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'Sí, ministro': La derecha descacharrada

Esta formidable sátira política, que predijo el Brexit en los 80, era la serie favorita de Thatcher. Pero no se lo tendremos en cuenta.
[Clásicos en serie] 'Sí, ministro': La derecha descacharrada
'Sí, ministro': La derecha descacharrada

No todo van a ser novedades en esta vida: CINEMANÍA rescata los shows que hicieron historia de la TV con esta colección de artículos. Bienvenidos a nuestros Clásicos en serie.

A estas alturas, y en estas coyunturas, anunciar una serie clásica diciendo que era la favorita de Margaret Thatcher sería hacerle un flaco favor. Pero lo que es es lo que hay: aunque sus asesores le hiciesen citar a los Monty Python en sus discursos, la ‘Dama de Hierro’ se pirraba por Sí, ministro (1980-1984, disponible en Filmin), la sátira política ideada por Jonathan Lynn y Anthony Jay que ha influido sobre creadores como Armando Iannucci (Veep).

En esto, al menos, Thatcher demostró un gusto exquisito. Narrando los enfrentamientos entre el político lechuguino James Hacker (Paul Eddington) y su némesis Sir Humphrey Appleby (Nigel Hawthorne, el Mefistófeles del civil service), Sí, ministro no solo sirvió de altavoz a la guerra de la primera ministro contra el estado del bienestar o a los ideales de Anthony Jay, un libertario de derechas que habría aplaudido el Brexit con las orejas.

Esta serie también expresó una visión desencantada del mundo que se dejaba ver en los títulos de crédito dibujados por Gerard Scarfe (Pink Floyd: El muro) y en guiones afilados como cuchillos (“Para destruir la Unión Europea tuvimos que meternos dentro: es como en los viejos tiempos”). El humor de derechas, ya se sabe, suele funcionar bien porque nos recuerda lo peor de nosotros mismos.

Tal vez por eso, Sí, ministro fue un éxito rotundo: aclamada como una de las mejores comedias británicas de la historia, la serie generó una secuela (Sí, primer ministro, 1986-1988) que le alegró a Thatcher sus días de declive en el poder.

Al menos, ‘Maggie’ pudo dar dos pruebas de su fanatismo antes de que su partido la defenestrase: no solo escribió un guion para que los protagonistas del show lo interpretasen en vivo durante una convención de productores, sino que también bautizó al Ratonero Jefe de Downing Street (un felino orondo y con mucho carácter) con el nombre de ‘Humphrey’.

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