Cuando 'Jungla de cristal: La venganza' asustó a FBI

El atraco de Jeremy Irons contra la Reserva Federal resultó tan verosímil que las autoridades de EE UU interrogaron al guionista.
Cuando 'Jungla de cristal: La venganza' asustó a FBI
Cuando 'Jungla de cristal: La venganza' asustó a FBI

Asumimos que, lo que es aquí, todos hemos visto Jungla de cristal (La venganza). Y que, aparte de la química de buddies policíacos entre Bruce Willis (como un John McClane más resacoso que nunca) y Samuel L. Jackson, uno de los detalles más felices de esa película es el desparpajo del villano Simon (Jeremy Irons) atracando la Reserva Federal de EE UU, en el corazón de Nueva York y sin despeinarse. Una escena que pasó desde su estreno a los anales del cine de acción desde su estreno en 1995... y que puso en 'pequeños' aprietos a Jonathan Hensleigh, guionista del filme, por quítame allá un exceso de realismo que asustó al mismísimo FBI. 

¿Qué ocurrió? Pues, según declara él mismo a Filmdrunk, que Hensleigh hizo los deberes y se documentó bien: sabiendo que La jungla 2 (Alerta roja) no había sido nada del otro jueves, y que debía mantener la atención del público durante 130 minutos, el guionista consultó planos del metro y del alcantarillado, e incluso consiguió un pase para visitar las cajas acorazadas de la Reserva Federal ("Lo que ves en la película es algo más interesante que la realidad", explica, "pero se parece mucho") para que el diseñador de producción Jack De Govia pudiera darle ambientillo a la cosa. Y sus esfuerzos se vieron recompensados, aunque de aquella manera.

"Cuando tramitamos los permisos de rodaje, tuvimos que mostrárselo al Departamento de Policía de Nueva York, por varios motivos", explica Hensleigh. "Y un día resulta que me llaman del FBI. Estaban muy preocupados al ver que sabía tanto sobre la Reserva Federal: que sus cámaras acorazadas estaban próximas a un túnel del metro, la ruta de escape a través del acueducto, etcétera". Ante el interrogatorio de los 'federales', que duró diez minutos largos, John Hensleigh les contó lo que había: que toda aquella información estaba a disposición del público, y que él "no estaba a sueldo de terroristas afganos, ni nada de eso". El guionista confiesa haberse sentido "acojonado vivo" durante la conversación, aunque también un poco orgulloso.

"Cuando terminamos, un tío del FBI me dijo: 'Pensarás que es una locura, pero alguien podría dar ese golpe en la realidad", concluye Hensleigh. El 'federal' de marras, añade, se despidió de él diciéndole: "Vamos a tener una reunión, y vamos a hablar de cómo mejorar la seguridad [de la Reserva Federal] para que eso no llegue a pasar". Así pues, aunque ahora las cosas hayan cambiado, resulta muy interesante pensar en que hubo un tiempo (un tiempo muy, muy breve) en el que uno pudo haber empleado Jungla de cristal (La venganza) como guía para dejar seco el tesoro público de EE UU. Porque, como todos sabemos: "¿Fort Knox? ¡Bah! Eso, para los turistas!"

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