'On the Rocks': Así te dice Sofía Coppola que la infidelidad es lo de menos

El nuevo filme de la cineasta te deja con mal sabor de boca y no es precisamente porque sea bastante más floja que 'Lost in Translation'.
Fotograma On the rocks
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Cinemanía

Laura es una mujer de mediana edad, una escritora en mitad de una crisis creativa, que vive en un apartamento de 4 millones de dólares, amplio y con un ventanal que va del piso al techo en la parte trasera desde el que ella, su marido Dean y sus dos hijas pueden observar el bullicio constante de Nueva York.

Sofía Coppola escarba con torpeza en On the Rocks la existencia mundana de una clase arraigada en la riqueza pero que aparenta ser la clase media a la que aspiramos el resto de los mortales. Una torpeza que se perdona, porque Coppola, al fin y al cabo, retrata su universo, y como en Lost in Translation cuenta con un alter ego, esta vez es interpretado por Rashida Jones, y otra versión de su padre al que vuelve a poner rostro Bill Murray.

Laura cree que su esposo, Dean, que pasa muchas horas fuera de casa por trabajo, le está siendo infiel. Así que recurre a su padre, Felix, un galerista de arte, un crápula, un canalla, un tipo que le abandonó a ella y a su madre por una aventura con otra mujer. Un infiel empedernido, un animal de otro tiempo cuya tesis sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres es como mínimo rancia, aunque en boca de Bill Murray suena entrañable…

Él se emociona considerablemente cuando su hija recurre a él precisamente para que le ayude a investigar la infidelidad y no puede reprimir su entusiasmo. Y aquí comienza a desarrollarse esta relación en la que Laura actúa como una secundaria que observa la destreza de su padre para llamar la atención de todas las personas de la sala sin apenas esfuerzo. Sofía sabe de lo que habla, claro, su padre es Francis Ford Coppola.

Hermosa entre los 35 y los 39

Fotograma On the rocks
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"Una mujer es más hermosa entre los 35 y 39 años" reflexiona Félix en un momento de la película. Laura está a punto de cumplir los 40 y esa desacertada frase de su padre solo consigue empujarla un poco más a un vació existencial al que ya se estaba asomando. Este vacío es, sencillamente, el papel de semi-invisibilidad al que ha quedado relegada, caminando con prisa por la acera, con un bolso en una mano y un cochecito de alta gama en la otra. Coppola vuelve a explorar las facetas de la feminidad pero esta vez virando ligeramente a las más depresivas.

Laura está asfixiada y empieza a preguntarse qué demonios le ha pasado a su vida, qué hay de sus aspiraciones. Así que por eso llama a su padre, que encandila a las camareras y a los policías con la misma facilidad que Bill Murray en la vida real. Todas las puertas se abren para él y aunque Laura intenta fingir lo contrario, también ella anhela su atención. Quizá más que nadie. Y vive atrapada en ese complejo sin resolver que la ata, la llena de complejos y la ha sumido en esa terrible sospecha de infidelidad que está resquebrajando su matrimonio. Aunque no tiene ninguna prueba.

Así que, en resumidas cuentas, hay dos asuntos que Laura debe resolver.

1 ¿Es el marido de Laura infiel?

2 ¿Mi padre me quiere o le da igual exactamente todo menos él mismo?

Efectivamente On the Rocks es una película ligera pero que trata temas profundos.

Si eres infiel ya no te quiero

Fotograma On the rocks
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Dean pasa la mayor parte del tiempo fuera de casa por trabajo. A veces por viajes. A veces por eventos sociales que parecen tener una importancia determinante para su empresa, cuyo número de cuentas/clientes no deja de crecer.

Hasta aquí todo bien. Pero Dean comienza a mostrar una cara bastante antipática a medida que avanza la película.

Dean invita a Laura a una fiesta de su empresa. Laura no conoce a absolutamente nadie y se siente incómoda y fuera de lugar, lo que le ocurriría a la mayoría de las personas. Dean pasa de ella completamente, le aísla con gente que no tiene nada que ver con ella, le hace partícipe desde lejos de su éxito, de su fiesta dedicada a él mismo.

