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Adiós a Cloris Leachman, ama de llaves de la comedia y la tristeza

Podía hacer que te partieras de risa y encogerte el corazón. La actriz de 'La última película' y 'El jovencito Frankenstein', con 22 nominaciones y 8 victorias en los Emmy, ha fallecido a los 94 años.
Cloris Leachman
Cloris Leachman
Cinemanía

Ha fallecido la actriz Cloris Leachman, una de esas figuras tan talentosas en infinidad de registros que redefinen lo que se entiende por rango dramático. Tenía 94 años, murió a comienzos de semana por causas naturales en su casa de la localidad costera de Encinitas, en California. 

Infatigable, con más de 280 títulos en su filmografía, aparte de dos películas aún pendientes de estreno el último trabajo de Leachman fue poner voz una vez más a la abuelita de Los Croods: Una nueva era (2020). Un trabajo como actriz de voz –también en El gigante de hierro (1999) y series como Hora de aventuras o Phineas y Ferb, entre muchas otras– que la intérprete integró a la perfección en su aclamada carrera delante de las cámaras, donde su versatilidad siempre estuvo fuera de duda.

Una facilidad para el cambio de registro que le permitió dejar huella por igual en las comedias más disparatadas de Mel Books (El jovencito Frankenstein, Máxima ansiedad, La loca historia del mundo) y en dramones tan desgarradores como La última película (1971), la obra maestra nostálgica de Peter Bogdanovich. 

En la pequeña pantalla, donde sin duda reinó con el récord de más nominaciones a los Emmy (22) y comparte el de más premios (8) con Julia Louis-Dreyfus, interpretó al personaje icónico Phyllis Lindstrom, la neurótica vecina de Mary Tyler Moore en La chica de la tele (1970-77), tan popular que tuvo su propio spin-off: Phyllis (1975-77). Otro hito para las nuevas generaciones fue la abuela Ida en Malcolm in the Middle (2001-06).

El beso mortal de Miss Chicago

Cloris Leachman nació en Des Moines, Iowa. Fue a estudiar arte dramático a la Universidad del Noroeste, en Illinois, y allí con 20 años salió elegida Miss Chicago; eso le permitió presentarse a la competición de Miss América en 1946. Tras quedar como una de las 16 finalistas, cogió el dinero ganado y lo invirtió en mudarse a Nueva York y apuntarse al Actors Studio de Elia Kazan, donde se hizo amiga de Marlon Brando; su marido, George Englund –con quien estuvo casada de 1953 a 1979– acabaría dirigiendo al actor en Su excelencia el embajador (1963).

Así, después de foguearse en los escenarios de Broadway –y medirse con Katharine Hepburn en un Shakespeare–, Leachman empezó a fraguarse una carrera en los ilusionantes primeros años de la televisión con obras de teatro en directo, historias de detectives, de suspense –incluida Alfred Hitchcock presenta– y del Oeste durante toda la década de los 50. Incluso acompañó a Lassie durante un par de años (1957-58).

Corriendo descalza por la carretera antes de la llegada de los créditos de inicio de El beso mortal (1955). Así debutó Cloris Leachman en el cine; un inicio de carrera por el que muchos matarían. Es muy complicado superar la fuerza de esa escena del portentoso film noir de Robert Aldrich, pero no faltan momentos a la altura en la filmografía posterior de la actriz.

Recuerda La última película, durante cuyo rodaje Peter Bogdanovich siempre tuvo clarísimo que Leachman estaba haciendo un trabajo digno de Oscar en el papel de la afligida Ruth Popper. Un ama de casa atrapada en un polvoriento pueblo de Texas en los años 50, dentro de un matrimonio baldío con un hombre homosexual reprimido, cuyo único rayo de luz procede de un romance adúltero con uno de los alumnos del instituto (Timothy Bottoms). 

Y así fue. El dolor y la frustración de toda una vida de ilusiones esquilmadas que evocaba la actriz le valió unos merecidísimos premios Oscar y BAFTA.

Frau Blücher [relincho]

Mientras llevaba al llanto a medio mundo desde la gran pantalla con La última película –recuperaría el papel de Ruth en la secuela Texasville (P. Bogdanovich, 1990)–, Leachman hacía que se partieran de risa al volver a casa y poner La chica de la tele en el televisor. Su interpretación de Phyllis, vecina estridente y arrogante de la protagonista Mary Tyler Moore, la convertía en una robaescenas digna de su propia serie, llamada directamente Phyllis, unos años más tarde, cuando el personaje enviuda y se muda a San Francisco.

Mel Brooks sabía lo graciosa que podía ser Cloris Leachman, que acabó convirtiéndose en una de sus colaboradoras más queridas. Inolvidable resulta en El jovencito Frankenstein (1974) su papel como el ama de llaves Frau Blücher, capaz de inspirar rayos, truenos y el terror (con relincho) de los caballos con la mera mención de su nombre.

Leachman y Brooks volvieron a colaborar en Máxima ansiedad (1977) y La loca historia del mundo (1981). "Tenía un talento para volverse loco", ha recordado el cineasta tras conocer la muerte de su amiga. "Podía hacerte reír o llorar con una facilidad increíble".

Una combinación de emociones a la que es muy aficionado James L. Brooks, motivo por el que brindó a Leachman uno de sus últimos grandes papeles en el cine: la beligerante madre de Téa Leoni en la comedia romántica Spanglish (2004).

Coda final: Leachman, que como es obvio siempre fue muy aficionada a las parodias –seguro que David Zucker disfrutó con ella en Scary Movie 4 (2006), donde tenía un breve papel martirizada por Anna Faris–, hizo la suya propia del famoso desnudo de Demi Moore embarazada. 

Cloris Leachman en Alternative Medicine Digest
Cloris Leachman en Alternative Medicine Digest
Cinemanía

En este caso, Leachman posó desnuda, con su cuerpo cubierto con frutas y vegetales pintados cual Arcimboldo, en la portada de la revista Alternative Medicine Digest en 1997 defendiendo el vegetarianismo.

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