Sweet Country

Sinopsis

1929. En las tierras de Alice Springs, en el Territorio Norte de Australia, Harry March, un veterano de la Primera Guerra Mundial, explota y encadena a sus trabajadores hasta que uno de ellos escapa al rancho vecino. Allí vive Sam, un capataz aborigen que, en un enfrentamiento, mata a Harry en defensa propia. Esto obliga a Sam y su familia a huir desesperadamente. Perseguido por las autoridades y temeroso de su esposa embarazada, Sam se entregará y en su juicio luchará para que se haga justicia.

Criados tanto él como su guionista, David Tranter, en el majestuoso, pero duro, desierto de la Australia Central, el director premiado en Cannes Warwick Thornton (Samsom and Delilah) se pone a los mandos de este western ambientado en las antípodas durante los años 20. En él se cuenta una historia real, la de los aborígenes que trabajaban en las fincas de los grandes terratenientes casi en régimen de esclavitud, y más concretamente la de un hombre acusado de matar a un hombre blanco que, tras ser declarado inocente por actuar en legítima defensa, fue víctima de un asesinato por venganza. Este caso sirve como punto de partida para que Sweet Country hable sobre la división racial de aquellos años en un drama emocionante y conmovedor que encuentra uno de sus puntos fuertes en un cuidado apartado visual y el impactante tratamiento de unos paisajes épicos, salvajes y hermosos, cuyos sonidos son la única banda sonora. A través de ellos se desarrolla una tensa y trepidante persecución, que terminará en una encarnizada lucha por hacer justicia. Al frente del reparto se encuentra el debutante Hamilton Morris, al que secundan Bryan Brown (La luz entre los océanos), Matt Day (Scoop) o Sam Neill (Peter Rabbit), entre otros.