El maquinista

El maquinista - Cartel
Título V.O.:
The Machinist
Año de producción:
2004
Distribuidora:
Filmax
Género:
Terror
Clasificación:
No recomendada menores de 18 años
Estreno:
17 de diciembre de 2004
Director:
Brad Anderson
Guión:
Scott Kosar
Música:
Roque Baños
Fotografía:
Xavi Giménez
Intérpretes:
Larry Gilliard Jr, Aitana Sánchez-Gijón, Jennifer Jason Leigh, John Sharian, Christian Bale, Michael Ironside, Anna Massey

Fotogramas de la película

Sinopsis

Trevor Reznik (Christian Bale) es un operario de una máquina en una factoría. Trevor tiene un grave problema, no puede dormir. Pero no es un insomnio común, lleva ya más de un año sin dormir. Y como no podía ser de otra manera, la falta de sueño y descanso ha repercutido en su salud. Presenta un horrible deterioro en su condición física y su salud mental que hace que sus compañeros primero le eviten y luego se vuelvan contra él cuando otro de los operarios de la factoría pierde un brazo en un incidente en el que Trevor se ve involucrado. Se ha convertido en una carga para sí mismo y los demás, y quieren echarle. Atormentado por la culpa que casi le impide vivir, la vergüenza de Trevor se transforma en sospecha y más tarde en paranoia tras una serie de incidentes. ¿Están todos sus compañeros conspirando contra él para que sea despedido o es algo mucho peor? Primero encuentra crípticas notas en su apartamento que alguien le ha dejado y luego le cuentan que el operario involucrado en el accidente, no existe. ¿Le están volviendo loco o es por culpa del cansancio que está perdiendo la razón? Trevor se decide a investigar lo que está pasando a su alrededor, la pesadilla que está viviendo pero cuanto más descubre, menos querrá saber. El director Brad Anderson (Sesión 9) presenta un thriller oscuro y atmosférico, con la culpa y la paranoia como temascentrales.

Crítica

Christian Bale se ha empeñado en demostrar que es un actor de los pies a la frente, porque lo es, y hace méritos sobrados de unos años a esta parte por meter el hocico en el Olimpo de los intérpretes de primera división. The machinist es la consumación de un potencial fuera de serie, y la confirmación definitiva de un actor que descarta criterios acomodaticios, y que ha renunciado a figurar en carpetas de féminas adolescentes en aras de una carrera jalonada de coherencia y desafíos. En ese sentido, y en otros, The machinist es un salto al vacío en toda regla, un tour de force de largo alcance, una nueva ruta, sin retorno, para la carrera del actor galés, el inolvidable chaval superviviente en el infierno de El imperio del sol de Steven Spielberg. Bale se ha quedado literalmente en los huesos para meterse en la piel del inhóspito Trevor Reznik, fulano insomne, paranoide, con principio de esquizofrenia. Un fantasma devorado por los demonios de sus pecados, y abocado a una destrucción y un deteriorofísico y mental ineludible. The machinist es una cinta insólita, brutal por su despiadada radiografía de la descomposición, esperpéntica y claustrofóbica. Brad Anderson (Sssion 9), apuesta fuerte por un thriller atmosférico, irrespirable e histérico, un relato construido en claroscuros, en imágenes distorsionadas y excesivas del abandono y la irresoluble nocturnidad de un sujeto que lleva meses sin dormir, y al que el mundo se le viene literalmente encima, asediándolo y empujándolo hacia los límites de la cordura. Anderson pega en el clavo con una puesta en escena tétrica, eléctrica y sobria al mismo tiempo, y una ética del drama que tiene ecos de Hitchcock y del Lynch más irracional y agresivo, creando una geografía del desprecio apasionante y contracorriente. Película valiente, sin concesiones, e incómoda de ver entre las costillas palpables dEl maquinista en cuestión, empleado en una fábrica y manipulador de maquinaria de industria pesada, entre pesadillas a la luz del día, y paranoias persecutorias sin cura ni redención. Y es que la virtud cardinal de este inclasificable thriller es su excelente descripción del sujeto protagonista, la perfecta construcción de un contexto evocador y elocuente, la impecable gestión de las fases de la pesadilla, que no es nueva, ni mucho menos, pero que aquí tiene el aval de un relato ejemplar, un concepto visual sugerente y magnético, y un plantel en estado de gracia con un Christian Bale inmenso, entregado en cuerpo y alma, y dejándose literalmente los huesos para definir un personaje jugoso, pero a la vez enormemente complejo, y que, seguro, supondrá un antes y un después en su ascendente y audaz trayectoria.

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