauskas –el director de la segunda historia–, supuso el punto de partida de la sólida carrera de Giedrys, Žalakevičius y de Žebriūnas, la de este último centrada en la realización de filmes para el público juvenil, muchos de ellos premiados en los certámenes del ámbito.

Mano dura contra el totalitarismo

Para concluir, los miedos totalitaristas también afloran en el genial cortometraje animado Hans Up Mr. Rasnichi (1967), de la dupla formada por el estadounidense Hal Clay y el alemán Florenz Fuchs von Nordhoff, y que, al parecer, hace de reflejo de la pieza Vincent van Go-Go (1967), también del tándem en cuestión y que no hemos podido ver ya que no está incluida en la programación online a distancia que ofrece el Festival de Rotterdam.

En cualquier caso, Hans Up Mr. Rasnichi es por sí mismo un deslumbrante cuento surrealista, que bebe de las técnicas del stop-motion, collage y pop-art del momento para contar la historia de un hombre –interpretado por el austríaco Helmut Qualtinger (El nombre de la rosa)– al que se le ha encomendado la misión de prohibir por completo el apretón de manos como saludo entre las personas y, por extensión, ha declarado una guerra sin cuartel contra las manos.

Hands Up Mr. Rasnichi
Hands Up Mr. Rasnichi
Cinemanía

Delirante, como todo lo relacionado con los regímenes fascistas, y subversiva, en la mejor tradición de la vanguardia europea, ojalá esta películita de manitas, manazas y puñetazos, grititos, bocas como prisiones, desiertos à la Dalí y lágrimas como bombas podamos pronto disfrutarla como en antaño: en la pantalla grande.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento