¿Cómo se ruedan las escenas de sexo? La coordinación de intimidad en la ficción actual

Mayor protección y escenas más realistas: así ha cambiado la coordinación de intimidad la filmación del sexo.
Normal People
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Cinemanía
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Una de las transformaciones más palpables en el funcionamiento de la industria audiovisual logrado a raíz de la eclosión del movimiento #MeToo ha sido el planteamiento técnico de las escenas sexuales en el cine y las series. Mientras que muchas de las denuncias efectuadas en su momento sobre prácticas reprobables siguen siendo tristemente necesarias según reflejan las noticias de actualidad, se puede decir que la forma de trabajar la intimidad frente a la cámara ha cambiado para siempre.

Fue en 2018 cuando HBO decidió apostar por la creación de un puesto de coordinación de intimidad en todos sus rodajes de producción propia. La tarea de esa figura consistiría en velar por la seguridad y protección de los intérpretes involucrados en escenas de sexo y desnudez, con la finalidad de que todo el equipo artístico se sienta cómodo durante el proceso tanto delante como detrás de las cámaras. 

¿Y hace falta que una persona se encargue de eso? ¡Creía que las películas las hacían profesionales! Puede que esta reacción haya cruzado tu mente, pero debes tener en cuenta que, aunque las llamadas cláusulas de desnudez han estado presentes durante décadas en los contratos de Hollywood, siempre han dependido del poder real que tuviera la estrella de turno (ni hablemos en producciones indie) y no son pocos los casos en los que se han incumplido o no han llegado lo bastante lejos para impedir que la gente se sintiera incómoda, vulnerable o ultrajada.

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¿Qué soluciona la coordinación de intimidad?

De cara a la segunda temporada de la serie The Deuce, en HBO contaron con la guía de Alicia Rodis, veterana actriz doble de acción y coreógrafa de peleas que en 2016 había fundado la organización benéfica Intimacy Directors International con el fin de instaurar una serie de procedimientos y prácticas comunes en la representación de escenas sexuales en películas, series y obras teatrales. 

Antes de asumir su nueva tarea en el recién creado puesto de coordinación de intimidad, Rodis presentó su formación con psicólogos, abogados, asistentes sociales y trabajadoras sexuales para abordar las cuestiones que pueden surgir durante la filmación de una escena de sexo, en una serie de ámbitos que van desde el consentimiento a la comodidad de los intérpretes gracias al empleo de complementos de vestuario diseñados para cubrir los genitales de los actores.

La experiencia fue tan buena en The Deuce, una serie que trata explícitamente sobre el trabajo sexual y su vinculación con la industria del porno, que la presencia de un coordinador de intimidad no tardó en hacerse esencial en las producciones de las principales plataformas como Netflix, Amazon Prime Video, Apple TV+, Starz o Hulu. 

The Deuce
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Su proliferación ha sido tan consistente que los puedes encontrar tanto en los créditos de series habitualmente identificadas por su contenido de alto voltaje sexual (Euphoria, Los Bridgerton, Pam & Tommy) como en otras en las que no pensarías inmediatamente (Succession, The Great, Upload).

¿En qué consiste su trabajo?

Para saber qué hace exactamente un (buen) coordinador de intimidad quizás lo más recomendable sea fijarse en el trabajo de aquellos que, en pocos años, ya se han convertido en referentes dentro de este campo. Hay que destacar sin duda a la británica Ita O’Brien, que desde 2014 llevaba trabajando en la instauración de buenas prácticas para la representación de actos sexuales en obras teatrales y hoy es la directora de intimidad más requerida por la industria.

Cuando Michaela Coel ganó el premio BAFTA de mejor actriz por su aclamada serie Podría destruirte, una autoexploración nada complaciente de su propia experiencia tras sufrir una violación, le dedicó el galardón a O'Brien por "crear espacios seguros y crear límites físicos, emocionales y profesionales para que podamos hablar sobre la explotación y el abuso de poder sin que se nos explote o abuse de nosotros en el proceso".

Podría destruirte
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Además de Podría destruirte, O'Brien ha trabajado en series como Sex Education o Normal People, la adaptación de la novela de Sally Rooney dirigida por Lenny Abrahamson y Hettie Macdonald que llamó la atención por el realismo y naturalidad de las escenas de sexo entre sus protagonistas, Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal. "Cuando tienes una estructura, los actores pueden ser más libres. Un coordinador de intimidad ayuda a que el resultado sea mejor", explicó en una entrevista para Vogue.

