La Edad de Oro del audiovisual español

La Edad de Oro del audiovisual español
La Edad de Oro del audiovisual español

Miró la pantalla de su MacPro de cuatro años de antigüedad.

“Venga, hijoputa, piensa algo gracioso. Hace tres minutos que no dices NADA. Se te está pasando el arroz. Te están OLVIDANDO. Estás perdiendo FOLLOWERS. Venga, hostias, di ALGO. Lo que sea. Un chiste racista, una reflexión cínica, una opinión polémica… LO QUE SEA. Trabaja, hijoputa, TRABAJA”.

Eso tendría que estar haciendo, trabajar. Debería llevar dos horas escribiendo el capítulo de la serie para la que le habían contratado: El Amor Ya No Es Para Siempre. La cadena la había vendido como “Una serie moderna que pretende explorar en los más profundo de la psique humana, un camino sin retorno hacia los confines de la sociedad española, un proyecto audaz y visualmente atractivo con el que se pretende inaugurar una nueva época en el mundo de las series españolas”.

La serie trata de una charcutera de Getafe.

La charcutera, Charo, 31, una pizpireta madre soltera de tres hijos (uno adoptado, un negrito muy zumbón llegado en una patera que te roba el corazón con su sonrisa) intenta salir adelante en un mundo duro pero entrañable. La charcutera vuelve a su Getafe natal después de pasar seis años en Mozambique instalando letrinas en los campos de refugiados (tardó tres años y siete meses en darse cuenta de que en Mozambique no hay campos de refugiados y de que la habían tenido trabajando gratis para uno de los peces gordos del país). Charo abandona Mozambique tras un desengaño amoroso con Pope, un pediatra guaperas de Médicos del Mundo que le rompe el corazón cuándo le cuenta que en realidad no se llama Pope sino José Luis. Charo llega a Getafe, más sabia, más madura, y también con más sida. Esto es lo de menos, a día de hoy el sida ya no preocupa a nadie, es como un disco de Jesús Vázquez: potencialmente muy peligroso pero en la práctica inofensivo. La serie cuenta con un punto más a favor. Era una serie de época ambientada en un pasado remoto: 2006.

2006… pensó el guionista, parecía que habían pasado SIGLOS. Acto seguido dio a refrescar página y echó vistazo al tagline para ver si se inspiraba. Eran las once y treinta y siete de la mañana y necesitaba un tuit. Algo canallita y demoledor. Nada de lo que vio le inspiró gran cosa, si acaso deseos de suicidarse: #Felicidades23DaniAuryn #JustinBieberNuevoCorteDePelo #JustinBieberMaricón #PabloIglesiasNuevoCortedePelo #TicketMasterEpicFail… Que putada que el ébola ya no estuviera de moda. Se le habían quedado tantos buenos chistes en el tintero. Lo bueno se acaba pronto, joder. A ver si había suerte y se producía un nuevo contagio…

Abrió spotify. ¿Sesión privada o pública? Todos los días la misma duda. Duda que se resolvía rápidamente: pública. Estaba en deuda con la humanidad, se debía a ella, no podía privar a sus contactos de su exquisito gusto musical. Tenía una lista musical que era la repera: “¡A comerse el lunes!”. La lista incluía temazos de Zapato Veloz, El Koala, Jesulín, Arnold Schoenberg… Una selección musical irónica y desternillante que te hacía afrontar el comienzo de la semana con buen humor y energía. Lástima que por ahora tuviera solo 2 seguidores. No se preocupó, ya llegarían más. Confiaba en que todos los nuevos contactos que había hecho en Instagram se unieran pronto a su cachondísima lista. Que los dos nuevos contactos de Instagram fueran los dos que ya le seguían en Spotify no pareció preocuparle. Volvió a refrescar la página. #MonederoAlcaldeYaYLomanaConsorte ¿Y si escribía algo sobre…? Nada, desechó la idea rápidamente. Podía ofenderse alguien. Y él no quería ofender a nadie. En el pasado su pose y sus comentarios sarcásticos le habían hecho muchos enemigos. Enemigos que en ese momento no parecían poderosos, solía ser la gente más mediocre, más gris, más esclavizada, pero que, oh sorpresa, ahora ocultaban cargos de poder. La había cagado pero bien. ¿Por qué no había hecho como ellos? ¿Por qué no se calló sus cínicas reflexiones sobre el absurdo mundo laboral en el que estaban sumergidos y había dicho que sí a todo con una hipócrita sonrisa? Pobre diablo, que ingenuo había sido, por un momento pensó que el talento era aval necesario para triunfar en esta profesión…

2006… Qué fácil parecía todo entonces. La vida se limitaba a gastarse dinero en la FNAC. ¿Y las fiestas de Navidad? Sonrío con nostalgia al recordar aquellas megacuchipandas con las que la productoras, ebrias de dinero y de poder, obsequiaban a sus escla… trabajadores, los últimos días del año. Batucadas, orquestas, barra libre, strippers, farlopa... Sobre todo farlopa. Básicamente farlopa. Aquellas kilométricas colas que salían de los baños del Buddha Bar, de Florida Park… En aquellas fiestas, tú y tus jóvenes e impresionables compañeros os sentíais como un Dios. Más que como un Dios… ¡Cómo Guti! Acostumbrado a hacer botellón en tu ciudad dormitorio del extrarradio de Madrid, Barcelona o Bilbao te sentías una estrella en aquellas fiestas rodeado de los más granado del starsystem del audiovisual español. Ibas a la barra a pedir el octavo vodkacola y te dabas de bruces con Jesús Bonilla departiendo amigablemente con Resines. ¡Vaya dos cachondos! Te trasladabas a la pista de baile para mover un poco el esqueleto al ritmo de I don´t feel like dancin´ de Scissor Sisters y te encontrabas de repente agitando tus brazos en la cara de uno de los niños de los Serrano, el gordito. ¡Glamour! Salías al aparcamiento, a tomar un poco el aire y te pedía fuego Paz Padilla. Que contenta se iba a poner tu tía Agus cuándo se lo contaras, la gracia que le hacía la jodía de Paz. O cuándo ibas al baño con Tere, la becaria aquella del master para enseñarle tres o cuatro lecciones sobre el guión y te encontrabas en los lavabos a media productora homenajeando a Colombia…

LA EDAD DE ORO DEL AUDIOVISUAL ESPAÑOL.

Volvió a refrescar el tagline: #DJKikoConciertoTeatroReal

Nada, hoy la cosa estaba muy parada. Se puso a pensar en Charo la charcutera. Decidió que Pope/José Luis iba a volver de Mozambique y que se iba a apuntar a Podemos.

Para que luego dijeran que las series españolas no estaban al día.

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