Buried (Enterrado)

Buried (Enterrado) - Cartel
Título V.O.:
Buried
Año de producción:
2010
Distribuidora:
Warner Bros. Pictures International Spain
Género:
Thriller
Clasificación:
No recomendada menores de 16 años
Estreno:
1 de octubre de 2010
Director:
Rodrigo Cortés
Guión:
Chris Sparling
Música:
Víctor Reyes
Fotografía:
Eduard Grau
Intérpretes:
Ryan Reynolds (Paul Conroy), Stephen Tobolowsky (Alan Davenport), Samantha Mathis (Linda Conroy), José Luis García-Pérez (Jabir), Ivana Miño (Pamela Lutti), Robert Paterson (Dan Brenner)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Paul Conroy es un padre de familia que trabaja como contratista civil en Irak. De la noche a la mañana, se despierta en un viejo ataúd de madera. Le han enterrado vivo. No sabe quién es el responsable de su agónica situación y, mucho menos, cuál es la razón por la que está ahí. Lo único que tiene es un teléfono móvil para pedir ayuda, pero tanto la batería como la cobertura están bajo mínimos. En medio de esa pesadilla, Paul inicia su lucha contra el tiempo: sólo le quedan 90 minutos de oxígeno.

Mucho se ha hablado de "Buried (Enterrado)" antes de su estreno. Y es que la nueva película del cineasta español Rodrigo Cortés (Concursante) marca un antes y un después en el género del suspense. Con un guión de Chris Sparling, la película sigue a un hombre normal que un buen día se despierta enterrado vivo. Su lucha contra el tiempo y, sobre todo, contra la muerte, embauca a los espectadores con sensaciones que van de la claustrofobia a la calma, del terror a la esperanza, del sufrimiento al humor negro. Una experiencia agónica que fue rodada en varios ataúdes diseñados según las necesidades.

El único actor que aparece en pantalla es el canadiense Ryan Reynolds. Conocido por su faceta de galán romántico en "Definitivamente, quizás" o "La proposición", decidió aceptar el mayor reto de su carrera. Tan sólo fueron 17 días de rodaje (en Barcelona), pero la intensidad de las escenas y el hecho de estar interpretando un papel literalmente "enterrado" llevaron el trabajo de Reynolds a otra dimensión emotiva. "Buried (Enterrado)", la película española con mayor distribución internacional nunca estrenada, ha sido proyectada en Sundance, Toronto y San Sebastián.

Crítica

Si de algo andaba sobradaConcursantees de desparpajo.Rodrigo Cortésponía así de relieve a las primeras de cambio (aquélla era su ópera prima) su natural querencia por el riesgo.Imperfecta, quizá por exceso de efervescencia y de pretensiones, la película en cuestión era un salto al vacío en toda regla, un sofisticado artefacto narrativo que, con un eléctrico montaje, te tenía clavado a la butaca del primer al último minuto independientemente de sus defectos. ConEnterradoCortés riza el rizo fabricando un asfixiante relato de suspense inmóvil en espacio y tiempo con vocación de espectáculo circense. Cortés cambia el chip abandonando los procaces experimentos conceptuales de su ópera prima en favor de una esencialidad estructural desarmante.

En ese sentido "Enterrado" se mueve en las antípodas deConcursanteporque lo que importa aquí es la historia y no la manera de contarla. Cortés no inventa nada, su película, hitchcockiana de pies a cabeza, desentraña las miserias en tiempo real de un desgraciado que lucha por su supervivencia entre las cuatro paredes de un ataúd bajo tierra en el que ha sido depositado por un comando de insurgentes en el infierno iraquí.

No hay fisuras en la caja; son 90 minutos bajo tierra, cara a cara con Ryan Reynolds, con un teléfono móvil, un mechero, un lápiz y una linterna. Con esos cuatro juguetes Cortés se inventa un absorbente relato de intriga sostenido por un libreto no particularmente genuino (el leit motiv del enterrado vivo es muy viejo) que, no obstante, logra el aparente imposible de comprimirte el corazón y arrastrarte al meollo de una frenética contrarreloj de supervivencia llena de giros inesperados, de bofetadas en la cara a la burocracia imperante (memorable el vis a vis telefónico con el jefe de la compañía de transportes por la que el sufrido protagonista se jugaba el pellejo en Iraq) y a la política inhumana de la gran estrategia bélica en el medio oriente, donde la vida de los anónimos no vale absolutamente nada.

Cortés hace malabares con la cámara para evitar que la pura inercia haga que el relato se ahogue en el angosto espacio en el que malamente respira su agónico protagonista. No queda otra que trabajarse los personajes, no ya el protagónico, omnipresente y catalizador, sino los secundarios invisibles que, tras la voz de un teléfono cobran vida constituyéndose elementos sustanciales de la estrategia del suspense.

Al fin y al caboEnterradogestiona una brillante idea para un cortometraje dilatada aquí más allá del límite de la lógica erigiéndose en un largometraje claustrofóbico, emocionante y frenético que saca petróleo de un pedazo de nada en un esquema de mínimos (un gran guión en manos de un director con imaginación y un actor comprometido) que ilumina milagrosamente una intriga fulminante que, contra pronóstico, no regala un instante de respiro ni un hiato de ritmo. En fin, un brillante ejercicio de funambulismo fílmico.

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