La implicación de O'Brien, y en general de los coordinadores de intimidad, comienza en la fase de preproducción y se extiende al momento del rodaje, siendo posible también un seguimiento del resultado después. En su caso, comienza con una lectura conjunta de esas escenas del guion con los actores, marcando con colores los movimientos de cada uno y distribuyéndolos en una coreografía que tome en cuenta los ángulos de cámara y las barreras de protección que podrían usarse en el rodaje para evitar el contacto directo de los genitales y su exposición ante la cámara.

Normal People
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También es el momento de hablar con los actores para conocer sus preocupaciones, con los representantes para dejar límites claros y con los realizadores para no comprometer su visión artística. En definitiva, una fase de trabajo vital para tener las cosas claras durante el rodaje, como también ha explicado en entrevistas Enric Ortuño, un coordinador de intimidad alicantino a quien no le falta trabajo en producciones internacionales como Los Bridgerton, Ted Lasso o Starstruck.

Asistencia en rodaje

Después llega el momento del rodaje. Lo habitual era hacer referencia a los equipos técnicos reducidos, la atmósfera de protección e incluso la búsqueda de desinhibición para los actores por otros medios (lingotazos de whisky para Michael Douglas y Glenn Close en Atracción fatal, de vodka para Keira Knightley en Un método peligroso), pero la sensación de desprotección de los intérpretes ha llevado a tantos testimonios de actrices que, años después, recuerdan con recelo algunas de esas experiencias, sobre todo cuando no eran conocidas ni tenían poder.

Los Bridgerton
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"No es que [una coordinadora de intimidad] haga nada radical, sino que simplemente es tener ahí a alguien más que se preocupa por ti aparte de ti misma. No debería ser tan excepcional que alguien te dé algo para cubrirte las partes privadas. Tener a alguien que lo haga, ese gesto, ayuda", explicaba la actriz Emily Meade de su experiencia en The Deuce. 

Alicia Rodis explicó en The Atlantic que su kit básico de asistencia para los rodajes de escenas de sexo incluye las mencionadas prendas de intimidad para cubrir genitales, pero también rodilleras y coderas por si el acto sexual se plantea sobre superficies duras, sprays lubricantes, toallitas húmedas e incluso caramelos de menta.

¿Existe la coordinación de intimidad en España?

Hemos hablado de Enric Ortuño, que recientemente ha trabajado en producciones de Netflix como The Sandman o de Apple como Masters of the Air. En 2021, las actrices Tábata Cerezo y Lucía Delgado fundaron IntimAct, el primer colectivo español de coordinación de intimidad para producciones audiovisuales y escénicas. Desde ahí ofrecen servicios de coordinación de intimidad, consultoría y formación para profesionales de la industria del entretenimiento.

Además de sus experiencias previas delante de las cámaras, así como en departamentos de casting y coaching actoral, cuentan con la formación de la compañía Safe Sets a un grupo de personas del programa Growth & Development puesto en marcha por Netflix para formar a nuevos coordinadores de intimidad que ahora también ejercen esa labor en sus producciones españolas.

Los servicios de IntimAct se ofrecen a producciones en cuyo guion están planteadas escenas de sexo y, en general, cualquiera que requiera un grado especial de exposición e intimidad por parte de los intérpretes: interacción con alta carga física de carácter sexual, contacto genital por encima o debajo de la ropa, escenas de desnudez, violencia sexual o interacción íntima del propio intérprete consigo mismo, como en una masturbación o baile erótico.

La figura del coordinador de intimidad no está requerida legalmente cuando se dan estas situaciones, pero a la hora de plantear su realización en una serie o película conviene recordar las palabras de Rodis cuando su figura empezaba a salir en los medios. 

"La práctica habitual de los directores en las escenas de intimidad ha sido decir: 'Haz aquello con lo que te sientas cómoda, déjate llevar'. Pero si no le das a alguien un mapa, una salida o una voz, simplemente pides a los actores que se restrieguen y se enrollen... ¿Estás pidiéndoles que hagan un trabajo sexual o contando una historia a través de sus movimientos?", planteaba Rodis en Rolling Stone. "Si en tu plató no hay coordinador de intimidad, en el mejor de los casos puede que no seas capaz de contar la historia que quieres contar. En el peor, tus actores están sufriendo abuso físico", era su conclusión.

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