Un buen día lo tiene cualquiera

Un buen día lo tiene cualquiera

Sinopsis

Arturo es un treintañero que ha perdido su dinero y su hogar. Desesperado por salir adelante pide consejo a Joaquín, un amigo de toda la vida que le anima a apuntarse a un plan de acogida de estudiantes en casas de ancianos. Arturo falsifica la solicitud haciéndose pasar por un adolescente y entra a vivir con Onofre. El día a día se convierte en un infierno porque Onofre es un hombre agresivo que necesita muchos cuidados. Arturo decide renunciar, pero Joaquín tiene un interés oculto en que siga. "Un buen día lo tiene cualquiera" es el segundo largometraje del español Santiago Lorenzo. El realizador debutó en la gran pantalla con "Mamá es boba", una especie de cuento para mayores que le convirtió en un director de culto dentro del cine independiente. En esta ocasión Lorenzo firma una comedia sobre el azar en una sociedad marcada por las dificultades para buscarse la vida. Para ello ha creado el personaje de Arturo como un antihéroe en problemas que está dispuesto a hacer lo que sea para vivir con comodidad. El protagonista es Diego Martín, actor con una dilatada carrera cinematográfica que ha intervenido en "Los Borgia" o la esperada "Manolete" y que se ha dado a conocer gracias a series como "Aquí no hay quien viva" o "Policías". Junto a él, Roberto Álamo, compañero de Martín en "Días de fútbol" y uno de los integrantes de la compañía teatral Animalario. Juan Antonio Quintana (GAL) repite a las órdenes de Lorenzo tras la mencionada "Mamá es boba". María Ruiz (El camino de los ingleses) y Ana Otero (La voz de su amo) encabezan el reparto femenino.

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