El hijo de Rambow

REIVINDICAR A JOHN RAMBO TIENE BEMOLES. Y LOS NIÑOS DE LOS 80, MUCHA IMAGINACIÓN
El hijo de Rambow
El hijo de Rambow

Carlos Marañón

SI ES CIERTO QUE, como cuenta el coronel Trautman, John Rambo estaba entrenado para ignorar el dolor y, más aún, era capaz de comer cosas que harían vomitar a una cabra, entonces es normal que su hijo le haya salido artista. El chaval, pese a tener problemas de ortografía con su apellido, o quizá por eso, imagina cosas que harían vomitar a un progre, a un intelectual con ínfulas e incluso a un religioso compulsivo. El hijo de Rambow dejaría K.O. a todo quisque con prejuicios. Porque aprovechar Acorralado (muy recomendable, por cierto, aunque sea peor ejemplar de Vietmanía que El cazador, es más apetecible que El regreso) para sacar a la infancia del tontódromo en el que el cine la tiene encerrada y reivindicar las películas (al menos lo que va de Rambo a Yentl) como herencia sin complejos tiene bemoles. Bemoles y sutileza para dar y regalar. Todos los recovecos de la vida de dos chavales antagónicos (el bueno con remordimientos y el malote para llamar la atención) van descubriéndose, como en aquel Millones de Danny Boyle, al paso que marcan sus dos gloriosos protagonistas. La aventura y el misterio de sus problemas están a su altura, la de los críos deseosos de salir de su rutina, y a la vez, curiosamente a la del espectador, que se siente parte de su película, un equilibrio que Garth Jennings sólo pudo aprender (junto a un saleroso estilo visual) en La guía del autoestopista galáctico, empresa de la que salió con aprobado raspadillo pero digno por la difi cultad de adaptar ese libro-broma-leyenda british para poder hacer la película que llevaba dentro. Ésta es, seguro, su verdadera ópera prima. Pero hay más, y nada es cursi: al canto a la amistad, al elogio de la imaginación como única droga dura saludable y al cuarteo de la familia o lo que queda de ella, Jennings, le añade el toque mágico que hace furor en la herencia visual de lo que llevamos de siglo XXI. La nostalgia. Al cine, a la música y al pelo de The Cure. Y mola, vaya si mola. El revival se agradece, y aunque los que vivieron los 80 se hayan convertido en ese oscuro objeto de la publicidad y la época corra el riesgo de empalagar, como el recurso a la ausencia del padre, el filme tiene el encanto de la imperfección. Advertencias: 1. Treintañeros, no huyan. 2. Una vez vista, no debería quedar como aperitivo prescindible de una sesión doble con el homenaje al cine de Rebobine, por favor, o con Cuenta conmigo. 3. Recuerden: “Bonjour, Anglaterre” es el nuevo “Buenos días, tristeza”. Casi a la altura del “Buenos días, señor monstruo”. Y 4. Parafraseando a John Rambo: Si quieres vivir los 80, conviértete en los 80.

Valoración:

FICHA TÉCNICA

El hijo de Rambow
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  • Sinopsis:

     Dos chavales obsesionados con el estreno de la violenta película de Sylvester Stallone quieren rodar su propia visión de ‘Acorralado’ para enviarlo a un concurso de la BBC. 

  • RESUMEN: REIVINDICAR A JOHN RAMBO TIENE BEMOLES. Y LOS NIÑOS DE LOS 80, MUCHA IMAGINACIÓN

  • ESTRENO: 09/01/2009

  • [SON OF RAmBOW] COMEDIA / FRANCIA, REINO UNIDO / 2007 / 96 MINUTOS / PARAMOUNT. DIRECTOR: GARTH JENNINGS ACTORES: ADAM GODLEY, JESSICA STEVENSON, ASA BUTTERFIELD GUIÓN: GARTH JENNINGS PRODUCCIÓN: NICK GOLDSMITH www.sonoframbow.com

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