Deseo,Peligro

Deseo, Peligro - Cartel
Título V.O.:
Se, jie
Año de producción:
2007
Distribuidora:
Universal
Género:
Drama
Clasificación:
Pendiente por calificar
Estreno:
14 de diciembre de 2007
Director:
Ang Lee
Guión:
James Schamus, Wang Hui Ling
Música:
Alexandre Desplat
Fotografía:
Rodrigo Prieto
Intérpretes:
Joan Chen, Tony Leung (Mr. Yee), Tang Wei (Wong Chia Chi), Wang Leehom (Kuang Yu Min)

Fotogramas de la película

Sinopsis

En el Shanghai de 1942, una dama espera en un café mientras su memoria le lleva a su época universitaria. Entonces se llamaba Wong Chia Chi y era actriz de la compañía de su amigo Kuang, un joven patriota. Kuang planea asesinar al poderoso Sr. Yee y convence a Wong Chia Chi para seducir a la víctima bajo el nombre de la Sra. Mak, pero a última hora, se ve obligada a huir. A su vuelta, Kuang le pide que retome su papel para matar a Yee y ella acepta sin saber que sus deseos pondrán en peligro su identidad.

Ang Lee, el oscarizado director de la polémica "Brokeback Mountain" y responsable de la aclamada "Tigre y Dragón" vuelve al cine con "Deseo, Peligro", un thriller adaptado de un relato corto de la escritora china Eileen Chang. Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, la película muestra la lucha de la resistencia china ante la ocupación japonesa personalizada en el tortuoso intento de unos jóvenes por asesinar a un político. Ang Lee cree que se trata de una historia tan bella como cruel, capaz de mezclar el drama, el suspense y una elevada carga sexual.

La protagonista es la debutante Tang Wei, que da vida a una mujer sencilla con fuertes dilemas ideológicos y emocionales. Le acompaña Tony Leung, una estrella del cine asiático al que hemos visto en "Hero", "Deseando amar" o en la saga de "Infernal Affairs". Completan el reparto, Lee-Hom Wang (China Strike Force) y Joan Chen (Sunflower). "Deseo, Peligro" otorgó a Ang Lee el segundo León de Oro en su carrera como director en el pasado Festival de cine de Venecia.

Crítica

Si cabía pega alguna a la majestuosa "Brokeback Mountain", una de las mejores películas de lo que llevamos de década, era su mojigata huida de la confrontación física. La intimidad erótica de los dos amantes era hurtada al primer plano de la escena en una concesión cristalina a las demandas del mercado estadounidense. La sexualidad de los vaqueros dormitaba fuera e campo, salvo contadas excepciones, y si bien la sutileza del repertorio de soluciones representativas a la hora de dar cuerpo a la incandescencia de los encuentros furtivos de los dos amantes, enmendaba la circunstancial concesión, el filme se resentía cuando no se atrevía a mostrarse explícito. Semejante limitación se ausenta del todo en la hermosa "Deseo, peligro". Lee coreografía sin remilgos la sexualidad torturada y psicológicamente abismal de Mr. Yee y Wong Chia Chi, cuyos secretos encuentros se resuelven en encarnecidas batallas de alcoba, en un juego salvaje de deseo-extinción que no elude los rincones más sórdidos de la volcánica erupción, ni las astilla de la furibunda colisión. Lee no se autoimpone las mordazas que puntualmente sí se imponía en "Brokeback Mountain".

Paradójicamente el ejercicio de contención representativa que implicaba la autocensura en su penúltima película daba frutos y ennoblecía la desarmante tensión de las elipsis. En pocas líneas: "Brokeback Mountain" era, pese a su estratégica timidez, un hierro al rojo vivo. "Deseo, peligro" que vuela libre y sin ataduras en tal sentido, acusa principios de anemia emocional. La última y brillante (como siempre) película de Ang Lee quema, pero no arde. La calculada distancia respecto al objeto, la contención sentimental, que contrasta con el alto voltaje erótico de la propuesta, propone vacíos que, a diferencia de en "Brokeback Mountain", las elipsis no siempre son capaces de llenar. Se echa en falta un grado y medio de pasión, preferiblemente implícito, en mitad de la impecable precisión formal de la puesta en escena. Ahora, si bien es cierto que el termómetro no alcanza los niveles de calor que a una película de Lee cabe exigir, el baúl de las virtudes se muestra infinitamente mejor pertrechado que el de los defectos.

"Deseo, peligro" es un derroche de sensibilidad en la composición del encuadre, un apasionante laberinto de dependencias, hervidero de traiciones y conspiraciones a través del encuentro nocivo de dos almas que se sienten próximas pero que crecen torcidas en la ingrata maraña de un contexto sociopolítico que los convierte en enemigos, sin que uno de ellos lo sepa. Es también una película de espías en la implicación neoclásica del término, ahora bien, el filme de espionaje, como tal, permanece implícito tras el velo del encarnecido falso romance, se mueve fuera de campo desde el momento en que Lee determina que la tensión del doble juego político-moral, el suspense propiamente dicho, es un accesorio meramente complementario del doble retrato psicológico. Y es precisamente en esa escenificación de las prioridades donde "Deseo, peligro" ubica su identidad.

El resultado es una película de una belleza formal apabullante, de una densidad sentimental tan contenida como colorida y certeramente orgánica, una película en que los dos elementos de la ecuación que ilustra el título original: "Lust, Caution" (Lujuria, prudencia) se alimentan mutuamente conjugando una vívida tensión, en un tira y afloja que, he ahí lo reseñable, no entiende, ni quiere entender de términos medios. Se ubica basculando entre los dos extremos porque Lee quiere explorar el espacio resultante del contraste entre los polos. Por eso su película es tan poco convencional, por eso precisamente, a pesar del puntual déficit de temperatura, "Deseo, peligro" es una de las citas cinematográficas imprescindibles del año que se despide.

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