El amor explicado en 9 películas y una serie que te ayudarán a entender por qué te has enamorado

El amor es un asunto peliagudo y cuando nos pasa por encima nos sentimos perdidos, ¿Qué demonios nos ocurre? Menos mal que existen las películas.
Escena de 'Antes del atardecer'
Escena de 'Antes del atardecer'
Cinemanía

Te despiertas cuando suena el despertador, quizá antes, quizá a mitad de la noche has abierto los ojos y te ha flipado el matiz de esa luz azulada que ha bañado tu habitación porque la luna estaba increíble y bonita… El caso es que da igual cuando te levantes, y cuál sea el motivo y el color del cielo, porque lo primero que vas a hacer será pensar en esa persona. Lo primero y lo único que harás durante horas, días, y meses, y años, y eternamente si la cosa se pone seria.

Te has enamorado, claro. Menudo viaje ¿eh? Te golpeas en la cabeza con las puertas de los cajones que has dejado abiertos, metes las llaves de casa en la nevera (donde las salsas), ya no te importa tanto ser competitivo en tu trabajo, no eres tan vehemente en las conversaciones, bebes más vino que antes y se te olvida llamar a tu madre el domingo.

El amor es una embriagadora contradicción. Cuando estás enamorado sufres muchísimo y al mismo tiempo te lo pasas tan bien... Es un poco como estos versos de El invento, de José González:

Y en el amanecer

Cuando todo va cambiando de color

Y vemos aparecer

Un mundo lleno de belleza y de dolor

José González habla del universo y sus misterios, pero uno interpreta las cosas según vive y ese amanecer puede ser el amor, ¿no? Que lo cambia todo y con el que vemos ante nosotros una vida nueva llena de esas dos cosas: belleza y dolor.

Y no hay nada más abrumador que el amor. Es lo mejor que tenemos como seres humanos. No enamorarse es no vivir de verdad. Vivir a medias. ¿Quién quiere eso? El amor es una mandanga que hay que tomarse bien en serio porque cambia radicalmente tu manera de ver el mundo. Cada vez que te enamoras, cambia.

Pero no es fácil ¿eh? Nunca es fácil. Uno puede sentirse perdido, como un pez… Menos mal que existen las películas y los personajes de las películas soltando frases perfectas sintetizando todo esto que es tan difícil de explicar.

Aquí van algunos de los mejores discursos de películas (y de una serie) sobre el amor, sobre sus distintas formas, porque encima el amor cambia y se transforma, es maleable y se va y vuelve, sobre cómo sentirlo, verbalizarlo, exorcizarlo, abrazarlo, recuperarlo o despedirse de él.

Odiar lo que amas en ‘10 razones para odiarte’

10 razones para odiarte es un clásico del cine adolescente. Era 1999 pero hoy esta adaptación libre de La fierecilla domada de Shakespeare sigue siendo encantadora. Y los jovencísimos Julia Stiles, Heath Ledger y Jospeh Gordon-Levitt se lo están pasando bien todo el tiempo, es difícil no enamorarte de ellos un poco.

Este poema que la insolente Kat lee ante toda la clase, aunque por supuesto se dirige únicamente a Patrick, es una definición perfecta del agujero en el estómago.

Kat está colada por Patrick y este también está loco por ella aunque todavía no lo sabe o no quiere saberlo, y con este poema (qué bonito eso de “And even makes me rhyme”) es capaz de explicar ese odio tan concreto. Porque uno cuando ama también odia, o más bien quiere odiar, porque qué diablos… estabas tan a gusto con tu vida, tus proyectos, tus cosas y llega este o esta y te revienta todo. ¿Cómo no vas a odiarlo? Pues resulta que no puedes. Quieres y no puedes.

But mostly I hate the way I don’t hate you

Not even close

Not even a little bit

Not even at all

La palabra amor en ‘Annie Hall’

Estar enamorado es una cosa tan inexplicable, tan extraordinaria, tan loca… que difícilmente existen palabras para definir este sentimiento humano:

Te amo

Yo qué sé, se queda corto, ¿no? Podemos intentarlo poniéndonos cursis, empalagosos, picantes, sinvergüenzas y divertidos:

“Te cogería y te llevaría lejos y pararía el tiempo y haría dos cosas: me arrastraría besando cada rincón de ese maldito cuerpo que me mata, mientras te escucho hablar durante horas contándome cosas que aún no sé”

Pero son demasiadas palabras. Así que Woody Allen en esta bonita escena de Annie Hall, siendo ingenioso y romántico explica esta frustración:

“[...] I loave you, I luff you, two F’s, yes”

La declaración de ‘Palm Springs’

El amor hay que declararlo. No hay prisa, pero hay que hacerlo. Puede ser al principio cuando aún todo está por ver, aunque esto solo lo hacen los kamikazes, claro, porque una respuesta tibia (y hay bastantes posibilidades de esto) te destroza, te mata. Puedes declararte cuando está todo ya bastante claro, no arriesgas tanto y te aseguras, pero es muchísimo menos emocionante.

