[Año Berlanga] 'Los jueves milagro', crónica de un fracaso colectivo

Una película que, a pesar de sus problemas con la censura, expone como pocas la mirada irónica de Berlanga hacia la sociedad en la que vivía
Los jueves milagro
Los jueves milagro
Flixolé

A Berlanga le costaba reconocer Los jueves, milagro, película que hoy puedes disfrutar en Flixolé, como una película totalmente suya debido a los numerosos problemas que tuvo con la censura. Pero no hay duda de que es una película muy sintomática de sus gustos en esa época. 

Como sus películas anteriores, Bienvenido, Mister Marshall o Calabuch, también disponibles en Flixolé, retrataba la vida de un pueblo pequeño. Para Berlanga los pueblos eran importantes porque allí se podía ver mejor que en ningún otro sitio las pequeñas esperanzas y aspiraciones de la sociedad española. 

Al enterarse de una supuesta aparición de la Virgen en un pueblo de Castellón, Berlanga lo vio claro: había que mostrar la mercantilización de la fe y su explotación turística. Pero como siempre en Berlanga, su película contaba un fracaso colectivo. En este caso el de las fuerzas vivas de un pueblo antes esplendoroso que deciden inventarse un milagro para atraer a los turistas y con ello volverse a enriquecer.

Pero los problemas empezaron incluso antes de rodar. Berlanga había vendido el guion a una productora que durante la preproducción fue absorbida por otra más grande, del Opus Dei, que no veía muy clara la voluntad de Berlanga de hacer una sátira sobre la religión. Le exigieron muchos cambios, y le impusieron a un sacerdote como coguionista, que fue quien creó la idea de la segunda parte de la película. 

La productora llegó a contratar a Jorge Grau para que grabase más planos que cambiasen el final de la película. Y luego llegó la censura, que hizo muchos cortes, dejando la idea original de Berlanga irreconocible.

Pero aún así, Berlanga creía que junto a Plácido y a Patrimonio nacional, era su película mejor rodada. Aquí todavía no ha creado los famosos planos secuencia que serían distintivos, aunque hay varios. Pero lo que hay es un uso virtuoso de la grúa, de los travellings y de la profundidad de campo. Se ve a un Berlanga muy seguro de sí mismo técnica y narrativamente, pues hace un gran uso de las elipsis. Y muy seguro de la historia que quería contar, una historia que no es individual sino colectiva, por eso la puesta en escena se basa en un principio: no aislar a los personajes, sino mostrarlos siempre juntos, como parte de un todo.

La quinta película de Berlanga quería ser una comedia ácida, con tintes costumbristas, sobre algunos aspectos en boga en esos momentos. Y pese a la intervención de la censura, lo consiguió. Los jueves, milagro es puro Berlanga. Nadie se salva en esta sátira en la que la fe y la picaresca se dan la mano para recordarnos que nunca nada es lo que parece.

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