Van Gogh, a las puertas de la eternidad

Van Gogh, a las puertas de la eternidad

Sinopsis

1886. El pintor post-impresionista Vincent Van Gogh decide abandonar París para refugiarse en Arlés, una pequeña localidad del sur de Francia. Sumido en la pobreza y a las puertas de la locura, el artista holandés es tratado amablemente por algunos lugareños como Madame Ginoux, mientras otros le miran con recelo debido a sus impredecibles cambios de humor. En una época durante la que algunas de sus mejores obras verán la luz, su amigo Paul Gauguin y su hermano Theo intentarán ayudarle sin éxito.

Con una indiscutible fama como artista plástico y experiencia contrastada a la hora de llevar a la gran pantalla biografías poco convencionales de artistas de todo tipo de disciplinas, Julian Schnabel (Miral) se acerca de un modo muy particular a los últimos días del pintor Vincent Van Gogh en una película que intenta plasmar en imágenes los vericuetos del proceso creativo, la devoción del pintor por su obra y la obsesión por que ésta perdure en el tiempo. Van Gogh, a las puertas de la eternidad se convierte, de este modo, en una cinta sobre la relación del autor tanto con el mundo que le rodea como con la belleza del arte, además de hablar de la necesidad humana de expresarse y comunicar. Lejos de centrarse en los aspectos más conocidos de la historia del incomprendido genio holandés, la cinta opta por imaginar situaciones que podrían haber sido vividas por él, para lo que se inspira en cartas reales y leyendas que circulan en torno a su figura. Willem Dafoe (The Florida Project), que cosecha su cuarta nominación al Oscar por esta interpretación, guía al espectador a través de la atribulada psique del maestro en un film que también cuenta en su reparto con Emmanuelle Seigner (Basada en hechos reales), Mathieu Amalric (El gran baño), Rupert Friend (Un pequeño favor) y Oscar Isaac (Como la vida misma), entre otros.