Foxfire

Laurent Cantet no encuentra el orden en esta adaptación de Joy Carol Oates
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Ellas también querían tener una banda en los 50. La rebeldía no era patrimonio del Marlon Brando encuerado de Salvaje o el chico de la moto de turno. De hecho, las adolescentes de la época tenían más de una causa para reclamar un lugar propio. Pobres, maltratadas, sin futuro y con la herencia del sufrimiento de sus madres, las chicas de la película fundan un club con estatutos protofeministas y estrategias criminales. Algo así como unas Femen que roban carteras y sacuden a hombres reticentes a la igualdad de género. Hermanas, pandilleras, comilitantes… Un barullo tremendo que se sostiene por el deseo de formar parte de algo. La ilusión no ordena la confusión, pero puede camuflarla mientras dura.

Algo así pasa con Foxfire, adaptación de un libro de Joyce Carol Oates que ya tuvo otra película –Jóvenes incomprendidas (1996), con Angelina Jolie de protagonista–. El director Laurent Cantet es incapaz de poner orden, repartir turnos y marcar el tempo en esta asamblea de jóvenes airadas. Excelente con el tono realista y seco de Recursos humanos o El empleo del tiempo, en esta ocasión es incapaz de plasmar la evolución de los personajes y, mucho más preocupante, el paso del tiempo. Tampoco ayudan un reparto bastante verde –inexplicable que Katie Coseni ganase el premio a la mejor actriz en San Sebastián– y un diseño de producción cutrecillo, con pelucas de tienda de disfraces.

VEREDICTO: Chicas rebeldes con causas… pero sin película.

Valoración:

FICHA TÉCNICA

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  • Sinopsis:

    Año 1953, estado de Nueva York. En medio de la violenta cultura de posguerra, controlada por hombres, un pequeño grupo de chicas con carácter se unen en una hermandad de sangre y fundan la banda Foxfire, una sociedad secreta femenina.

  • RESUMEN: Laurent Cantet no encuentra el orden en esta adaptación de Joy Carol Oates

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