Esta declaración de amor, la de Nyles a Sarah en Palm Springs, es una de las mejores (mira que hay declaraciones de amor en el cine para elegir) porque tiene un par de detalles demasiado bonitos.

El primero es cómo Nyles reconoce que es codependiente porque la vida debe compartirse… “I need you to survive”. Vaya salto al vacío. Y luego está lo del paquete completo, con lo bueno y lo malo: “I’ve seen your package and it is excellent”. Un paquete excelente es lo que buscamos todos. Nyles necesita estar en un bucle temporal para verlo claro y lo consigue y ya está, no hay vuelta atrás, le da igual si sale o no del bucle, si vive o si muere, siempre y cuando sea con Sarah. 

La amistad y el amor en ‘Cuento de verano'

una escena de 'Cuento de verano'
una escena de 'Cuento de verano'
Cinemanía

Este es el mejor de los cuentos de las cuatro estaciones, entre otras cosas porque es verano y a Eric Rohmer se le da bien el verano. Gaspard llega de vacaciones a la Bretaña francesa para encontrarse con Lena, la chica de la que está enamorado. Sin embargo allí conoce a Solène, una joven atractiva que le atrapa. Pero tal vez no le guste tanto como Margo, la camarera con la que Gaspar comienza a tener una dulce y sincera amistad.

Os imagináis el lío, claro. En esta película se disecciona increíblemente bien el amor en varias de sus versiones, la erótica y la que acompaña toda amistad que por supuesto puede volverse erótica también. Ya lo dice Antonio Gala: “El amor perfecto es una amistad con momentos eróticos”.

Y Solène tiene razón. La amistad es seria, quizá más que el amor. Un amor donde no existe o no ha existido esa parte es rígido, calculado, menos divertido.

Las pequeñas cosas en ‘Antes del atardecer’

Y si hablamos de amor tenemos que hablar de la saga Antes de... de Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke. El cine se inventó para que estos tres tipos pudieran construir un tríptico sobre el amor y lo que ocurre, sobre el tiempo y los reencuentros, sobre las miradas y la vida que pasa, los hijos, las infidelidades, la rutina… Sobre la vida.

Antes de amanecer es la más cursi, pero tiene que serlo. Los principios lo son.

Antes del atardecer es la más apasionante, romántica y juguetona de las tres.

Antes del anochecer es la que más duele y quizá la más honesta.

Y es en ese speech de Celine en Antes del atardecer donde los tres guionistas, Delpy, Hawke y Linklater, explican qué significa enamorarse de alguien y qué marca deja con el paso del tiempo.

Ella habla de los bobos que rompen y olvidan. Que siguen como si hubieran cambiado de marca de cereales. Está en contra. Ella no puede olvidar con quién ha estado, nunca se recupera por completo. Nadie puede recuperarse por completo y si no, es que no ha amado. Y hace una reflexión sobre las cosas más mundanas, las más pequeñas, esos detalles específicos que nos enganchan de las personas.

Puede ser un gesto con la mano mientras silva, puede ser su manera de mascar chicle, o cuando arruga su voz, o cuando se hace una coleta… Celine, por ejemplo, recuerda la barba de Jesse un poco roja y cómo el sol la hacía brillar: “I remember that, and… I missed it! I’m really crazy, right?”

El tiempo se derrite en ‘Carta a una desconocida’

Una escena de 'Carta a una desconocida'
Una escena de 'Carta a una desconocida'
Cinemanía

Este intensísimo drama de Max Ophüls, adaptación de Stefan Zweig, cuenta mejor que ningún otro como alguien puede ser capaz de amar a otro alguien durante toda una vida sin ser ese amor correspondido. Demasiado difícil, fuerte y absurdo para la inmediatez de hoy.

No hace demasiado las personas se enamoraban por carta. Esta carta de una desconocida a un famoso pianista en el crepúsculo de su vida es todo lo que cuenta esta película.

Ella se enamora de él cuando solo son vecinos. Ella es solo una adolescente y él es un pianista casi consagrado. El tiempo les separa pero vuelven a encontrarse. Él no se acuerda de ella pero mantienen una relación amorosa durante un tiempo. Esa relación no significa nada para él y para ella será lo único que de razón a su existencia. Y en un momento de la película es ella quién explica el misterio del tiempo en el amor.

“De repente, en ese momento, todo estaba en peligro, todo lo que pensé que estaba a salvo. En algún lugar por ahí estaban tus ojos… y sabía que no podía escapar de ellos. Fue como la primera vez que te vi. Los años intermedios se estaban derritiendo”.

