Pocos parques, pocos juegos

Vivir en el centro de la ciudad y tener hijos significa no saber a dónde llevarles, pues no hay parques para que puedan jugar.
Apenas hay alguna plaza o dos caballitos y un balancín que de vez en cuando se dignan a poner en alguna rambla, como la de Federico Soto, en la que casualmente me encontraba yo el pasado sábado, con mi hija pequeña. Era tal la cantidad de niños que querían jugar que se hacía bastante complicado.

Y yo me pregunto: ¿son tan caros los toboganes?, ¿por qué no hay más zonas de juegos en estas ramblas y en más plazas, como en la del Mercado Central? A ver si dedica el alcalde más presupuesto para crear espacios para sus ciudadanos más jóvenes.