El tercer hombre

Sinopsis

La odisea de Holly en busca de la verdad que terminará destruyendo a su mejor amigo, a la mujer a la que ambos aman, y en cierto sentido al propio Holly, tiene como marco las Viena de postguerra, inolvidablemente evocada por la vigorosa fotografía de Robert Krasker, que le valió un merecido Oscar. Los enormes edificios barrocos, llenos de resonancias, que sirven como cuarteles militares y las viejas y decadentes pensiones son un melancólico recuedo de la antigua Viena, la ciudad de los valses de Strauss, del refinamiento y la elegancia, sumergida como consecuencia de la guerra en un mundo de pesadilla, lleno de intrigas policíacas, actividades delictivas y asesinatos. Las estrechas calles en sombras y los edificios destruidos por las bombas constituyen un refugio para los estraperlistas y de los miembros asustados y desconcertados de una sociedad en ruinas. Existe también un profundo simbolismo en los lugares en los que aparece Harry Lime: una gigantesca noria, desde la que mira desdeñosamente a los demás mortales -"¿crees que alguien echaría a faltar algunos de esos puntitos de ahí abajo?"-, y las alcantarillas de Viena donde, tras una emocionante y angustiosa persecución, es finalmente acorralado como si fuera una rata y muerto por su mejor amigo.