«Adónde pretenden que vayamos»

Vecinos y jóvenes discuten por las molestias que causa el uso de la plaza del Museo en reuniones nocturnas.

Es quitar libertad en una zona pública donde nunca hay problemas. Lo que hacemos es tocar la guitarra. Rafa.
Me parece un acto de privación de libertad para los jóvenes, que únicamente pasan la noche sin faltar el respeto al descanso de los vecinos. Son jóvenes, no terroristas. Curro Donaire.

Es un lugar de encuentro entre amigos. Corre el alcohol, es cierto, pero todo el que bebe lo hace con moderación. Se procura no manchar. Cumplimos las normas vitales de convivencia. Javier.

Javier, Curro y Rafa no dicen la verdad. Se interrumpe el descanso de los vecinos hasta altas horas de la madrugada. Cuando se bebe, no se controla, y si no se controla, se molesta. Mundoloco.

La plaza del Museo es una zona pública cuyo mantenimiento costeamos todos los ciudadanos, no sólo los vecinos. Juanma.

Quisiera decirle a Mundoloco que baje un día a la plaza y mire con sus ojos a ver si se forma jaleo o no. Pablo--Neo.

¿Os imagináis lo que son las noches sin poder conciliar el sueño? A vosotros no os importa que haya gente enferma o recién nacidos, sólo pasarlo bien sin pensar en los demás. Antonio.

Estoy totalmente a favor. He asistido a botellonas, y lo paso muy bien, pero me di cuenta de lo que esto molesta a los vecinos. Las botellonas silenciosas no existen. Alberto.

Yo he estado varias veces en el Museo y jaleo, poco. Los que se quedan hasta las tantas de la madrugada no suelen ser ni 20 ni 30, poca gente. Loreto.

Si se quejan del ruido, que no cierren tantas plazas, porque la gente se irá concentrando más. ¿Adónde pretenden que vayamos? ¿Y esos vecinos nunca fueron jóvenes? ¿Nunca salieron? No, nacieron adultos y sabios. Nebiroth.