De vedette a librera: así es el cine adulto de Marisol

Repasamos las películas con las que Pepa Flores, Goya de Honor 2020, quiso demostrar que hay vida más allá del mito.
Marisol.
Marisol.
CINEMANIA

Pepa Flores, Goya de Honor 2020, lo tuvo difícil para ser considerada una buena actriz. La sombra del mito Marisol ensombreció sus intentos de evolucionar hacia un cine alejado del colorido y los números musicales de su etapa infantil. “Marisol niña prodigio, Marisol adolescente menos prodigio, Marisol mujer, ¿qué?·, le espetaba un desconsiderado entrevistador en un reportaje de Informe semanal de 1973. “Mujer actriz”, contentaba educadamente Flores, que ese año acometía la titánica tarea de quitarse de los hombros a esa niña que creció ante la atenta mirada del mundo. Pepa Flores se rodeó de los directores mejor considerados de la época, pero quizás el público nunca dejó de ver a Marisol. Estas son las películas con las que esa mujer actriz quiso demostrar que hay vida más allá del mito.

La chica del Molino Rojo (1973)

De vedette a librera: así es el cine adulto de Marisol

Firmada por Eugenio Martín, autor de una improbable filmografía de hechuras nacionales pero intención global, La chica del Molino Rojo es una cinta de transición, el último musical en el que Marisol cantaba y bailaba. Rodada en inglés, lengua que la actriz dominaba desde niña (una de las muchas tareas que le impuso su ‘descubridor’ Manuel Goyanes), Flores interpreta a una cabaretera ingenua que recibe el encargo de enamorar a un jugador de apuestas profesional, a modo de venganza. Como no puede ser de otra manera en este tipo de cine, tan del gusto de la época, ella de enamora del jugador.

La corrupción de Chris Miller(1973)

De vedette a librera: así es el cine adulto de Marisol

Juan Antonio Bardem parecía el nombre apropiado para dar enjundia a la carrera de cualquier actriz. El aclamado director de Calle Mayor o Muerte de un ciclista venía precisamente de remendar el estatus de Sara Montiel con Varietés (1971), auto-remake de su extraordinaria Cómicos (1954). La cinta, una muestra del Spanish Gothic, que vivía su momento, con ejemplos tan asombrosos como Una vela para el diablo, de Eugenio Martín, con Esperanza Roy y Aurora Bautista, cuenta la historia de Chris Miller (Marisol), una joven envuelta en una espiral de locura después de haber sido violada por su padrastro, y de que su madrastra decida vengarse de ella por celos. Todo en una antigua y enorme mansión, como mandan los cánones.

El poder del deseo (1975)

De vedette a librera: así es el cine adulto de Marisol

Protagonizada junto a Murray Head (Domingo, maldito domingo), Pepa Flores rompe definitivamente con su imagen infantil con esta segunda incursión junto a Juan Antonio Bardem, de alto contenido erótico. Ninguneada por la crítica (La corrupción de Chris Miller no había corrido mejor suerte), Marisol interpreta a una esquiva mujer de la que el protagonista se enamora, para acabar pidiéndole que asesine a su tío y poder así cobrar su herencia. El libreto lo firma Bardem junto a Manuel Azcona, y es una adaptación de la novela Joc brut (Juego sucio), de Manuel de Pedrolo.

Los días del pasado (1977)

Considerada como su mejor película por la propia Pepa Flores, es un crudo relato en el que una maestra malagueña llega a un inhóspito pueblo del norte de España, siguiendo la pista de su antiguo amor, un maquis interpretado por Antonio Gades, pareja real de Marisol en ese momento. La actriz se hizo con el premio a Mejor Interpretación Femenina del festival de Karlovy Vary, un galardón que ponía un contrapeso a su premio en Cannes como mejor interpretación infantil, que logró con su primera película, Un rayo de luz. Los días del pasado sirvió también para afianzar la trayectoria de Mario Camus, que venía de firmar varias películas con Raphael o episodios de Curro Jiménez, y que poco después deslumbraría con la crudeza de Los santos inocentes; un tono ya presente en su cinta con Marisol.

Bodas de sangre (1981) y Carmen (1983)

De vedette a librera: así es el cine adulto de Marisol

Aunque engrosan la filmografía de la Marisol adulta, la presencia de la intérprete en estas dos cintas de Carlos Saura es prácticamente testimonial. Partes primera y segunda de la trilogía que el realizador aragonés filmó junto a Antonio Gades (completad por El amor brujo), estas revisiones se Lorca y Mérimée cuentas con breves apariciones de la antigua estrella infantil: en la primera canta una nana, y en la segunda el tema flamenco Deja de llorar.

Caso cerrado (1985)

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Única cinta de ficción de Juan Caño Arecha (que después firmaría un documental sobre Gades), la última película de Marisol es la única que rubrica como Pepa Flores. Rodada cuando la retirada de la estrella era inminente, Marisol aceptó el papel por la dimensión social de la cinta, en la que el protagonista, interpretado por Patxi Bisquert, evita el servicio militar obligatorio huyendo a Francia, aunque se ve obligado a regresar cuando es acusado de tejemanejes financiaros por parte de su empresa. Pepa Flores interpreta a su mujer, que trabaja en una librería. En este último trabajo, que como venía siendo habitual fue desatendido por los críticos, Marisol entregaba el testigo sin saberlo al otro intérprete malagueño que lograría un alcance global: Antonio Banderas.

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