No quiero perderte nunca

No quiero perderte nunca

Sinopsis

Malena y Paula se acaban de mudar a la antigua casa de campo en la que vivían los padres de la segunda. Un día Paula recibe la noticia de que su madre se ha escapado del geriátrico. Sola en este hogar lleno de recuerdos, recibe una visita inesperada: su madre está allí, pero no puede encontrarla. Mientras la busca sin éxito, Paula se pierde en el mismo mundo de confusión y oscuridad en el que acabó aquella. Malena, como si de una médium se tratara, le ayudará a expulsar sus fantasmas interiores.

Alejo Levis (Todo parecía perfecto) apuesta por lo sensorial en su segundo largometraje, No quiero perderte nunca, un drama sobre el miedo a la vejez y a la muerte en el que aborda el típico género de fantasmas desde un punto de vista intimista y surreal. Desde esta perspectiva, el realizador pretende atacar el subconsciente del espectador y, de este modo, provocar la catarsis emocional a través de sentimientos de puro terror. Inspirada en clásicos del cine de los años 70, la cinta sigue el viaje interior de su protagonista, que le provocará una desorientación y confusión similar a la que sufrió su madre, aquejada de demencia senil, durante los últimos días de su vida. En este desgarrador descenso a los recuerdos más profundos, deberá afrontar y reconciliarse con la enfermedad que le arrebató a su progenitora. María Ribera (El virus del miedo) y la debutante Carla Torres lideran el reducido reparto de este thriller metafísico donde el director se libera de sus propios demonios y cuya atmósfera combina lo naturalista con un ambiente inquietante y fantástico en el que también participan Aida Oset (El cuerpo) y Montse Ribas.