Dean no le cuenta a Laura, o se lo cuenta tarde, cada plan de trabajo que le exige viajar fuera de la ciudad. Una falta de consideración teniendo en cuenta que ella carga con el 100% de las tareas familiares sin olvidar su trabajo, porque escribir es un trabajo, ojo, aunque a él parece importarle más bien poco todo lo que no sea su ombligo.

Dean está constantemente irascible cuando ella intenta acercarse a él para hablar cosas importantes, como por ejemplo su ausencia.

Dean le regala una termomix en su cumpleaños a Laura.

Dean es un cretino al que ella perdonará todos sus pecados si no le pone los cuernos. ¿Pero qué es más imperdonable? ¿Ser un gilipollas o ser infiel?

Coppola no ahonda sobre esto, de hecho la intencionalidad de la película es otra completamente distinta que tiene más que ver con dejar atrás el pasado y abrazar el futuro. Pero la película, quiera Coppola o no, ofrece este diálogo con el espectador.

Y ni por un ramito de violetas, como el marido que era el mismo demonio en la canción de Manzanita, ni por un reloj carísimo, se puede uno o una permitir perder el tiempo con un gilipollas. Las parejas parecen estar construidas sobre un único pilar importante, la monogamia. Pero hay muchos otros que no tienen que ver con el sexo fuera del matrimonio que se olvidan, se pasan por alto y pueden hacer de tu vida en pareja un verdadero infierno.

Laura debería dejar a Dean le sea o no infiel… Es un tipo terrible. Es que hasta le debería dar igual sus coqueteos. Tía, pírate de allí, le debería haber aconsejado Bill Murray que se acaba de dar cuenta que la vida es demasiado corta y que qué mierda no haber pasado más tiempo con su hija.

Otras infidelidades

Fotograma On the rocks
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Sobre este concepto de las infidelidades como el único pecado de la pareja también hemos vivido un fenómeno televisivo llamado La isla de las tentaciones donde se ha dejado claro a millones de telespectadores que da igual lo mala gente que seas o lo tóxico que seas… Que si no pones los cuernos a tu chico o a tu chica, todo va guay.

Las infidelidades pueden ser una tragedia desde luego, pero también un juego, el empujón hacia una buena decisión, el comienzo de una pesadilla o la prueba irrefutable de que alguien es indigno de ti. El cine ha recorrido la infidelidad en todos sus géneros y nos ha enseñado que puede haber muchos motivos para ello:

Annette Bening le pone los cuernos a Kevin Spacey en American Beauty porque ¿quién quiere estar casado con un pusilánime cuando puede acostarse con el Rey inmobiliario?

American Beauty gif
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Nicole Kidman se acuesta con Joaquin Phoenix en Todo por un sueño porque necesita alguien que la ame tanto como para poder cargarse el único gran obstáculo que le impide ser una presentadora de televisión, en este caso ese obstáculo es su marido.

Nicole Kidman gif
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Patrick Wilson le pone los cuernos a Jennifer Connelly en Little Children porque la vida en un barrio residencial puede ser estomagante si llegas a los 40 con una crisis existencial importante. Nada que no arregle una buena hostia a tiempo montando en patinete.

Patrick Wilson gif
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William Hurt se acuesta con Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo porque a veces uno se encuentra con mujeres por las que sería capaz de matar. Y si la víctima es un marido gris y adinerado pues ¿quién puede decir que no?

Kathleen Turner gif
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Heath Ledger y Jake Gyllenhall son infieles a sus parejas en Brokeback Mountain porque es su única salida para sentir lo que es hacer el amor con alguien a quien realmente amas en un mundo repleto de prejuicios.

Brokeback Mountain gif
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On the Rocks nos enseña que las infidelidades son menos importantes que el amor que te tengas a ti mismo. Cuanto más se quiere uno y cuanto menos espacio deja a las inseguridades más capaz será de detectar qué personas merecen la pena y cuáles no. Aunque el final de Coppola sea una impugnación total a esta tesis, cosa que en el fondo da igual, porque el cine es de los espectadores.

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