¿Muerte por imprudencia?

Una vez más, un conductor kamikaze ha vuelto a sembrar el terror en las carreteras españolas, en este caso en Madrid, al conducir varios kilómetros en sentido contrario, ocasionando una colisión frontal de la cual ha salido herido leve mientras que al conductor del otro vehículo le han tenido que amputar un brazo. Lo máximo que puede cumplir esta ‘persona’ es cuatro años de cárcel, lo que demuestra, como ya ocurrió en el caso Farruquito, que la vida de una persona no vale nada. ¿Hasta cuándo van a ocurrir accidentes de este tipo? ¿Cómo puede permitirse que de sucesos así los culpables salgan prácticamente impunes?

Lo que se tiene que hacer es modificar la ley para que este tipo de delitos sean condenados con penas mayores, ya que es indignante que se pueda matar a otra persona y no te pase apenas nada por ello. De seguir esto así, los asesinos con sólo un automóvil, cumplirían menos condena que si utilizaran un arma.