Cambios, no parches

“No se puede poner el vino nuevo en odres viejos”, dice el Evangelio, y el sentido común. La ministra de Defensa pone parches al legislar sobre las borlas de los legionarios, y quiere hacer mínimos retoques en la Fiesta del Doce de Octubre. Seamos serios. El mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él, como dijo Obama en su discurso inaugural. No podemos contentarnos con cambiar la cabra de la Legión por un perro de San Bernardo. Hay que tener la sensatez y el valor de remodelar a fondo las celebraciones patrias, sin meros juegos de palabras, calificando ahora el antiguo Desfile de la Victoria o de la Raza como, digamos, el Desfile de las Fuerzas de Cooperación o el Día de la Alianza de Civilizaciones. Seguir poniendo parches no hace sino seguir dando a los nostálgicos del pasado las armas con las que continúen incordiándonos, si no venciendo. Y nos lo tendremos bien merecido.