Exactamente, así es. Desde la última vez que ves a alguien a quién amas hasta que vuelves a encontrarlo, todos esos años se derriten en un solo instante. Años derritiéndose. No existe otra manera de contarlo.

El dolor en ‘Call Me By Your Name’

Sentir algo tan inmenso por alguien duele mucho, muchísimo, y es posible que desees no sentir nada. O fingir que no lo sientes. Olvidar todo el asunto. Pero qué insensatez sería eso.

Hay una estúpida afición por ahí que consiste en reprimir los sentimientos cuando desbordan. Ese esfuerzo te mata, te agota. Gente que se prohíbe amar de verdad porque le han hecho daño. Muchos han dejado de sentir, viven a la mitad, se masturban con otros cuerpos, nada más.

El padre de Elio le dice que solo tenemos un corazón y un cuerpo y que no lo malgaste, que no lo ahogue. La manera de no ahogarlo es dejar que salga todo, sentir sin remedio lo que nos pasa y no tener miedo a que vuelva a pasarnos.

Y por supuesto que hay que atreverse a vivir las historias de amor aunque parezca que siempre haya algo que las hace imposibles. 

Follar en ‘Eyes Wide Shut’

Hay que follar.

No hace falta follar para amar, ni hace falta amar para follar. Pero es divertidísimo. El sexo es íntimo, lleva el amor a otra dimensión distinta, te llena la cabeza de olores y de sabores, tus manos adquieren un poder impensable... Es una cosa fascinante, sobre todo si antes de follar, amas.

En Eyes Wide Shut un matrimonio atraviesa una de sus peores crisis. Ambos mantienen fantasías con otras personas y el sexo está muy presente en esas fantasías. Tienen una hija y una vida envidiable en Nueva York pero algo empieza a agrietarse en esta larga relación. Ese algo que tiene que ver con el deseo, con los sueños, con otras personas, con otras vidas y con los celos, por supuesto.

Al final, después de un periplo bastante sórdido, donde ninguna de las partes ha cumplido realmente sus fantasías, llegan a la sensata conclusión de que se quieren mucho y necesitan hacer algo cuanto antes: follar.

El amor también es eso. En una relación larga follar puede resolver crisis que parecían letales. En los comienzos desata todo un universo nuevo y muy adictivo. Y el sexo en la amistad pues es lo que decía Gala, “el amor perfecto…”

Otras dimensiones del amor en ‘Frances Ha’

No creo que haya frases más bellas escritas y dichas sobre el amor que las que Greta Gerwig y Noah Baumbach escribieron para esta escena de Frances Ha.

De hecho, este artículo que ahora estás leyendo existe entero dentro de este monólogo.

Encontrar a tu persona en esta vida es dificilísimo. Pero cuando lo haces… WOW. Frances dice que es bonito y triste a la vez, pero solo porque esta vida terminará y con ella ese mundo secreto que has creado con la otra persona.

Y entonces habla de las dimensiones que hay por todas partes y que no podemos percibir. Es lo que ella quiere de una relación, ella y todos los que estamos en nuestro sano juicio.

Cuando encuentras esto en una persona algo cambia para siempre, el mundo o el sentido de tu existencia en él. Ese vínculo un poco secreto, esa complicidad que nadie entiende, el cruce de miradas en la fiesta… Este es uno de los grandes motivos para estar vivos.

Y Frances lo verbaliza de una manera preciosa: “Your person in this life”. 

CONCLUSIÓN | El amor no es para débiles: ‘Fleabag’

La segunda temporada de Fleabag explora los sentimientos y actos de cada uno de los personajes de manera impredecible. Pero la historia entre Fleabag y el cura es lo más divertido, demoledor, tenso y absolutamente auténtico de toda la serie.

Y esta historia culmina en este speech tan impetuoso sobre el amor.

Y sobre la idea de que el amor no es para débiles, porque duele, porque te vuelve egoísta, te hace pensar y decir cosas que nunca hubieras pensado o dicho, te convierte en un ser vulnerable y te hace obsesionarte con tu pelo, el cura nos propone una imagen nueva y estimulante:

“Ser romántico exige muchísima esperanza. [...] Cuando encuentras a la persona que amas sientes esperanza”.

Nos pasamos la vida deseando cosas, personas, emociones, lugares o éxitos... Y o nos acostumbramos a la frustración porque no tenemos lo que deseamos, al menos no lo que deseamos de verdad, o nos conformamos. Y esto ocurre siempre excepto en una ocasión, cuando te enamoras de alguien y ese alguien se enamora de ti. En ese momento algo que era imposible se convierte en posible.

De repente esos ojos te miran. Y entonces conseguir lo que deseas no parece una cosa de ficción.

Eso es el amor según el cura de Fleabag. Y tiene razón.

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