Como locos... a por el oro

Como locos... a por el oro - Cartel
Título V.O.:
Fool`s gold
Año de producción:
2008
Distribuidora:
Warner Bros
Género:
Aventuras
Clasificación:
No recomendada menores de 7 años
Estreno:
25 de abril de 2008
Director:
Andy Tennant
Guión:
Andy Tennant, Daniel Zelman, John Claflin
Música:
George Fenton
Fotografía:
Don Burgess
Intérpretes:
Ray Winstone (Moe Fitch), Matthew McConaughey (Ben "Finn" Finnegan), Donald Sutherland (Nigel), Kate Hudson (Tess Finnegan), Kevin Hart (Bigg Bunny), Ewen Bremmer (Alfonz), Alexis Dziena (Gemma)

Fotogramas de la película

Sinopsis

Finn es un buscador de tesoros obsesionado con encontrar la Dote de la Reina, unos legendarios cofres perdidos en el mar. Su mujer, Tess, ha compartido ese objetivo durante años, pero su relación se ha desgastado y están en trámites de separación. Mientras Tess rehace su vida trabajando en el yate del millonario Nigel, Finn descubre una pista vital sobre el tesoro. Ayudándose del ingenio, Finn se embarca en el yate y convence a todos los tripulantes, incluida Tess, de que se unan a la búsqueda.

"Como locos... a por el oro" es una comedia romántica de aventuras donde un matrimonio roto salva sus distancias con el pretexto de encontrar un tesoro. Los responsables de la película han querido unir varios géneros en uno para presentar una historia de amor diferente, salpicada con detalles de acción, misterio y humor. Su director es Andy Tennant, uno de los cineastas más prolíficos y taquilleros del panorama hollywoodiense a juzgar por los éxitos de "Por siempre jamás", "Sweet Home Alabama" o "Hitch, especialista en ligues".

El elenco de actores ha unido a dos viejos conocidos, ya que Matthew McConaughey y Kate Hudson destilaron química en "Cómo perder a un chico en 10 días". El papel de McConaughey nos recuerda mucho al que interpretó en "Sahara", junto a Penélope Cruz, mientras que Hudson vuelve a mostrar sus dotes para la comedia (Tú, yo y ahora... Dupree) después de sus inicios en el drama (Casi famosos). También intervienen el veterano Donald Sutherland (En algún lugar de la memoria) y Ray Winstone (Infiltrados), mentor del personaje de Finn y boicoteador en la búsqueda del tesoro.

Crítica

Dos razones para no perderse "Como locos a por el oro": el torso de Matthew MacConaughey, para quien guste, omnipresente como es ley en todas sus prescindibles intervenciones en la gran pantalla, y el placer, para quien plazca, del refrito puro y duro. Ahora bien, si te resbalan los pectorales del ex de Pe y más todavía te toca las narices que te vendan dos veces la misma burra ésta, seguro, no es tu película.

Híbrido indiscriminado e indisimulado de "Sahara" y "La búsqueda" que se deja llevar (es un decir) por el imán (es otro decir) de la parejita McConaughey-Hudson, "Como locos a por el oro" que explota por quincuagésimo novena vez el filón del cazatesoros cinematográfico, se rinde a la rutina fatigosa de ese aventurismo fílmico a la moda, tan lleno de achaques, tan amorfo, tan irritantemente formulario. Ni una sola sorpresa en el zurrón, nada que no sea adrenalina de bote en torno a un enigma submarino histórico, a colación de un celebérrimo tesoro hundido en aguas del Atlántico en tiempos post colombinos para desgracia de la corona española. Lo demás, alrededor de la premisa central, cual es, obvio, el rescate de semejante botín de las profundidades, un romance mal avenido de segunda mano con los dos rubísimos como protagonistas. Cabra loca, bala perdida, desastre de la naturaleza pero hombre apasionado, absorto en la fascinante aventura de su oficio (sin beneficio), loco de remate, temerario de gimnasio, perdedor, empeñado y perseguido es él. Ella es, cómo no, metódica, ordenada, hartita de las correrías de él, de su falta crónica de madurez, de su incapacidad para asumir responsabilidades. Se odiarán, se cortejarán, se divorcian, se reencuentran y al final unen fuerzas para dar con el pecio y para reenamorarse.

Predecible en cada finta y quiebro, tedio y piñón fijo, "Como locos a por el oro" da malamente servicio como crucigrama dominical, su misterio no tiene misterio y su gracia no tiene gracia. Ni Hudson ni el del impronunciable apellido y blanquísimos dientes venden más que fotogenia y/o buenos biceps. Ni como aventura, ni como romance, ni como producto de acción envasado al vacío. Andy Tennant, que ya la lió parda con "Hitch, especialista en ligues", sólo tiene un trailer debajo del brazo, lo demás, el metraje ése que lo rodea es lastre y bulto. Más claro agua.

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